Es difícil decidir que es lo peor que puede hacer el hombre en el proceso de evolución, si la prohibición, la veda o el libre devenir, pero no debemos dejar de lado la práctica increíble del ser humano, la tendencia intrínseca de violar la prohibición. Ahora, esto no ocurre con todas las prohibiciones, lo que parece un poco disparatado, pero para entenderlo síganme en esta dirección: Lo mejor que se puede hacer para que un otro haga lo que debe es prohibírselo: Eso, en un espíritu juvenil es la línea de quiebra: No fume, no folle, no consuma licor, no se suba allá, no grite, no... El ser humano lucha contra la prohibición como por instinto, ¿recuerdan a Mallory el escalador cuando le preguntaron por qué había que subir al Sagarmatha? "Porque está ahí" respondió. No entre, Prohibido pescar, Prohibido bañarse, prohibido tirarse a la vecina... las cosas que le son negadas al ser humano las toma como un reto y aquello tiene de importante que tratando de superar tales retos han muerto muchas personas, pero también, a su manera, han hecho avanzar la civilización a pasos de gigante. Que tal que nos hubiésemos detenido ante la perspectiva de hacerle un agujero al cielo o las prohibiciones de tratar de alcanzarlo, nunca se habría iniciado la exploración espacial, ni habría traductores políglotas, y la tierra seguiría siendo orbitada por el sol y los planetas. Muchos de los adelantos científicos no se habrían llevado a cabo. Me imagino en la cueva oscura cuando un hombre trató de desplazar algo sobre un tronco -los rudimentos de la rueda- y otros le dijeron: "alto ahí compañero que acá las cosas se hacen de otra manera por tradición"; o el cavernícola que jugaba a golpear piedras por primera vez para no tener que buscar una afilada recibiendo una mirada de desaprobación elocuente queriéndole decir: "la maldita pereza no lo deja, todo lo tiene que simplificar"; O, que tal, más atrás un gourmet troglodítico tratando de pasar un animal por el fuego encontrándose con la desaprobación de sus congéneres e incluso el primero que propuso el fuego como atractivo debió recibir serias amonestaciones e incluso heridas por aprender a dominarlo. Lo prohibido nos atrae poderosamente, pero luego de pensar un poco tomo otro camino. Lo prohibido atrae poderosamente a los espíritus inquietos, que son una pequeña minoría, tan pocos, que a duras penas han logrado hazañas que nos dejan con largos caminos para recorrer y la gran mayoría humana busca detener aquellos espíritus libres con prohibiciones y normas, porque la gran mayoría humana es tarúpida y conservadora, en cuanto a la tradición y a la regla se refiere y evolutivamente fuimos desarrollados así para la protección de la mayoría. El individuo arriesgado es uno contra los individuos que no corren riesgo y que podrán tener, en un momento dado, otro individuo arriesgado, para el caso de que el riesgo corrido haya sido demasiado. Queda que la evolución genera unos individuos arriesgados -pocos- y unos pacatos -millones- que se encargan de empujar -los primeros- a los demás en diversas direcciones y tales individuos pueden sopesarse en la etapa adolescente, donde se impulsan ávidos de aventura, adrenalina y acción, los que logran sobrevivir a tal etapa, se aplacan y sufren el duelo convirtiéndose en los nuevos pacatos que ejercerán las prohibiciones y las limitaciones a los nuevos individuos que odian la prohibición y se sienten atraídos hacía ella.
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