Lamento tener que entrar en un segundo arrebato oscular pero requiero poner en el papel cosas que parecen desprenderse desde la primera vez que traté el beso y su poder. Cuando uno se pregunta porque el beso se vuelve tan particular y tan codiciado, tiene que devolverse en la evolución y preguntarse por qué se desarrollaron esas dos franjas de tejido adiposo con tan alta irrigación sanguínea y luego cuál fue su función. Al parecer, los labios son una herramienta multi funcional que fue perfeccionándose a través de los siglos. Los primeros en necesitarlos fueron los mamíferos para poder succionar el alimento y se fueron perfeccionando y adquiriendo una gran cantidad de sensores y vasos sanguíneos ─queda por verificar que tanto sienten los mamíferos con los labios ocultos o no─ que le permitían no sólo "sentir" y poder buscar las ubres sino, además, el entorno. Ni modo que tales adaptaciones trajeron consigo más musculatura y capacidad de movimiento para manipular el alimento sin necesidad de manos y al llegar la liberación de las manos y la fonación adquirieron otra particularidad de ser articulaciones de esa fonación, porque los labios son muy importantes en la pronunciación. Llegados a este punto puede buscarse en la literatura como se alimentaba a los bebés cuando no había compotas o papillas y la leche materna había desaparecido. Aún hoy, algunas tríbus mastican el alimento y luego lo depositan en la boca del bebé y no sé si puedan ver allí un conato de beso placentero que nos trae la memoria o si es el inicio y momento en que al unir los labios nos damos cuenta del placer que proporciona, es decir, que el sistema de recompensa nos entrega por el rozamiento de los labios una buena descarga de endorfinas. Los labios toman otras funciones como en el lenguaje corporal no hablado ya que muchos de sus movimientos nos dan señales de desagrado y aprobación y siguen siendo una herramienta de "auto imitación corporal" como explica Morris. Así pues, necesitamos los labios para poder alimentarnos como mamíferos y luego se adicionaron a sus funciones la de sentir el espacio y fonar, con la que se perfeccionaron en sensores y músculos que nos permitieron comunicaciones gestuales, silbidos, e imitaciones de otros animales; aparece la auto imitación y la alimentación de bebés creciditos que, llegado el caso y saliéndome por la tangente con la psique, comprobó que el roce de los labios producía placer y replicó los ejercicios que hoy nos llevan al mundo del beso y de los mil besos y formas de besar.
viernes, 17 de mayo de 2019
sábado, 11 de mayo de 2019
La ética, la estética y la moral
Ya es pausa mía saber que esas cosas de la ética y la moral son inventos humanos lo mismo que aquello de las normas de comportamiento, la manera como se toman los alimentos o se sienta a la mesa, el ceder el asiento o no colocar los codos sobre ella; brindar chocando copas o decir salud o chin chin. La verdad es que una auscultación a la historia puede contarnos como se hicieron aquellos tratados y de donde viene cada rito y norma ─la aceptación y repetición de ellos no deja de ser un rito─ que confirma lo sociales que somos. Para muchos de nosotros es claro lo que queremos ocultar y lo que nos es molesto, son pocos los seres humanos que quieren ser vistos en el acto de deposición y sabemos además los olores que pueden desprenderse y por ello nos ocultamos, cosa similar procede con los actos de apareamiento, aunque notemos que los animales deponen en cualquier lugar, incluso muy cerca de su alimento o se aparean cuando es el momento sin importar el lugar. Esa actitud la vemos con los animales domesticados, pero en realidad, en la selva los animales no deponen cerca a su comida o madriguera, aunque no es que tengan una regla impuesta. Muchas de las aberraciones humanas nacieron con el paso de nómades a sedentarios. Supongo yo que si ibas caminando por una pradera, podías tranquilamente arrodillarte y defecar, expedito, con la obvia complicidad del grupo que le restaría el peligro potencial de la indefensión, pero en medio de un grupo sedentario, la misma acción podría considerarse una ofensa y por ello se buscaba un lugar alterno y común para depositar esas cuentas, pero lejos del fuego que representaba el hogar y no tanto que presentara un peligro para el depositario. Comer con la mano no fue un problema nunca hasta que el hombre inventó los utensilios y las normas de uso que varían de acuerdo a las regiones y que un totalitario recopiló y exigió para que fueran señas de buena costumbre ─aunque nadie teorizó porque es más civilizado usar los cubiertos que la mano, asumo yo que separa al nativo sin conquistar de aquel que ha acaparado algo de conocimiento─. Poner los codos sobre la mesa, que apenas se inventaba, era robarle puesto al de al lado y poner ambas debajo indicaba que se ocultaba un arma o se preparaba una traición o se tocaba indecentemente con la complicidad de la mesa misma. Desear salud o saludar empleando la mano motora principal era estar en disposición de no combate y hoy el saludo es una obligación de buena costumbre aunque fácilmente podemos decir: hola, buenos días. Liberar gases de desecho se vuelve un problema cuando son demasiado sulfurosos y entre animales no es un problema, pero las buenas costumbres reclaman un comportamiento diferente, aunque no todas las culturas hayan llegado al mismo pacto de no agresión. En algunas culturas eructar es señal de buen gusto y de alabanza del plato y hasta mostrar el alimento medio masticado con la boca abierta y hasta lanzarse un sonoro pedo con bomba lacrimógena no representa mal gusto. Nuestra cultura, promovida y enseñada y obviamente aprendida, determina que hablar con la boca llena, eructar o arrojarse gases no es de buen gusto, pero sólo depende de la cultura, no de una evolución pertinente. Similarmente la moral es un grupo de normas que la cultura ha estilizado, pero que varía entre cultura y cultura: para algunos es impensable acostarse con su propia hija o dejar que los hijos accedan a las hembras hermanas, pero en otras culturas es totalmente sano y comprensible. Se debe apuntar que nos entrenan desde pequeños para no desear a nuestras madres o hermanas e incluso nos da cierto escozor pensarlo y ese es el truco de la educación, que parezca que es nuestro instinto quien nos aleja de esas aberraciones, e incluso, que son aberraciones. Matar al enemigo o esclavizarlo no hace parte de nuestras costumbres morales lo que no hace que otros no avalen tales prácticas. Al punto: la ética, la moral y las convenciones sociales dependen de la cultura que nos enseñaron y de la que hacemos parte por aceptarlas y no es, de ninguna manera, una camisa de fuerza evolutiva, ya que pueden ser variadas y muy intensas. Las religiones, el sentido común, los miedos y deseos pulieron lo que hoy llamamos ética y normatividad y es a lo que nos enfrentamos cuando aceptamos compartir en una mesa o vivir con un otro. Lo mismo pide el convenio de Ginebra, una normativa inventada para hacer más llevaderas las guerras... suena ridículo, pero así es el ser humano. Y la generalización de la norma nos convierte en una aldea con cultura global.
Falta la estética pero ya todo está dicho, se nos entrena para decir que es la belleza promedio, que es una buena pintura o una buena escultura, como es mejor la letra en linea o desordenada y voilá: aparece nuestra estética de gustos refinados por la educación.
Por si las moscas lo pongo de manifiesto. Las tres aberraciones estudiadas hoy son el resultado de la estilización de una norma social cuyas valoraciones son altas e importantes para la vida en comunidad: No matar o no robar por ejemplo, pero también usar cubiertos y hacerlo de tal o cual manera, desear a tal o cual tipo de mujer ─la norma dice que 90-60-90─ o portarse de tal o cual manera e incluso nuestra estética vanguardista dice que si no amas a Cézanne o Gauguin a Botero y a Picasso eres un fracaso estético.
Por si las moscas lo pongo de manifiesto. Las tres aberraciones estudiadas hoy son el resultado de la estilización de una norma social cuyas valoraciones son altas e importantes para la vida en comunidad: No matar o no robar por ejemplo, pero también usar cubiertos y hacerlo de tal o cual manera, desear a tal o cual tipo de mujer ─la norma dice que 90-60-90─ o portarse de tal o cual manera e incluso nuestra estética vanguardista dice que si no amas a Cézanne o Gauguin a Botero y a Picasso eres un fracaso estético.
jueves, 9 de mayo de 2019
Competencia de razas
No se trata de pensar en una posible invasión alienígena ni de la probabilidad de que una especie inicie una competencia, si no de elucubrar, sin definirlo a ciencia cierta, qué o cómo podrían ser las razas que se hallan allá afuera dispuestas a acabar con nosotros. Lo primero es aclarar que no existe una forma definida para el alienígena y puede llegar en la forma de un virus o de una secuencia de ARN o ADN que nos infecte y desaparezca y que menos debería ser humanoide o como una bolsa inteligente sin sentido. Para el caso del virus mortal, yo no llamaría a tal vida inteligente, aunque podemos ver la gran inteligencia del retrovirus del sida al ocultarse y permanecer sin matar al paciente por largos años, transmitiéndose y renovándose. Si una peste hubiese acabado con la vida en América no podríamos aducir que fue un alienígena, aunque haya tantos conspiradores juntos. Sabemos que existen secuencias proteínicas que han podido llegar del espacio y eso no descarta el virus, pero el dramatismo y los combates con rayos láser pasarían a segundo plano para dejar a laboratorios esgrimiendo la lucha con antibióticos u otras enfermedades contra el visitante. Lo que quiero asumir es que, a menos que utilicen prodigiosas mentes capaces de telekinesia y de controlar mentes humanas por medio de rayos u ondas cerebrales, deben tener ciertas formas básicas y cumplir ciertos parámetros de conducta. Discúlpenme, me burlo de tal probabilidad controladora, aunque en la tierra se vean los bobitos manipulados por comerciales y publicidades de dudosa reputación. Yo creo que si algún tipo de alienígena tuviese la oportunidad de llegar a nuestros alrededores, debe primero manejar tecnología, controlar instrumentos ópticos y por tanto tener algún tipo de receptor de luz y de algunas ondas familiares como sonidos y radio frecuencias; debe tener motores para la propulsión y el desplazamiento, aquello de que aparezcan y desaparezcan viajando en el tiempo o en el espacio, puede ser probable, pero ingenuo, porque si pudieran hacer eso, ya hace tiempo que estarían acá; la radio frecuencia debe ser descubierta y estar al servicio de la tecnología de las comunicaciones, es harto improbable que las civilizaciones que nos conquisten se comuniquen con señales de humo y banderas. Quiero abrir la probabilidad de otras formas de comunicación más avanzadas como la lectura de la mente o algo similar, pero no es ciencia ficción lo que escribo y la transmisión del pensamiento está descartada hasta la fecha. Tal civilización debió experimentar un auge mecánico, engranajes y palancas y para tal debió desarrollar estructuras para la manipulación de las mismas. Es imperdonable pensar que los aliens no tengan apéndices de control diseñados para sus botones y palancas y apéndices de locomoción, es inevitable pensar en capacidad de agarrar y en dedos. Me niego a aceptar que un gusano o un pulpo sean las mejores opciones de desplazamiento. Que nos conquiste un ser que se mueve con ventosas o con aletas es de carácter improbable; tal civilización deberá tener un amplio conocimiento del universo, ya que llegar acá por error puede costarles caro, no sólo por la vida misma en su propia condición, sino por las lejanías y altos precios de los combustibles. Demos por caso que traen nuevas aleaciones y sustancias desconocidas en la tierra, pero por nada del mundo pueden estar hechas con elementos diferentes a los de la tabla periódica, por lo que al hacernos de algún trozo de él, podríamos saber justamente de que se trata y en que proporciones. Armas deben manejar y haber fabricado y puede que yo sea un idiota al pensarlo, pero algo deben usar para impulsar los proyectiles y por tanto hay que fabricarlos y empaquetarlos. Las armas de las películas de ciencia ficción siempre llaman mi atención porque nunca se vacían por completo. No olviden lo difícil que es transportar basura en el espacio, de donde vengan no traerán una provisión ilimitada de armas, combustible o comida. es probable que lo que busquen sea eso: combustible, comida o suministros, lo que nos deja en, de nuevo, similitudes, por lo menos en cuanto a las competencias que tendrán contra nosotros y por qué tales desavenencias. Si buscan la basura haremos una simbiosis perfecta, les damos desechos y algo nos darán a cambio, pero si buscan nuestra agua, no van a encontrar mucha potable y si son capaces de transformarla o sólo necesitan el hidrógeno de ella, harían más captándolo del espacio donde abunda. Tampoco es improbable que busquen algún tipo de especia rara en su hábitat natural y que gracias a sus detectores hallaron en el tercer planeta de un sistema del brazo de Orión. Que para ellos, amos del universo, debe ser una estrella amarilla con errantes en su perímetro llamada "1[Ö?" ─ilegible─ obvio, deben tener un grupo de signos para la comunicación y una taxonomía para referirse a las demás estrellas y algún tipo de reproducción envidiable que les permita mejorar a medida que se reproducen. Dudo bastante de una civilización capaz de conquistarnos que permanezca en estasis absoluta. A menos que lleguen como en la guerra de las galaxias, condensándose en el espacio o que sean colonias errantes del universo en busca de un planeta madre, supongo que serán pocos los que lleguen hasta acá, o les tocará crear un portal dimensional y cosas por el estilo que no van bien con la ciencia. Resumamos: una civilización externa debe poseer, a más de un cerebro ─si nos mata un virus no es conquista, es una enfermedad─ apéndices de locomoción y de manipulación, como un lenguaje y una forma de reproducción, un medio de ataque y defensa y la manera de sustentarse a sí mismos; serían pocos los individuos en una nave de reconocimiento por la imposibilidad de regreso, por el combustible y por los víveres y por las inmensas lejanías. Así lleváramos a cabo una guerra con alienígenas de marte, que no los hay, sería harto improbable el transporte de tropas y la utilización de misiles balísticos interplanetarios IPBM. "Disparamos un misil hacia la tierra señor, llegará en unos seis meses si todo va bien y no se desvía". ¿Queda algo por agregar? si mucho, pero si continuo podré notar cada vez más lo improbable de una invasión alienígena y la inequidad de combate: 7.000.000.000 millones de seres humanos ¿contra que? ¿6000 alienígenas si vienen en un barco muy grande? ─alguien puede alegar que tres carabelas con 200 presos dominaron al nuevo mundo, pero hoy sabemos que el mundo no es pera en dulce, ni esperamos dioses y estamos preparados hasta para la intromisión del vecino de al lado─ entendiendo que para llegar acá deberán gastar una fortuna en alimento y combustible o tener como procesarla y así sea de un tipo no costoso, la comida y el estrés no serán gratis para venir a enfrentarse, de nuevo ¿por que? ¿cuantas riquezas hay ahí afuera para que otro necesite este trozo de roca que los humanos mismos hacemos más inhabitable cada día?
PS: Es importante dejar el espacio para que se cree una manera de viajar en el tiempo, pero también es importante entender lo complejo que puede ser y entender que constantemente viajamos en el tiempo, pero sólo en un sentido, el otro aún nos es esquivo.
PS 2: No falta quien cree que la tierra es un excelente deseo de los alienígenas, pero ¿para qué enfrentarse con los malvados humanos si hay miles de planetas en la zona de risitos de oro que andan deshabitados o con formas de vida menos violenta y hasta con más recursos?
PS 3: Aquello de que se manifiesten sin cuerpo daría paso a que la ignorancia humana les llamara "demonios" o "Kthlués" o "posesiones" que sé yo con esta humanidad tan creativa.
PS: Es importante dejar el espacio para que se cree una manera de viajar en el tiempo, pero también es importante entender lo complejo que puede ser y entender que constantemente viajamos en el tiempo, pero sólo en un sentido, el otro aún nos es esquivo.
PS 2: No falta quien cree que la tierra es un excelente deseo de los alienígenas, pero ¿para qué enfrentarse con los malvados humanos si hay miles de planetas en la zona de risitos de oro que andan deshabitados o con formas de vida menos violenta y hasta con más recursos?
PS 3: Aquello de que se manifiesten sin cuerpo daría paso a que la ignorancia humana les llamara "demonios" o "Kthlués" o "posesiones" que sé yo con esta humanidad tan creativa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)