Sentí el impulso de venir a este sitio a pensar sobre la comida evolucionada del ser humano. En tiempos inmemoriales no existía tal etiqueta de cortar con la derecha y comer con la derecha, los pobladores de muchas culturas aún comen con los dedos, es más, esa ingente cantidad de condimentos y sazonadores no existían. Si me apego a mi historia sobre el fuego en estas mismas páginas, ningún ser vivo -sólo el hombre a la fecha- ha necesitado de usar condimentos, sal, azúcar, salsas, clavos, canela... para que la comida le supiera rico. Lo importante era comer y comer requería de ser un recolector bueno y un oportunista excelente: Allá hay un Nabo y una algarroba, eche pa'ca; Ese hueso que dejó el tigre todavía tiene tuétano aunque esté pasado de podrido por fuera, venga pa'ca. Esa carne tiene gusanos, pero eso también es comida. Hágale papito. Esa, supongo yo, fue la actitud que adaptó el ser humano que sobrevivió a las heladas y a los grandes mamíferos. Hoy nos quejamos si un pedazo de carne no tiene sal o aceite o vinagre y esas especies, créanme, son de reciente data. Tal vez muy recién instalado el hombre en su cualidad de antinómada, le pareció aburrido comer soso y se encontró por casualidad con el mineral restante en los lagos salados o incluso le pareció que algunas plantas aromáticas de sus cultivos tenían un agradable sabor que era transmisible a las comidas y a punta de ensayo y error y de echar a perder alguna que otra ensalada fue evolucionando las que mejor "sabor" le daban a aquellas. Nunca, creo yo, pudo aparecer el condimento con los nómades ya que, mientras menos se tuviera que cargar, mejor y la vida silvestre no daba tiempo a pensar en el sabor de la comida, lo que aparecía iba a la tronera y sanseacabó. la revisión de restos arqueológicos nos dará una fecha más clara, pero yo sólo estaba interesado en pensar y el pensamiento da frutos, aunque no sean siempre los que uno espera. Es verdad que el abuso de esas especies fue la que dio origen al tan lamentado "descubrimiento de américa" en busca de una ruta más corta hacía las indias para establecer una ruta que no fuese tan onerosa como la existente. También es cierto que sin las especies nuestras comidas serían terriblemente aburridas. Siéntese a comerse un pedazo de pescado crudo y sin sal o un trozo de carne ahumada pero sosa o, que va, agarre media vaca y échele diente y verá. Esta disertación me lleva a pensar que el hombre en algún momento encontró que la sal era un conservante, tal cosa pudo suceder en un trozo de pez abandonado en la costa salada, el efecto higroscópico de aquella, mantuvo el trozo en mejores condiciones y de ahí a comer carne salada no hay sino un paso. No dudo que la carne seca y ahumada sin sal anduviera un poco antes en la historia, pero hasta el punto de que "ya no como si no le echa sal" sólo llegamos en edad cercana, tanto como era cristiana y, la edad del alboroto, la sociedad que sólo llora sin conocer el dolor de la otra es la nuestra, así que los condimentos pertenecen a los últimos dos o tres siglos y sólo pedimos que el jugo tenga mucha azúcar y la carne mucha sal. Llamaré pues a este homínido sapiens especita que, ya dudo mucho, pueda volverse atrás. La anorexia y la obesidad morbida pertenecen a un par de siglos en que la alimentación, cada vez más fácil, sin necesidad de caza o recolección, permite el consumo excesivo de calorías que como no han de ser gastadas, se van acumulando y "voilá".
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