martes, 26 de diciembre de 2017

El papel de la prohibición

Es difícil decidir que es lo peor que puede hacer el hombre en el proceso de evolución, si la prohibición, la veda o el libre devenir, pero no debemos dejar de lado la práctica increíble del ser humano, la tendencia intrínseca de violar la prohibición. Ahora, esto no ocurre con todas las prohibiciones, lo que parece un poco disparatado, pero para entenderlo síganme en esta dirección: Lo mejor que se puede hacer para que un otro haga lo que debe es prohibírselo: Eso, en un espíritu juvenil es la línea de quiebra: No fume, no folle, no consuma licor, no se suba allá, no grite, no... El ser humano lucha contra la prohibición como por instinto, ¿recuerdan a Mallory el escalador cuando le preguntaron por qué había que subir al Sagarmatha?  "Porque está ahí" respondió. No entre, Prohibido pescar, Prohibido bañarse, prohibido tirarse a la vecina... las cosas que le son negadas al ser humano las toma como un reto y aquello tiene de importante que tratando de superar tales retos han muerto muchas personas, pero también, a su manera, han hecho avanzar la civilización a pasos de gigante. Que tal que nos hubiésemos detenido ante la perspectiva de hacerle un agujero al cielo o las prohibiciones de tratar de alcanzarlo, nunca se habría iniciado la exploración espacial, ni habría traductores políglotas, y la tierra seguiría siendo orbitada por el sol y los planetas. Muchos de los adelantos científicos no se habrían llevado a cabo. Me imagino en la cueva oscura cuando un hombre trató de desplazar algo sobre un tronco -los rudimentos de la rueda- y otros le dijeron: "alto ahí compañero que acá las cosas se hacen de otra manera por tradición"; o el cavernícola que jugaba a golpear piedras por primera vez para no tener que buscar una afilada recibiendo una mirada de desaprobación elocuente queriéndole decir: "la maldita pereza no lo deja, todo lo tiene que simplificar"; O, que tal, más atrás un gourmet troglodítico tratando de pasar un animal por el fuego encontrándose con la desaprobación de sus congéneres e incluso el primero que propuso el fuego como atractivo debió recibir serias amonestaciones e incluso heridas por aprender a dominarlo. Lo prohibido nos atrae poderosamente, pero luego de pensar un poco tomo otro camino. Lo prohibido atrae poderosamente a los espíritus inquietos, que son una pequeña minoría, tan pocos, que a duras penas han logrado hazañas que nos dejan con largos caminos para recorrer y la gran mayoría humana busca detener aquellos espíritus libres con prohibiciones y normas, porque la gran mayoría humana es tarúpida y conservadora, en cuanto a la tradición y a la regla se refiere y evolutivamente fuimos desarrollados así para la protección de la mayoría. El individuo arriesgado es uno contra los individuos que no corren riesgo y que podrán tener, en un momento dado, otro individuo arriesgado, para el caso de que el riesgo corrido haya sido demasiado. Queda que la evolución genera unos individuos arriesgados -pocos- y unos pacatos -millones- que se encargan de empujar -los primeros- a los demás en diversas direcciones y tales individuos pueden sopesarse en la etapa adolescente, donde se impulsan ávidos de aventura, adrenalina y acción, los que logran sobrevivir a tal etapa, se aplacan y sufren el duelo convirtiéndose en los nuevos pacatos que ejercerán las prohibiciones y las limitaciones a los nuevos individuos que odian la prohibición y se sienten atraídos hacía ella.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Herramientas

Qué cuando se formaron aquellas herramientas es un poco torvo, la verdad el primate usa herramientas muy simples, Hasta ciertos pájaros usan ramas para sacar larvas de agujeros y otras cosas y saben -bueno, saber es un drama, pero intuyen esos detalles- que tipo de rama escoger (grosor, fuerza, flexibilidad) y aún con el pico son expertos. El prohombre debió usar de la misma manera sus manos en algunas faenas extras, portar "algo" llevarse "algo"a la boca, rascarse... Lo interesante sobre la mano ya lo dijo Jean Brun, pero lo que deberíamos entender es que nuestras manos se hacen más herramientas en el momento en que aparece la cuadrumanía y mi proceso de pensamiento me lleva a unos 50 millones de años atrás, cuando ese pequeño grupo de mamíferos se desprendió a los bosques y necesitó aferrarse a las ramas, nótese incluso que los pájaros tienen ese pulgar oponible que le da tanta destreza al humanoide y las plantas de los pies de los simios aún la poseen. Desarrollar la cuadrumanía y tener dos extremidades libres, no son un solo proceso, pero caminar erguido y tener aquellas sin uso las habría hecho desaparecer, fue su uso en operaciones de defensa, (de nuevo: cargar, golpear, rascar, asir...) lo que llevó al hombre al nivel de habilis y, de nuevo, fue ese dedo opuesto el que le permitió hacer maravillas -trate de freir un huevo de manera normal o asir una herramienta sin utilizar los pulgares- y aprovechar las herramientas naturales del entorno como palos, piedras, huesos, lianas. De allí a modificar esas herramientas naturales para labores específicas, aunque es un salto impresionante de rebeldía, -no es lo que me ofrece la naturaleza sino lo que yo necesito- no hay mucho trecho. Fíjese, el hombre ancestral requiere cortar la piel de un animal, encontrar una lasca de obsidiana o una piedra lo suficientemente afilada, le tomará un tiempo, tiempo que se ahorra al notar que ciertas rocas al ser golpeadas de soslayo, producen tales lascas y que si pierden el filo, basta con hacerles la misma operación mientras se desgastan, incluso la búsqueda de un cierto tipo de fractura en el hueso que deja los bordes bastante afilados era más que suficiente para suplir la herramienta de corte en el mismo cadáver. Reconocer que material es más duro que cual otro, la facilidad de unos de ellos de dejarse "trabajar", las posibilidades de dureza contra fragilidad y la manía taxonómica le permitieron aprender y desarrollar aún más sus propias herramientas. La llegada del bronce y luego del hierro, de la alquimia más seria y de los compuestos, nos deja con innumeras herramientas, a lo que Brun alude, parafraseándolo un poco, como que, las personas más inteligentes son las que más herramientas manejan. Es el pulgar oponible y la utilización de los dedos quienes le dieron forma a la mayor herramienta manual del ser humano -sólo puede ser superada por el cerebro como herramienta y es el uso de ambas lo que le ha traído a este siglo con tales adelantos tecnológicos- aunque pueda sonarle a alguien molesto, las extremidades humanas son la navaja suiza de la naturaleza, haga una lista de las labores en las que puede ser empleada y quedará absorto. Sé que esa lista es larga, pero existen unas labores básicas: Asir, apretar, comunicarse, girar, golpear, portar. No en vano, la ciencia ha tratado de imitar tal herramienta en una máquina y aún anda lejos de emular tal versatilidad.

domingo, 19 de noviembre de 2017

El hombre y la mujer II

Ahora tratado el caso y alardeando de ciencia, la igualdad que compartimos hombres y mujeres en cuanto a especie se debe a que poseemos las mismas características generales: cuatro extremidades, tronco, columna vertebral, cabeza y en general la misma distribución equitativa: todos tenemos un corazón con cuatro cavidades, dos lóbulos hepáticos, dos cerebrales y cinco pulmonares, veinte dedos, dos riñones, un estómago e intestinos. En ese caso somos perfectamente iguales, a no ser que en la parte exterior se fijen en ese apéndice, un poco más alargado en el hombre y en la mujer la cavidad que ocupa el espacio donde otro lleva un par de bolsas. Salve por eso somos iguales. Pero si hay una percepción diferente en cuanto a la calidad de las mismas partes. Es verdad que tenemos los mismos músculos, pero no la misma calidad de fibras musculares, hasta en un ejemplar de color negro, esa diferencia es notoria, la diferencia entre las fibras rápidas y fibras lentas en el desempeño muscular es determinante en el resultado. Así podemos observar como las diferencias en los retos deportivos entre hombres y mujeres es, y es un decir, enorme, aunque sea de menos de un segundo. Tales diferencias pueden deberse al desarrollo que cada individuo le dio a su historia y podríamos estar más cerca que nunca de estar emparejando tal situación, sobre todo porque las mujeres quieren que se les deje de tratar como tales o que se les de derechos de igualdad -si sólo hubiera un género en cada categoría, dudo mucho que las mujeres figuraran entre las campeonas o, su aparición en ellas sería estrictamente escasa- y derechos de conquista y... Hombres y mujeres desarrollamos una psicología diferente y unas habilidades diferentes. Una mirada rápida a una ciencia tan vaga como la psicología -perdón por opinar, pero saben bien la definición de ciencia y la psicología no lo es. La física puede predecir la gravedad donde haya objetos con masa y lo hace de manera radiante. la psicología dice que si uno maltrata animales o se orina en la cama "puede" convertirse en psicópata- nos permitirá encontrar emotividades en las féminas que no son de mucha aparición en los machos y una forma de complacencia totalmente diferente. La de ella basada en el afecto, la de él en la satisfacción; el desarrollo de características distintas a la hora del lenguaje, la mujer es más expresiva y el hombre más parco, incluso el orden y disciplina es un atributo femenino que es más escaso en el hombre; el hombre es práctico y lógico en mayor proporción que las damas y aparece que el núcleo donde reside el impulso sexual (área pre óptica media APM) es 2,5 veces más grande en uno, y así, vamos conjeturando que nuestra igualdad es más que fingida. A nivel hormonal no funcionamos con las mismas sustancias (progesterona, testosterona) y nuestros cromosomas tienen una pequeña diferencia (X e Y), incluso es de recordar que los hombres no tienen etapa de estro definida y no ovulan. No podemos hablar de gustos, ni de tendencias o impulsos, pero bien claro está que no son los mismos. No es una defensa ni un ataque, es un análisis. No somos iguales en ciertos términos y por eso las diferencias nos son tan agradables; esto no es un debate sobre el derecho y creo firmemente que las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres, pero sin llevarlo a extremos podremos mediar para que las diferencias básicas no se extingan y los derechos sean más equitativos.

lunes, 6 de noviembre de 2017

El hombre y la mujer I

El primer juego mental sobre evolucionismo lo hice con Dayro Gallego y eso fue por allá a mediados de los años 90's y consistía en analizar por nuestra cuenta en que momento la mujer se había hecho mujer y el hombre hombre. Puede parecer difícil, pero nos basamos en que los rasgos superficiales de macho y hembra no son tan profundos, en cuanto a ratas, caballos, vacas, pájaros en fin y buscamos en la evolución que los simios tampoco son tan diferentes entre sí. Un experto diferenciará fácilmente a la hembra del macho, pero sólo un experto o alguien con experiencia. Dedujimos que en algún momento le dedicamos más tiempo a la cría por ésta nacer tan indefensa y zas, en ese momento se dividió la educación y el trabajo, el protosimio encargado de la educación fue bautizado "mujer" -en el azar cuántico fue quien permaneció con el cigoto en sus entrañas- y desarrolló unas cualidades de calidez, de habla, de orden en fin. Y, quien depositaba el esperma, fue llamado a desarrollar la fuerza y las habilidades para conseguir el pan e incluso adoptar la voz gruesa para emitir el grito de defensa de la tribu -léase familia- y fue llamado "hombre". Eso es tan arbitrario como el nombre de las partículas y su polaridad; si los electrones hubiesen sido llamados protones, simplemente hoy la ciencia madre se llamaría protónica y no electrónica y el núcleo contendría electrones. Sí comienza una carrera de compensaciones y efectos que provocan un mayor desarrollo de caderas en uno y de hombros en otro; un mejor sentido del desarrollo muscular en uno y un mejor sentido del orden en otro, un cambio de las cadenas de fertilidad donde ya la hembra se exhibe y el macho escoge. Puede ser confuso para algunos, pero antes el macho exhibía sus virtudes a las hembras para que aquellas escogieran entre los machos de mejores características, el más fuerte, el más apto para cazar, el de mejores genes para transmitir y el macho aceptaba gustoso a la hembra sin reproches. El intercambio feromonal le puede garantizar a una hembra la cantidad de trabajo que ejecuta un macho y por ello resulta atractivo ese macho -la prueba del olor corporal pasó los estándares hace mucho en cuanto a certeza evolutiva: es decir, los machos de olor corporal fuerte, tienen o tenían más probabilidad de éxito que aquellos que no tenían tal olor- y por ello cedía ante él: La perspectiva de unos hijos sanos y de un padre trabajador y responsable. En lo que vemos corrido, la hembra ha desarrollado protuberancias y carnosidades que atraen a la bestia del sexo opuesto, la exhibición pasó a la hembra y ésta descolla agresivamente para atraer al macho y, la evolución lo dirá si está equivocada o no, se le pega a cualesquier homínido que sienta, puede protegerla -no quería mencionar lo del dinero, pero parece que ese también soltara feromonas- y brindarle sustento. Es verdad que ya hoy un hombre puede quedar embarazado y que, muy fácilmente, sin desarrollo muscular, una mujer puede encargarse de la alimentación y protección de un hombre. El machismo y el feminismo mal entendidos generan una discordia entre los dos componentes de la especie y es verdad que la valía intelectual y física de cada uno es diferente, si quieren inventar que somos iguales, adelante, la ciencia no es tirana y jura que al desarrollarnos para actividades diferentes, enfatizamos unas características diferentes -aunque parezca broma, imagínense una mujer buscando una abertura donde introducir un algo que no tiene- y que aquellas características, si bien no hacen feliz a todo el mundo, si a una buena mayoría y aunque la ciencia no es democrática yo me apego a lo que dice. Ahora, la civilización, apoyada por la ciencia, promulga una igualdad de derechos en cuanto al acceso al conocimiento y a la carta magna. Esas cuestiones deben procurarse. En cuanto a la galantería y buenas maneras dudo que ellas acepten pagar la mitad de lo que consumen, andar en el lado peligroso de la calle o permanecer de pie en los lugares donde los caballeros ocupan las sillas; dudo que un hombre acepte ponerse unos calzoncillos con encaje y liguero para la noche de bodas o que vaya de lado a lado buscando pinturas para hacer sobresalir los labios y se implante siliconas para resaltar el pecho y los hombros -no faltará quien si lo ha hecho- pero si acepto los seis meses de prebenda por embarazo, que me paguen mis cuentas y de que tres o cuatro días al mes me traten de manera diferente por mis cambios de humor.

domingo, 22 de octubre de 2017

El juego

Ya había hecho en un capítulo anterior un acercamiento a las bondades del juego, el pequeño sucedáneo de la guerra, pero no hurgué en el pasado para ver en que momento aquella guerra entre humanos se humanizó con reglas y aspavientos. Es probable que la una no descienda de la otra y la primera sólo sea una manera de hacer entrenamiento mientras se divierte. Observando los juegos infantiles de los felinos podemos ver como el cachorro imita la caza, el ataque, la furtividad y el asalto mientras juega con sus padres. No dudo que juegos similares sin demasiada rudeza, le permitirían al ser humano ir interiorizando los "conocimientos" necesarios para la supervivencia en el mundo prehistórico. Nuestros primos nacen con la fuerza para aferrarse al pecho materno y ésta los lleva en su camino. El animal humano nace sin tal fuerza, aunque no puedo decir absolutamente nada en los homínidos anteriores al hombre, he de suponer que perdimos tal habilidad en compensación con otras ─salve nuestro cerebro─ ocurrido lo cual nuestros padres, aprovechan cualquier intento del uso de la capacidad prensil de las manos para incitar al bebe a que agarre y se sostenga ─juego─ que luego le proveerá la capacidad y la fuerza necesaria para el agarre. "Arepitas para papá" hace exactamente lo mismo: un juego de coordinación que le permitirá ir afinando los sentidos en la dirección correcta. Las primeras palabras, la incitación a caminar, a sostener la cabeza, a voltearse, a la regulación de sus horas de sueño... en una palabra, la adaptación al medio humano es la finalidad de todos esos juegos. En la niñez, allá en las cuevas oscuras, donde crecer era un imperativo, el crío acompañaba esporádicamente a la manada para comprender los rudimentos de la consecución de la comida o de los posibles riesgos de tal o cual empresa. Dudo que de primerazo lo llevarán a una caza de mamuts, para ello debería mostrar su crecimiento con algún rito específico (ya hablaremos de los ritos de iniciación) que demostrara su "madurez" para la caza, pero una salida a recolección que no denotara muchos peligros sería un buen inicio, trepar a un árbol, desalojar una colmena, encender el fuego... (jamás he dudado que por evolución, los progenitores cuidan a sus crías lo más posible). La niñez de los críos más recientes, se ve abarrotada de una ingente cantidad de juegos ─los juegos de pelota─ que requieren habilidades que, muy probablemente no ayuden a cazar o elegir pareja, pero que refuerzan y ponen en funcionamiento los músculos, que de ser predadores o presas, necesitaríamos para huir o perseguir. Así las cosas, no es tan malo ver que, experimentalmente, las personas que muestran poca habilidad en aquellos "juegos infantiles" desarrollan algún complejo social, aunque algunos de esos mismos individuos, desarrollan habilidades de otro tipo que superan tal complejo. No sobra decir que aquellos que se vuelven hábiles en tales juegos, aumentan su atractivo a las hembras de su especie. Yo puedo jurar que patear un balón no es una habilidad superior de caza, el mejor futbolista del mundo moriría en una situación de supervivencia extrema si sólo sabe patear un balón y hacer fintas y amagues, pero el hecho de que aquel sobresalga de la multitud, e incluso las feromonas que produce el individuo en la sudoración, activan las antenitas de vinil de las chicas y aquel se hace, aunque no sea bien parecido, atractivo a la hembra. Misma definición para el campeón de moto trial o para el ganador de un derby o de un grand prix o... El juego es un modelo de iniciación para reforzar nuestras habilidades, que, en un mundo sin mayores depredadores, ha pasado a formar parte de la entretención y la sana competencia y aunque ningún animal sea más rápido que nuestros vehículos, ni más fuerte que nuestros dispositivos, ni tenga mejor comunicación que nuestros sistemas de ondas, seguimos en competencias atléticas por hacer las cosas más fuerte, más rápido, más alto y nuestra innata inclinación a la competencia crea verdaderas contiendas. Se juega pues para desarrollar y adaptar habilidades humanas. Las diversas competencias sólo son una escogencia particular y, una manada siguiendo a la otra, convierten a los juegos de pelota en reyes de los deportes, pero eso no significa ni que sea así por siempre, ni que no exista en algún momento otro que se le imponga.

lunes, 16 de octubre de 2017

Los ritos de iniciación

No es de extrañar que cada cultura haya desarrollado la observación de que los humanos atravesamos etapas diferentes en nuestro proceso de paso de la niñez a la adultez. Lo que no logro encontrar es muy bien definido aquello de bebe, niño, preadolescente, adolescente, adulto joven... Lo que si es claro es que hay que dar un paso antes de ser considerado un hombre o una mujer y que cada cultura tiene sus ritos. Nada nuevo digo yo si hablo de culturas que practican la ablación del clítoris como paso ritual a la consideración de ser mujer, el abandono en un río para que canten hasta por tres días para ser rescatadas, el paso en una cabaña de iniciación donde conviven orgíasticamente con compañeros de tribu, afilarse los dientes como los de un tiburón y el paso para los hombres como saltar amarrado de una liana desde una gran altura, ser circuncidado, saltar sobre bueyes o dejarse picar por hormigas bala y hasta escarificarse o pasar varios días o meses sólo en la selva o en el desierto. Bien, acá lo importante es que en una gran variedad de culturas aparece un rito como símbolo para aceptar que una persona ya no es un niño, sino que, aparentemente, puede ser tratada como adulta y aceptada en los asuntos "importantes" de la sociedad: participar del mando, formar familia y tener voto. Tampoco digo nada nuevo si suponemos el fracaso que representa no atravesar el rito o hacerlo mal, el o la fracasada son mantenidos al margen de la sociedad o en su defecto tratados como niños, aún siendo evidentes los rasgos de adultez. Está claro que existe un momento de cambio tanto para el hombre como para la mujer, en que, los cuerpos sufren una transformación: el ensanchamiento de las caderas, la aparición de la menstruación, el desarrollo adiposo de las glándulas mamarias por poner de manifiesto las más visibles y en los hombres  la expansión de la caja toráxica, el engrosamiento de la voz y la aparición del vello púbico. También está claro y sabemos cuales son las hormonas que actúan para desencadenar tales cambios y sabemos que los cambios más fuertes aparecen en la actitud y en la forma de ver el mundo y eso mis queridos "aguafiestas" es lo que los padres celebran hoy día, queriendo o sin querer. En la dama, los famosos quince son un indicativo de que aquellos cambios ya son visibles y los padres, literalmente, están presentando a la joven a una sociedad para que disponga de ella, no dudo que todo aquello del baile, la música, el llanto y los pretendientes que desean formar pareja son los invitados ─todavía quiero yo preguntar porque a mí no me invitan ya a esas fiestas─ al cortejo de iniciación. En el hombre también es un proceso celebrado, un poco menos que en las jovencitas, pero los padres buscan la manera y la encuentran, de hacerle entender al adolescente que ya es hora de sentirse o actuar como adulto. Un padre que lleva a su hijo al trabajo, aquel que lo lleva a un burdel para darle iniciación e incluso aquel que lo incita a tomarse una primera copa de licor, incurre en el rito de iniciación. Es importante aclarar que la biología, rama encargada del cambio físico ─somos seres en constante evolución y hay cambios psíquicos─ ha variado y ahora, las chicas son más precoces y la menstruación y aquellos cambios tienden a adelantarse, con lo cual la fiesta de "quince" se está volviendo fiesta de "doce" y menos. Esto y la gran cantidad de información disponible, la necesidad de "machos" queriendo ejercer la función "iniciadora" y las capacidades de comunicación, convierte a nuestra civilización, en una civilización más precoz y de por sí, tal precocidad sin demasiada experiencia lleva al indeseado embarazo adolescente o sin planear ─lo cual, es lo mismo─ que abarrota a esta sociedad de más adolescentes y de niños precoces, es decir, el efecto dominó en pleno. No es mí función acá la crítica, sino la comprensión de la acción y podemos resumir que: los cambios en el cuerpo de un niño son muy notorios a cierta edad y para poder ser aceptados en la sociedad de los hombres, se les impone una prueba, que, bien ejecutada y soportada, dará como resultado ─la prueba es normalmente arbitraria, pero confirma el cambio interno de actitud no el externo biológico─ la aceptación del individuo como adulto con los derechos de este. Hay ritos de iniciación raros, complejos y dolorosos y hasta absurdos si se quiere y existen los que realiza la sociedad colombiana en pleno siglo XXI. El dramononon de los "quince" y la lluvia machista desde que se nace porque  es que "los machitos no lloran".

domingo, 13 de agosto de 2017

El saludo

Supongo que aquello de decidir pensar por sí mismo es una virtud y que además debo haberme equivocado muchas veces, pero ese es el proceso de pensamiento, una evolución y un ensayo y error. Esta semana escuché a alguien decir que los griegos no se saludaban y la intuición no me dejó creer en tal patraña. Los griegos saludaban, como no, y quien dijo tal anda muy mal en no procesar los modelos sociales, pero ¿cuándo inició el humano su saludo? ¿qué significa el saludo? ¿por qué nos saludamos? Despacio mis bravos amigos. El saludo puede verse en la naturaleza en los comportamientos animales y, por tanto, me atrevo a predecir que ya en el homínido era una tradición. En las especies superiores, existen formas de demostrar sumisión -es la única forma de comunicación que interesa a este tema- Los animales pueden mostrar diferentes formas de comunicar su estatus social. Una termita, una hormiga  o una abeja lo harán por feromonas y por ellas reconocerán a su reina y a sus cofrades y el sólo hecho de reconocer a la reina ya implica un reconocer estatus y un comportamiento acorde a él. Las aves tienen una manera de hacer lo mismo, pero, hablemos de mamíferos superiores y en ellos hallamos a los leones que rugen y pelean y son reconocidos por otros machos, los más jóvenes esperarán su momento para retarlo y mientras tanto su comportamiento será de "sumisión" y los demás que, esperamos ya hayan sido vencidos, no rondarán por los alrededores para mostrar la "cola entre las patas". Entre los primates los chimpancés ponen una cara determinada que indica sumisión e incluso entre los chimpancés de Ngogo producen un sonido ululante al aproximarse a un macho superior y toda mi fuerza la he puesto en pensar que tales ritos de sumisión, dieron origen a un primitivo saludo y que el homo sapiens no escapó a tal necesidad social de ritualizar la superioridad. Un gruñido que se volvió un movimiento de la cabeza, un tocarse los hombros o palmearse, un bajar la vista frente al hombre indicado por tal superioridad. El saludo actual desciende en línea directa de aquellos de sumisión. Puede pensarse que tal saludo podría provenir más de la necesidad de reconocer a un individuo como perteneciente a un grupo, como vemos en las actuales tribus urbanas, que adoptan un saludo que les reconoce y afianza en sus posiciones y no me atrevo a convenir lo contrario a no ser que se me permita pensar que aparte del reconocimiento y con él, el individuo saluda: "Hola, soy de la tribu y soy el macho 12" es decir, que la una implica la otra y el grado de importancia en ambas es irrelevante para este manuscrito. Haya nacido como una manera de reconocer a un individuo como de la tribu o como grado de dominio sobre los demás, debió estar más que listo cuando el hombre se "organizó" unos 10000 años atrás y aún cuando empezó a socializar y moverse en pequeños grupos por el norte de Africa y aún más atrás cuando desarrolló algún tipo de lenguaje hablado y aún más allá cuando desocupó sus manos. Remóntase pues el saludo a una necesidad intraespecial y para reconocerle del grupo, ya para saber su estatus y tal rito llega a nuestros días convertido en un saludo de manos o en unas palabras relacionadas al bienestar y a la religión. No es raro que dos de los saludos más comunes: abrazarse y dar la mano lleven consigo aparejado el mostrar que no se empuñan armas y que el gesto de saludar bajando la cabeza se haya convertido en un empujar el mentón hacía adelante, que es el mismo gesto que empleamos para mostrar nuestra superioridad: Llegue a un sitio con el mentón bastante adelante y compárelo con la misma situación al revés, es decir, el mentón casi pegado al pecho. Hay quien ha dicho que la mano en la frente o quitarse el sombrero es inclinar la cabeza y por tal es muestra de respeto y sumisión. Un buen lector de gestos puede decir mucho de los saludos actuales, incluso siendo todos de mano. La proximidad con la que tal saludo puede darse también es una señal y es justo lo que nos confirma que es el estatus y la pertenencia a un grupo lo que obligó al saludo. Un beso, un ofrecer sexo -aunque se diga que es un modelo de apaciguamiento- un abrazo, un palmeo, un inclinar o empujar la cabeza es tan antiguo como el hombre mismo y aún más allá y su aparición está ligada a la evolución misma, aunque aún hoy se busquen más nuevas formas de mostrar sometimiento y más nuevas formas de mostrar la pertenencia a un grupo o tribu. Y ¿qué es el saludo hoy? Una muestra de respeto y un reconocer al otro, como perteneciente a nuestro entorno.

viernes, 23 de junio de 2017

Volición

Turno para la voluntad. No pretendo entrar en controversia sino mostrar la manera como ha actuado la voluntad y como actúa en la actualidad y nada tiene que ver esto con un desarrollo filosófico de la existencia o de la voluntad. No es pues, la voluntad de levantarme de una silla o de mover una mano, que si mis músculos están bien podrán hacerlo a voluntad del cerebro, pero tampoco se trata de si cada acto requiere de una orden de decidirse porque la cosa se va ad infinitum ya que se requiere además una orden para decidir decidirse y así. La voluntad aparece en la humanidad ya desarrollada y 200 mil años son un apéndice de toda voluntad. Yo escribo porque quiero y puedo, es mi voluntad. Yo le dejo a mis hijos un legado de ideas, es mi voluntad. Yo tengo la voluntad de ayudar en algo al pensamiento humano. Mis pulmones y músculo cardíaco trabajan aún en contra de mi voluntad. Pero la voluntad como ejercicio, como instinto, tiene que ser vista evolutivamente. La humanidad no se desarrolló por voluntad, lo hizo por instinto y a ese instinto no se le puede llamar voluntad. Lo que nos ayudó en las selvas fue huir de los predadores, eso no es voluntad; Lo que provocó nuestra expansión fue tratar de hallar sitios mejores para vivir, huir de los hielos, no era curiosidad, no era voluntad, era simplemente instinto de supervivencia. Lo que provocó que el homo evolucionara en erectus y habilis no fue voluntad, fue necesidad, adaptación, defensa, instinto. Lo que hace que la humanidad se multiplique no es voluntad, de nuevo es instinto. hoy el sexo es por voluntad y a voluntad, en los animales ─somos bestias─ es un impulso, bien camuflajeado por la evolución en términos de dopaminas y pseudo recompensas. Lo que logra mantener la raza humana en el pináculo alimenticio y del poder, no es la voluntad, es su expansión en el globo. Suficiente ilustración. Lo que llamamos voluntad, es la expresión de la propia conciencia en cuanto a lo que queremos o no queremos hacer, en cuanto al deseo, ¿en cuanto a cultura? ¿en cuanto a entorno? Hasta ahí llegó la voluntad que está limitada por todos los escenarios posibles, cultura, raza, población, educación, entorno. ¿Decidir "si" o "no" como plantea Savater? ¿Qué clase de voluntad es esa tan limitada? ¿Decidir rezar? ¿Decidir el tipo de mujer que te gusta? ¿Decidir a que dios rezar o que música escuchar? Eso no es voluntad, es el ejercicio de libertad que propone el entorno, la voluntad está dentro de la lógica, no eliges ir al baño sin que aparezca el deseo, pero si hay una enfermedad por medio, la voluntad ya no parece tan voluntad y en un mundo "civilizado" donde los medios y las modas te imponen la voluntad de decidir que usar o que "desear" la voluntad es cada vez más escasa. Dejemos ahí. No es mi columna de improperios. La voluntad entendida como ejecución del deseo no aparece en la humanidad hasta después de adormilados sus instintos, en los que, sin una pulsión demasiado fuerte hacía la "lógica", busca una manera de realizarse y sentirse en la plenitud de su evolución y le llama a tal recurso "voluntad". Tengo la voluntad de no tener sexo, la voluntad de no alimentarme, la voluntad de no hablar con nadie, la voluntad de acabar con mi existencia, la voluntad de dejarme morir, de no beber, pero la del instinto casi siempre es más fuerte. Voluntad, es un término para referirme a deseos y a escogencias, que aunque ya vimos no son tan "libres" como pudiéramos pensar, implican un grado de elección que parece personal, pero sabemos también que el equipo que quieres no es precisamente porque lo elegiste, que la religión que profesas no te dio otra elección, que la manera de aceptar el paso de la juventud a la adultez es la manera de tus padres, que tus hijos y familia fueron necesariamente los de tu entorno y a veces, hasta los que, en alguna forma se parecen a ti. ¿cuántas cosas queremos de manera intencionada? ¿cuáles de ellas realmente han sido planteadas por nuestra mente? La intención de adelgazar no es más que la impronta dejada por la estética reclamada socialmente. La der wille zur macht  Nietzschiana ─entendida literalmente─ no es otra cosa que el camino que se traza el alfa para alimentar el ego. La voluntad santa de Kant dominada por la razón se parece más al instinto. La desobediencia civil de Thoreau, es un llamado a no dejarse pisotear provocado también por el instinto. La cosa en sí Schopenhaueriana denominada esencia misma no es esencia ni es nada porque el único camino posible de una "cultura" es el recorrido del sendero hasta el final del camino. Y, tal camino no es diferente al de otras especies, aunque la voluntad hilada con la razón parece llevarnos por un camino diferente, no hay tal. Me disculpo por meterme con la filosofía occidental. Dejando ahí del todo, queda así planteada la voluntad.

viernes, 16 de junio de 2017

Nombres y apellidos

Seguro que si busco encuentro, pero para mí es más gratificante pensar y por eso viajo en mi imaginación a la creación del lenguaje para ver si desentraño el papel que cumplen y la aparición de los nombres propios. Si me rajo, mi legado perdurará en red por algún tiempo y el ejercicio mental que realizo, no dejará de serme gratificante por ello. Es claro que sin algún tipo de idioma, referirse a un tercero o a uno mismo es bien difícil, a no ser que con la mano, en modelo supremo de yoísmo, nos señalemos o señalemos a ese otro y, eso ya debió hacerlo el hombre que se paraba en dos patas hace tres millones de años. Tampoco dudo que la aparición de los patrones psicológicos dependan de ese mismo "yo" que nos hace aparecer como "individuos" y ese "otro" que es también "individuo". Sin "yo" no puede existir el hombre actual y ya ese acto de surgimiento del "yo" es, definitivamente, un rasgo de megalomanía. Debo centrarme es en la necesidad de nombrar al otro para identificarlo y es de esperarse que también en las cuevas paleolíticas se hiciera referencia a los rasgos más relevantes del individuo: "el cojo" "el de la cicatriz acá o acuyá, el gordo" -dudo que hubiese superávit de calorías en esas oscuras épocas, pero es un ejemplo válido- y que al hacerlo mostraran con sus manos tal cualidad, así que nuestros nombres surgen de la necesidad de identificar a un individuo y de individualizarlo, no importa que aquello viniese más de un lenguaje corporal que de otra cosa. El lenguaje hablado, no importa su guturalismo, consonantismo y oclusivismo glotal, podía llamar a un individuo "grrr" o "kff" o "shhhh" y reconocerlo como una cédula y no tener que repetir tal guturalismo hasta pasadas varias décadas o incluso varias centurias. La proliferación humana obligó a dar nombres a las personas importantes -tener un nombre era ser alguien, el individuo del común no lo necesitaba- y tal nombre significaba algo en el idioma asignado: "hijo de la mañana", "lucero del alba", "conquistador de sueños", "matador de extranjeros" en fin, entiéndase, cada nombre traía su significado adjunto, no ponían a Felipe por ponerlo Felipe, sino por que, en algún momento mostró su amor por los caballos. ¿Quién es ese joven que hay allá? El que adora caballos. ¿Ahh Filípides? Eso, Pipe. El mayor crecimiento poblacional nos obligó a usar -falta de erudición o de ingenio- nombres repetidos y darle a aquel la ayuda, para identificarlo, de un pater o de una filiación con un pater. Felipe el hijo de Jacobo y ahí cada cultura se extralimitó creando sus propios finales que significan hijo de o afiliado a (Ez español, ov ruso, O' irlándes, Mc escocés, Ida griego, son anglófono...). Felipe Jacobida, Felipe Jacobez, Felipe McJacobo, Felipe O'jacobo o Felipe Jacobovitch. Otras culturas prefirieron usar la profesión: escribano, zapatero, herrero, escudero, guerrero o la provincia o región a la que pertenencia, es decir, el topónimo: Felipe De Vinci, Felipe de Estágira o Felipe de Crotona y hasta Felipe el hijo de Jacobo el de Marinilla. O un lugar de la provincia de donde venía: Del río, De la torre, Del Castillo, De la montaña. (Puede parecer sólo una coincidencia, pero para nombrar en Colombia a los miembros de una banda usamos su filial con ella: Jaime el vocal de GP, Camilo bateria de Punkies o simplemente Jaime GP, Jason Agnatos, Jaime Athanator o Carlos Neus) o cualidades rubio, delgado, lozano, moreno.  Se entiende por extensión la necesidad de usar un segundo nombre o un segundo apellido y la consecuente desaparición de la relación entre el nombre y el oficio o la ciudad natal o la filiación, ahora el nombre es una necesidad y en general, no significa sino que a los padres o padrinos les gustó un determinado nombre para zampárselo a un pobre individuo que deberá cargar con él por el resto de sus días junto con el patronímico o matronímico, a menos que se meta en el engorroso proceso de cambiárselo. La fuerza machista de los primeros años de desarrollo, casi obliga a usar primero el apellido paterno, pero eso es una tontería que podemos abolir hoy y el vicio de poner a los hijos con nombres extranjeros cuya etimología y cuya escritura desconocemos, proviene de la ignorancia absoluta de la necesidad de un nombre digno y acorde, tanto como de la ignorancia de tal etimología y tal escritura. Quisiera poner un punto a favor y en contra de las traducciones de los nombres. Uno se llama Jaime López y en Japón seguirá llamándose igual, con la correspondiente pronunciación: Yaime Ropesu -con r suave y sin la e final y para el caso de que lo lean- pero no podemos evitar que todos los idiomas se hayan desarrollado de uno principal, el protoindoeuropeo y de allí que Fredd y Peter sean Pedro o Filípedes, Phillipe o Phillip sean Felipe o que Jacobo, Jacob -léase yeico- y Jaime sean versiones del mismo nombre. ¿Me entienden? si usted se llama queso, queso se llama en cualquier idioma, pero queso es Cheese en inglés y Fromage en francés, pero nadie tiene derecho a cambiarle el nombre.

viernes, 19 de mayo de 2017

El hombre de Ngogo

En la oscuridad de una selva, desde hace mucho tiempo -no ancestral sólo unos 30 años-  unos científicos persiguen a un grupo de chimpancés en Uganda, supongo yo que tratan de disminuir la brecha entre los homínidos o por lo menos saber que cosas nos unían a la especie estudiada aparte del ya tan cacareado 99% de similitud de ADN o por lo menos, comprender cosas nuevas de la especie. Yo saqué algunas conclusiones que no se alejan de lo que han dicho nuestros más insignes científicos y antropólogos. Ya algo había en aquello de tener que aceptar que no venimos del mono, provenimos ambos de una misma rama. Aceptar eso sin pruebas es dogma de fe. La cantidad de homínidos desenterrados, en una mente dispuesta a ver, es abrumadora para demostrar "evolución" ¿de tal o cual rama? es tarea de los antropólogos mencionados descifrarlo y lo demás es una tarea de escritura que yo me abrogo por no tener más que hacer que poner en términos vulgares lo que otros callan o temen decir. Cierto, los simios tienen una apariencia similar a la del hombre, si uno pasa rápido y se quita las gafas no ve ninguna, pero quien niegue ciertos rasgos y comportamientos, pues, está en su derecho. Yo prefiero pensar en la lógica idea de la evolución y la adaptación que en el barro amasado por un dios patibulario -idea por cierto bastante estúpida para un científico- Lo que dejó claro para mí tal documental, es que esa comunidad de simios, bien pudo ser una comunidad de sapiens o de neandhertales de hace 200.000 años o de hace 50000 años. Las comunidades humanas en la selva debieron comportarse de una manera similar antes del fuego. Su manera de agruparse y su escala social debe representar, al menos, una manera de las maneras que siguieron los homínidos sapíens. Permanecían en un territorio fijo en el que alimentarse y mantener sus jerarquías, otras "tribus" hacían lo mismo y aunque fuesen similares y se reconociesen de la misma especie, se atacaban y literalmente, mataban a los de otras "tribus", supongamos que por ver en riesgo, no sólo su territorio de caza y de alimentación, sino también por los peligros que un nuevo individuo ofrece al rango social. Las "alianzas" existen, un macho de rango superior, cuando consigue alimento, lo comparte sólo con los más cercanos a él, nunca con los más débiles y, en el caso de la consecución del poder, sabe con quien asearse para estrechar lazos y ascender más rápido. Hay una evidente jerarquía social que se reconoce por un gruñido jadeante de sometimiento al alfa y la comparación en cuanto a la pleitesía que se rinde a determinados homínidos, no es fruto de otra cosa. Aprendieron a cazar y a comer carne de simios y de cérvidos y disminuyeron en su alimentación la fruta -Morris ya lo mencionaba- Un alimento más rico en energía, es mejor que otro que no lo es. Al aumentar la caza y al disminuir la presa, se cambia de presa no de caza: "no conservamos los recursos y abusamos de los recursos". La misión primordial no es necesariamente alimentarse y reproducirse sino ascender en la jerarquía para recibir tributos. Siempre hay que ascender y tratar de ser alfa. El linchamiento como forma de castigo no es nuevo, cumple la función de eliminar "individuos peligrosos" y de liberar tensiones producidas en el grupo. Quedaron ideas abiertas sobre la depresión y el suicidio, aún habría que investigar más sobre ello, pero que la idea quedó abierta, quedó abierta. A medida que los miembros del grupo aumentan, también aumentan las tensiones de grupo y las disputas; aumenta el número de matanzas, de incursiones en otros territorios y las agresiones en general. Hay disputas por los territorios ricos en recursos, hay incursiones militares, hay posesión de territorios, hay gritos de guerra. Yo no estoy describiendo a un chimpancé en especial, hablo del hombre de Ngogo y de su expansión.

domingo, 26 de marzo de 2017

El sueño

"Soñar no cuesta nada" ¿o si? Quédese dormido en el coche mientras conduce y lo averiguará. Practicando la solidaridad, he decidido hablar de lo que se sabe del sueño, que es poco y el sueño en sí como tal. Aclaremos, la ciencia trata de explicar las cosas con teorías, si la teoría predice correctamente puede elevarse como explicación y si aparece una mejor teoría, simplemente se remplaza. Creemos que el sueño es un estado reparador que nos permite reiniciar el cuerpo. En el sueño los procesos fisiológicos se ralentizan y hemos privado a seres humanos de sueño y el efecto es bastante desalentador, cada vez, dicho cuerpo, empezará a perder habilidades o a disminuirlas o ralentizarse su capacidad de respuesta. Sabemos que existen unas cuatro etapas del sueño llamadas no MOR y MOR ─Movimiento Ocular Rápido o REM─ cada una más profunda que la anterior y bien diferenciada en la producción de ondas en un electrooculograma EOG. El sueño permite la reparación y eliminación de residuos y el mejor flujo de líquido al experimentar una reducción neuronal. Ese es el sueño, sin más alboroto y sin ponerle ni quitarle un ápice. El famoso R. Llinás dice que "la conciencia es un estado funcional del cerebro" y en su discurso me pareció entenderle que no somos nada cuando dormimos y, es claro que hay diferencias entre un muerto y un dormido, para quienes ven los dos sucesos, la persona que duerme, no puede distinguir los dos eventos así que, aunque el cerebro no deje de trabajar, la conciencia desaparece o se hace tan débil que es imperceptible y por tanto, mientras dormimos estamos muertos. Eso, a toda luz de la razón es falso, pues nuestras funciones siguen estando ahí. Ese sueño ya me está hartando sin haber empezado lo concreto, pues en cuanto al modelo de descanso que es el sueño es suficiente y en cuanto a las imágenes o vídeos que se sueñan es lo que sigue. Se necesita ser muy burdo para creer que lo que soñamos tiene un significado más allá del sueño mismo, con la ingente cantidad de creyentes, no dudo que se dejen engañar de diccionarios y falsos profetas, adivinadores y gitanos que les arranquen una moneda por leer o interpretar un sueño. En palabras de Smooth no puedo demostrar la inexistencia de los "tabi kubis" pero puedo mostrar su incoherencia. Para tal situación mire las diferentes tendencias y para un mismo sueño encontrará diferentes interpretaciones lo que, aunque encontrara tendencias similares no demuestra un pepino. Demos por caso que soñar con matrimonio significa un muerto y alguien se muere ─la cosa más lógica porque diariamente mueren 200.000 personas─ la ciencia no puede hacer relaciones intrínsecas entre un fenómeno y otro: ¿soñar matrimonio lo mató? o ¿se murió y por eso soñé matrimonio?. Digamos que la mente abierta es un paradigma, me niego a creer en fenómenos paranormales, fantasmas, brujas, dioses y demonios y aunque no pueda explicar lo que son esas imágenes, creo yo, son la depuración mental del audio y vídeo de todo el día almacenado en algún recóndito lugar de nuestras neuronas y la psique haciendo de las suyas, trayendo una que otra imagen de esas a la realidad. Mejor dicho la mejor manera de definir los sueños para mí, es usando una frase que acuñé o que a la mejor creí acuñar ─como ha de ser que la haya leído en Freud─ pero que he repetido en muchas partes como mía: "los sueños son deseos reprimidos o miedos ancestrales". Así pues, cuando usted revela sus sueños, si podemos saber dos cosas: a qué le teme y que es lo que añora secretamente. Todo lo que recordamos soñar queda abarcado por esas dos líneas, miedo o deseo. Y, jamás un sueño puede significar otra cosa, a menos que usted sueñe despierto, el hecho de haber tenido un sueño, quiere decir que algo durmió.

domingo, 5 de marzo de 2017

La comida

Sentí el impulso de venir a este sitio a pensar sobre la comida evolucionada del ser humano. En tiempos inmemoriales no existía tal etiqueta de cortar con la derecha y comer con la derecha, los pobladores de muchas culturas aún comen con los dedos, es más, esa ingente cantidad de condimentos y sazonadores no existían. Si me apego a mi historia sobre el fuego en estas mismas páginas, ningún ser vivo -sólo el hombre a la fecha- ha necesitado de usar condimentos, sal, azúcar, salsas, clavos, canela... para que la comida le supiera rico. Lo importante era comer y comer requería de ser un recolector bueno y un oportunista excelente: Allá hay un Nabo y una algarroba, eche pa'ca; Ese hueso que dejó el tigre todavía tiene tuétano aunque esté pasado de podrido por fuera, venga pa'ca. Esa carne tiene gusanos, pero eso también es comida. Hágale papito. Esa, supongo yo, fue la actitud que adaptó el ser humano que sobrevivió a las heladas y a los grandes mamíferos. Hoy nos quejamos si un pedazo de carne no tiene sal o aceite o vinagre y esas especies, créanme, son de reciente data. Tal vez muy recién instalado el hombre en su cualidad de antinómada, le pareció aburrido comer soso y se encontró por casualidad con el mineral restante en los lagos salados o incluso le pareció que algunas plantas aromáticas de sus cultivos tenían un agradable sabor que era transmisible a las comidas y a punta de ensayo y error y de echar a perder alguna que otra ensalada fue evolucionando las que mejor "sabor" le daban a aquellas. Nunca, creo yo, pudo aparecer el condimento con los nómades ya que, mientras menos se tuviera que cargar, mejor y la vida silvestre no daba tiempo a pensar en el sabor de la comida, lo que aparecía iba a la tronera y sanseacabó. la revisión de restos arqueológicos nos dará una fecha más clara, pero yo sólo estaba interesado en pensar y el pensamiento da frutos, aunque no sean siempre los que uno espera. Es verdad que el abuso de esas especies fue la que dio origen al tan lamentado "descubrimiento de américa" en busca de una ruta más corta hacía las indias para establecer una ruta que no fuese tan onerosa como la existente. También es cierto que sin las especies nuestras comidas serían terriblemente aburridas. Siéntese a comerse un pedazo de pescado crudo y sin sal o un trozo de carne ahumada pero sosa o, que va, agarre media vaca y échele diente y verá. Esta disertación me lleva a pensar que el hombre en algún momento encontró que la sal era un conservante, tal cosa pudo suceder en un trozo de pez abandonado en la costa salada, el efecto higroscópico de aquella, mantuvo el trozo en mejores condiciones y de ahí a comer carne salada no hay sino un paso. No dudo que la carne seca y ahumada sin sal anduviera un poco antes en la historia, pero hasta el punto de que "ya no como si no le echa sal" sólo llegamos en edad cercana, tanto como era cristiana y, la edad del alboroto, la sociedad que sólo llora sin conocer el dolor de la otra es la nuestra, así que los condimentos pertenecen a los últimos dos o tres siglos y sólo pedimos que el jugo tenga mucha azúcar y la carne mucha sal. Llamaré pues a este homínido sapiens especita que, ya dudo mucho, pueda volverse atrás. La anorexia y la obesidad morbida pertenecen a un par de siglos en que la alimentación, cada vez más fácil, sin necesidad de caza o recolección, permite el consumo excesivo de calorías que como no han de ser gastadas, se van acumulando y "voilá".

viernes, 20 de enero de 2017

Defensa II

Ya me relajé hablando de palos y piedras y mímesis sin llegar a la defensa por excelencia del ser humano que ha de ser su magno cerebro y el amplio desarrollo que presenta ─más que en otras especies─ pero, el cerebro también es un punto aparte. No dudo de él para concluir, investigar, copiar, ayudado de unas manos que son capaces de modificar el entorno en su favor, pero yo quiero analizar el habla como herramienta de defensa, la capacidad de comunicación no fue la herramienta primera, pero ella dio sus frutos de maneras muy variadas y pienso que es un excelente sistema de defensa en la actualidad. No trataré de como miles de millones de años de evolución moldearon los órganos para hacerlos propicios y como la necesidad de comunicación, exigió los primeros vocablos, sílabas o sonidos que se convertirían en el habla. Eso llevó una eternidad y la evolución vió que era bueno, pero no ha sido capaz de duplicar esa comunicación tan especial que desarrolló en el ser humano en otras especies. No hay duda que las otras especies se comunican y se avisan de un peligro, incluso se coquetean y se defienden con esa comunicación simple; pero, el hombre usa el habla y fonación para enseñar, para organizarse, para cazar, para la interacción social y la cada vez más compleja manera de comunicarse le permitió desarrollar aún más el cerebro ─si se le exige más rinde más─ y así por cambios llegamos al presente donde usamos ese don sin entenderlo muy bien o por lo menos en su función de defensa. Hablar nos permite interactuar y preguntar por el conocimiento del otro, que puede sacarnos de apuros: ¿Dónde queda la Espuelera? o ¿cómo llego a san Mofeta? ¿Cómo puedo solucionar este dilema? Si el otro tiene el lenguaje y el conocimiento. El tono y fuerza vocal que le doy a mi voz es increíble sistema de defensa porque puedo hacer que ella transmita suavidad, paz, respeto o todo lo contrario. Si quieres calmar a un perro no le gritas, le hablas suavemente y con el lenguaje corporal puedo mostrar mi frustración o mi ánimo de combate o incluso, al tomar ciertas posiciones, indicar que estoy armado o aparentar estarlo ─los mimetismos─ Lo mismo puedo hacer con el lenguaje hablado, no se aparten de la elucubración, los gestos refuerzan lo que decimos. El habla calma y si aprendimos el modelo racional inventado por el ser humano de la diplomacia y el buen trato, no es de dudar que hablar puede librarnos del combate o permitirnos salir indemnes en la lucha. Generamos lenguaje de apaciguamiento, cuando alguien nos ataca o nos amenaza y nos hacemos más chicos, agachando la cabeza y subiendo las manos, mostrando temor y explicando nuestra insignificancia y nuestro deseo de colaborar, estamos, en una manera defensiva. Defenderse no siempre es luchar, la naturaleza evita el conflicto hasta el último momento y minimiza los daños con trucos. Una cebra podría matar a un león, pero esta no va y lo reta a combate. El cocodrilo sabe que no tiene muchos rivales, pero eso no lo lleva a la ostentación pública. Librarse de la mordida de una serpiente es poco probable, pero ella no anda mordiendo a todo lo que se le atraviesa, avisa y prefiere hacerlo que desperdiciar su valioso veneno. Frente a la agresión se puede responder con agresión y es probable que generemos consecuencias buenas y malas, las otras dos opciones son la huida ─excelente defensa personal─ o el lenguaje concesivo, la muestra de sumisión o la poderosa rendición, todas ellas ligadas al lenguaje. Recuerdo a Herman Wouk que pone en boca de un judío:  "Obedecer las órdenes, tener los papeles en regla, inclinar la cabeza, elevar el espíritu y disponer de dinero en efectivo, esta es la sabiduría de nuestra raza." Ahí están las defensas, la primera y la tercera del lenguaje, la segunda del sentido común y la cuarta es la típica pago por protección, que promueve el matoneo, pero que en nuestra sociedad es asaz usada.

domingo, 1 de enero de 2017

Sexo

El sexo es un poderoso avance evolutivo, ninguna gracia tendría reproducirnos como los hongos, para reproducir individuos clonados genéticamente iguales y sin muchos beneficios otorgados por la otra reproducción, la sexual. Bástese decir que los individuos que consideramos inferiores, se reproducen asexualmente y claro, nunca han escrito un libro de historia ni han hecho avances ni descubrimientos, o por lo menos no los han divulgado en revistas. Eso da a la sexualidad una preeminencia. Los seres que se reproducen sexualmente, evolucionan de una manera muy peculiar gracias a las leyes de Mendel y al descubrimiento de Darwin. ¿Qué lo hizo lo que es? Hoy día sabemos mucho del sexo, comparativamente hablando. No falta quien crea todavía que una paloma fecundó a una chica o que se puede quedar en embarazo al sentarse en un baño o incluso que un disparo puede traer semen infeccioso. Para referencias, léase "El hijo de los calzones" del "Testamento Paísa" de Agustin Jaramillo Londoño. La finalidad del encuentro sexual tiene como objetivo la reproducción de la especie y la mejora sucesiva, que si no, la adaptación al medio, que de alguna manera la hace mejorar, es decir, la evolución desarrolló el instinto y la madurez sexual, en la que el cerebro dispara una cascada de hormonas que incitan al sexo opuesto de la propia especie ─recito acá, que los encontrones con individuos de otras especies o con individuos del mismo sexo, no repercuten en la evolución, si el individuo persiste en tales encuentros, su descendencia no aparecerá y por tanto, no es la evolución de que tratamos, parafraseando a Morris─ Dicha cascada de hormonas se ve recompensada con sólo ver o compartir con el individuo que se acecha y llega a su clímax al ejercer el coito, gracias a que la evolución, desarrolló con el tiempo en nuestros cuerpos, ciertas zonas extremadamente sensibles, tapizados de unos sensores llamados los corpúsculos de Krause-Finger que se encargan de recibir los estímulos sexuales, entre ellos, el punto G, ─zona en un lugar del sexo femenino donde pululan tales corpúsculos─ el ano, los labios, la vulva, la piel, los pezones...
Esas hormonas vienen con fechas de activación, lo que se espera se considere como madurez, pero no quiere decir que no puedan ser activadas antes de tiempo por estímulos externos. La madurez y el deseo sexual son cosas distintas. Por cierto, la naturaleza no se equivoca, el modelo de ensayo y error es constantemente corregido para permitir que los individuos más aptos permanezcan y tengan descendencia. El sexo es pues, una herramienta evolutiva y la recompensa que recibimos por él, son placer y anestésicos ─endorfinas─ Ya lo dijo Fuchs citado por Dröscher: "Dar a luz y educar a los hijos no constituye, desde un punto de vista puramente lógico, un asunto atractivo" y mucho menos una recompensa, aunque, me perdonan la intromisión poco científica, los padres se dan la pela con aquello de que "Es lo mejor que me ha pasado" "Es tan reconfortante" y cosas más melifluas, pero la concepción es necesaria a la evolución, esa mejora incluyó que el individuo humano requiriera más tiempo en la matriz y a su vez ésta obligo a la hembra humana a necesitar de una "ayuda" de la pareja para tener mayores posibilidades de supervivencia. No hay trampa evolutiva, la trampa es religiosa que pide dos imposibles: matrimonio y fidelidad. Me queda en el tintero lo que ocurre con el placer, las variables de éste y las repercusiones, pero eso no pertenece a este apartado, es harina de otro costal y en él lo refundiremos para contarlo.