viernes, 19 de mayo de 2017

El hombre de Ngogo

En la oscuridad de una selva, desde hace mucho tiempo -no ancestral sólo unos 30 años-  unos científicos persiguen a un grupo de chimpancés en Uganda, supongo yo que tratan de disminuir la brecha entre los homínidos o por lo menos saber que cosas nos unían a la especie estudiada aparte del ya tan cacareado 99% de similitud de ADN o por lo menos, comprender cosas nuevas de la especie. Yo saqué algunas conclusiones que no se alejan de lo que han dicho nuestros más insignes científicos y antropólogos. Ya algo había en aquello de tener que aceptar que no venimos del mono, provenimos ambos de una misma rama. Aceptar eso sin pruebas es dogma de fe. La cantidad de homínidos desenterrados, en una mente dispuesta a ver, es abrumadora para demostrar "evolución" ¿de tal o cual rama? es tarea de los antropólogos mencionados descifrarlo y lo demás es una tarea de escritura que yo me abrogo por no tener más que hacer que poner en términos vulgares lo que otros callan o temen decir. Cierto, los simios tienen una apariencia similar a la del hombre, si uno pasa rápido y se quita las gafas no ve ninguna, pero quien niegue ciertos rasgos y comportamientos, pues, está en su derecho. Yo prefiero pensar en la lógica idea de la evolución y la adaptación que en el barro amasado por un dios patibulario -idea por cierto bastante estúpida para un científico- Lo que dejó claro para mí tal documental, es que esa comunidad de simios, bien pudo ser una comunidad de sapiens o de neandhertales de hace 200.000 años o de hace 50000 años. Las comunidades humanas en la selva debieron comportarse de una manera similar antes del fuego. Su manera de agruparse y su escala social debe representar, al menos, una manera de las maneras que siguieron los homínidos sapíens. Permanecían en un territorio fijo en el que alimentarse y mantener sus jerarquías, otras "tribus" hacían lo mismo y aunque fuesen similares y se reconociesen de la misma especie, se atacaban y literalmente, mataban a los de otras "tribus", supongamos que por ver en riesgo, no sólo su territorio de caza y de alimentación, sino también por los peligros que un nuevo individuo ofrece al rango social. Las "alianzas" existen, un macho de rango superior, cuando consigue alimento, lo comparte sólo con los más cercanos a él, nunca con los más débiles y, en el caso de la consecución del poder, sabe con quien asearse para estrechar lazos y ascender más rápido. Hay una evidente jerarquía social que se reconoce por un gruñido jadeante de sometimiento al alfa y la comparación en cuanto a la pleitesía que se rinde a determinados homínidos, no es fruto de otra cosa. Aprendieron a cazar y a comer carne de simios y de cérvidos y disminuyeron en su alimentación la fruta -Morris ya lo mencionaba- Un alimento más rico en energía, es mejor que otro que no lo es. Al aumentar la caza y al disminuir la presa, se cambia de presa no de caza: "no conservamos los recursos y abusamos de los recursos". La misión primordial no es necesariamente alimentarse y reproducirse sino ascender en la jerarquía para recibir tributos. Siempre hay que ascender y tratar de ser alfa. El linchamiento como forma de castigo no es nuevo, cumple la función de eliminar "individuos peligrosos" y de liberar tensiones producidas en el grupo. Quedaron ideas abiertas sobre la depresión y el suicidio, aún habría que investigar más sobre ello, pero que la idea quedó abierta, quedó abierta. A medida que los miembros del grupo aumentan, también aumentan las tensiones de grupo y las disputas; aumenta el número de matanzas, de incursiones en otros territorios y las agresiones en general. Hay disputas por los territorios ricos en recursos, hay incursiones militares, hay posesión de territorios, hay gritos de guerra. Yo no estoy describiendo a un chimpancé en especial, hablo del hombre de Ngogo y de su expansión.