martes, 26 de diciembre de 2017

El papel de la prohibición

Es difícil decidir que es lo peor que puede hacer el hombre en el proceso de evolución, si la prohibición, la veda o el libre devenir, pero no debemos dejar de lado la práctica increíble del ser humano, la tendencia intrínseca de violar la prohibición. Ahora, esto no ocurre con todas las prohibiciones, lo que parece un poco disparatado, pero para entenderlo síganme en esta dirección: Lo mejor que se puede hacer para que un otro haga lo que debe es prohibírselo: Eso, en un espíritu juvenil es la línea de quiebra: No fume, no folle, no consuma licor, no se suba allá, no grite, no... El ser humano lucha contra la prohibición como por instinto, ¿recuerdan a Mallory el escalador cuando le preguntaron por qué había que subir al Sagarmatha?  "Porque está ahí" respondió. No entre, Prohibido pescar, Prohibido bañarse, prohibido tirarse a la vecina... las cosas que le son negadas al ser humano las toma como un reto y aquello tiene de importante que tratando de superar tales retos han muerto muchas personas, pero también, a su manera, han hecho avanzar la civilización a pasos de gigante. Que tal que nos hubiésemos detenido ante la perspectiva de hacerle un agujero al cielo o las prohibiciones de tratar de alcanzarlo, nunca se habría iniciado la exploración espacial, ni habría traductores políglotas, y la tierra seguiría siendo orbitada por el sol y los planetas. Muchos de los adelantos científicos no se habrían llevado a cabo. Me imagino en la cueva oscura cuando un hombre trató de desplazar algo sobre un tronco -los rudimentos de la rueda- y otros le dijeron: "alto ahí compañero que acá las cosas se hacen de otra manera por tradición"; o el cavernícola que jugaba a golpear piedras por primera vez para no tener que buscar una afilada recibiendo una mirada de desaprobación elocuente queriéndole decir: "la maldita pereza no lo deja, todo lo tiene que simplificar"; O, que tal, más atrás un gourmet troglodítico tratando de pasar un animal por el fuego encontrándose con la desaprobación de sus congéneres e incluso el primero que propuso el fuego como atractivo debió recibir serias amonestaciones e incluso heridas por aprender a dominarlo. Lo prohibido nos atrae poderosamente, pero luego de pensar un poco tomo otro camino. Lo prohibido atrae poderosamente a los espíritus inquietos, que son una pequeña minoría, tan pocos, que a duras penas han logrado hazañas que nos dejan con largos caminos para recorrer y la gran mayoría humana busca detener aquellos espíritus libres con prohibiciones y normas, porque la gran mayoría humana es tarúpida y conservadora, en cuanto a la tradición y a la regla se refiere y evolutivamente fuimos desarrollados así para la protección de la mayoría. El individuo arriesgado es uno contra los individuos que no corren riesgo y que podrán tener, en un momento dado, otro individuo arriesgado, para el caso de que el riesgo corrido haya sido demasiado. Queda que la evolución genera unos individuos arriesgados -pocos- y unos pacatos -millones- que se encargan de empujar -los primeros- a los demás en diversas direcciones y tales individuos pueden sopesarse en la etapa adolescente, donde se impulsan ávidos de aventura, adrenalina y acción, los que logran sobrevivir a tal etapa, se aplacan y sufren el duelo convirtiéndose en los nuevos pacatos que ejercerán las prohibiciones y las limitaciones a los nuevos individuos que odian la prohibición y se sienten atraídos hacía ella.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Herramientas

Qué cuando se formaron aquellas herramientas es un poco torvo, la verdad el primate usa herramientas muy simples, Hasta ciertos pájaros usan ramas para sacar larvas de agujeros y otras cosas y saben -bueno, saber es un drama, pero intuyen esos detalles- que tipo de rama escoger (grosor, fuerza, flexibilidad) y aún con el pico son expertos. El prohombre debió usar de la misma manera sus manos en algunas faenas extras, portar "algo" llevarse "algo"a la boca, rascarse... Lo interesante sobre la mano ya lo dijo Jean Brun, pero lo que deberíamos entender es que nuestras manos se hacen más herramientas en el momento en que aparece la cuadrumanía y mi proceso de pensamiento me lleva a unos 50 millones de años atrás, cuando ese pequeño grupo de mamíferos se desprendió a los bosques y necesitó aferrarse a las ramas, nótese incluso que los pájaros tienen ese pulgar oponible que le da tanta destreza al humanoide y las plantas de los pies de los simios aún la poseen. Desarrollar la cuadrumanía y tener dos extremidades libres, no son un solo proceso, pero caminar erguido y tener aquellas sin uso las habría hecho desaparecer, fue su uso en operaciones de defensa, (de nuevo: cargar, golpear, rascar, asir...) lo que llevó al hombre al nivel de habilis y, de nuevo, fue ese dedo opuesto el que le permitió hacer maravillas -trate de freir un huevo de manera normal o asir una herramienta sin utilizar los pulgares- y aprovechar las herramientas naturales del entorno como palos, piedras, huesos, lianas. De allí a modificar esas herramientas naturales para labores específicas, aunque es un salto impresionante de rebeldía, -no es lo que me ofrece la naturaleza sino lo que yo necesito- no hay mucho trecho. Fíjese, el hombre ancestral requiere cortar la piel de un animal, encontrar una lasca de obsidiana o una piedra lo suficientemente afilada, le tomará un tiempo, tiempo que se ahorra al notar que ciertas rocas al ser golpeadas de soslayo, producen tales lascas y que si pierden el filo, basta con hacerles la misma operación mientras se desgastan, incluso la búsqueda de un cierto tipo de fractura en el hueso que deja los bordes bastante afilados era más que suficiente para suplir la herramienta de corte en el mismo cadáver. Reconocer que material es más duro que cual otro, la facilidad de unos de ellos de dejarse "trabajar", las posibilidades de dureza contra fragilidad y la manía taxonómica le permitieron aprender y desarrollar aún más sus propias herramientas. La llegada del bronce y luego del hierro, de la alquimia más seria y de los compuestos, nos deja con innumeras herramientas, a lo que Brun alude, parafraseándolo un poco, como que, las personas más inteligentes son las que más herramientas manejan. Es el pulgar oponible y la utilización de los dedos quienes le dieron forma a la mayor herramienta manual del ser humano -sólo puede ser superada por el cerebro como herramienta y es el uso de ambas lo que le ha traído a este siglo con tales adelantos tecnológicos- aunque pueda sonarle a alguien molesto, las extremidades humanas son la navaja suiza de la naturaleza, haga una lista de las labores en las que puede ser empleada y quedará absorto. Sé que esa lista es larga, pero existen unas labores básicas: Asir, apretar, comunicarse, girar, golpear, portar. No en vano, la ciencia ha tratado de imitar tal herramienta en una máquina y aún anda lejos de emular tal versatilidad.