sábado, 26 de octubre de 2019

La nueva especie

Trato acá la posibilidad intrínseca de que una de las especies que habita el planeta se apodere del mismo y someta a los humanos y los rebaje a condición de esclavos. Si observamos las especies más inteligentes del planeta, habida cuenta de su cociente de encefalización ─no faltará el estúpido que diga coeficiente─ con lo que las especies más probables sean el delfín y la orca, que el pobre chimpancé, con todo lo parecido en ADN, está en la cola de tal proceso. Veremos entonces "el planeta de los delfines" mala manera que tengan que salir del agua para conquistarnos y aprender a empuñar armas y usar las aletas para cosas diferentes a nadar o que nos obliguen a volvernos acuáticos para poderles servir. Por más que sorprenda decirlo, el lenguaje de esos pobres es pobre y se requiere de un alto nivel de comunicación y de organización para suplantar a la especie líder del planeta, no veo yo a los delfines conquistando a Londres y enviando un chillido a través del Pacífico para coordinar a los que conquistan Bogotá. Supóngase de nuevo que no usan ondas hertzianas, sino que emplean los poderes ocultos de la mente, que tan ocultos están que aún no los descubre la ciencia, ese es el reino de la ciencia ficción y en estás páginas sólo hablo de evolución pura. ¿Qué otra especie pudiera conquistarnos? De los alienígenas ya me disculpe y los mandé a comer chorizos y a conquistar otros asteroides menos dañados que este. Los simios tienen la estructura para empuñar armas, pero no el desarrollo motor fino y terminarían matándose a si mismos con los detalles de una AK 47 o de un subfusil MGP o una ametralladora MAC 10. Ser dominados por los elefantes, las cucarachas o los reptiles requiere unas sencillas normas organizativas, un lenguaje, una capacidad de manipulación, un alcance tecnológico y una capacidad de autodestrucción ─las armas no se inventaron gratis, fue todo un proceso y un suicidio sin intención, cuenta la leyenda que la pólvora en sus inicios mató más gente del bando que la empezaba a usar y que el otro bando agradecía tal invento─ óptima para desafiar al enemigo y someterlo. Habida cuenta de un afán por dominar y tener esclavos, necesidad que viene aparejada con los seres que acumulan, el capitalismo y la demanda. ¿se engaña el pobre delfín cuando cree que no necesita más que su hábitat para sobrevivir? el oso de anteojos aprende por la vía dura que sus lugares están desapareciendo y cuando pretenda crear un grupo social para limitar el acceso del hombre a las selvas, será demasiado tarde para él. Ahora, ustedes creen que si vemos una especie desarrollando lenguaje, empuñando palos y piedras ─por algún lado se empieza─ creando focos de descontento y de rebelión, acusando a los humanos de lo que son (ávidos, insaciables, conquistadores y destructores) sin dárseles nada ¿los humanos se quedarán de brazos cruzados? No. sabido es que compartimos esta tierra con otras especies de homo, menos ávidas e inteligentes para la destrucción y las eliminamos para que la tierra fuera sólo de homos lucidus. El neandertal pagó las consecuencias de parecerse a nosotros,  alimentarse de lo mismo que nosotros, requerir los mismos recursos que nosotros, querer a nuestras hembras y tener machos alfa en su manada. There can be only one, ya estaba claro hace rato: No se permitirá que la evolución de una especie interfiera con la nuestra. El punto se pone álgido, ya que la raza que habrá de conquistarnos, someternos y esclavizarnos, partirá y parte de la raza nuestra, de nuestra especie, serán homos, híbridos de máquina o mejorados, quienes, en un futuro no demasiado lejos, ocupen el lugar de la especie dominante y la más alta escala evolutiva. El rey de la creación, aunque eso es relato infantil, no dejará de ser el hombre mientras no se extinga, se autodestruya o al sol le dé por terminar su ciclo de vida llevándose a lo que quede de los vestigios de vida sobre el planeta.
PS: Es falso que acabar con la humanidad requiere pulsar un botón, así no se lanzan bombas nucleares, pero también es verdad que aquel que la lance no dejara de ser un simio, sin corteza cerebral.

sábado, 24 de agosto de 2019

Los ojos rasgados

Yo me senté a explorar la razón por la que los asiáticos y alguna que otra cultura como los esquimales y los mongoles, tienen los ojos rasgados. Tengo imposibilidades prácticas porque no puedo hacer experimentos sobre cadáveres, ni saber que provoca tal situación. Me encantaría saber si ven diferente a nosotros, aunque mi instinto me dice que no es la mar de diferente. Podría ocurrir que los asiáticos sufran más de la vista que otras razas y si es así, deberíamos preguntarnos ¿cuál es la razón de ello? Mejor dicho, la cuestión es vaga y yo me atengo a pensar que no. Simplemente es una forma de ojo probado por la naturaleza y aprobado por ésta y que, en cuanto a funcionalidad, no hay gran diferencia. Pensaría en homología cercana. Son dispositivos para ver cuya función es exactamente igual o similar y han probado su valía subsistiendo ambos por un período de tiempo. Quisiera pensar que se trata simplemente de un prototipo distinto que probó su valor y me gustaría saber si se debe a una forma diferente en la fosa ocular. Busqué referencias y alguien trata de justificar tal situación con una fosa más ovoide y al mismo se le oponen varios estudios que revelan que las formas de tales fosas no difieren. La mejor explicación que se me ocurre es la adaptación al clima. Si queremos demostrar tal teoría debemos buscar una época de colonización apropiadamente fría que provocaría adaptaciones evolutivas: la piel más blanca —no dudó por un instante que los primeros homínidos, al perder el vello corporal, fuesen bastante oscuros o adquirieran color oscuro para protegerse del sol— modificación de la grasa corporal sobre todo en la cara y el achatamiento de la nariz. Bien sabido es que la grasa no sólo es un almacén de energía sino también un aislante del frío y es la razón para obtener esa forma asiática más rellenita y la impresión de que ellos tienen los ojos hinchados —grasa bajo el párpado— y un elemento más, conocido como "la brida mongoloide", que coincide con un repliegue graso que protege al lacrimal y asumimos que tal protección es del frío. ¿Concuerda la colonización asiática con la última glaciación o por lo menos con una glaciación? Queda tarea por hacer. Yo quisiera decir que existen más especies de homos en la actualidad, pero no tengo bases para hacerlo. La única especie de homo que subsiste en la actualidad es homo sapiens. Quiere uno explicar ese "achinamiento" justo por el mayor albedo de la nieve y que nos obliga a cerrar los ojos por la radiación recibida, pero esto no explicaría la forma de la cara, ni la grasa y si lo explica una adaptación al frío que subsistió y se conserva. ¿Por cuánto tiempo? La evolución lo dirá. Lo que debe quedar claro es que el color de la piel —roja, rosa, blanca, amarilla negra— la altura —bajo, alto, promedio— el tipo de cabello —lacio, ulotrico— la forma del rostro —mongoloide, caucásica, nativa─ son adaptaciones a la zona y al clima y no puede escribirse que aún hay negros en zonas frías porque las adaptaciones evolutivas requieren eones. De todas maneras puede decirse que, al paso de las centurias, una familia negra que se conservase pura en tierras de montaña, perdería su capacidad para producir melanina.

PS: Pudiera pensarse que los asiáticos descienden de un homo diferente y la teoría nos ofrece al homo pekinensis, pero hablaríamos de una especie diferente que no la es.

miércoles, 19 de junio de 2019

Las raíces

Tema escabroso y complicado ese de las raíces; me propongo develar como se mezcló en nosotros esa plaga ─consideración muy personal─ que se llama amor por el terruño o amor a la patria y que se refleja en una cantidad de capítulos de la vida. Ustedes saben que yo no puedo y no tengo la paciencia para leerme las mil teorías existentes sobre uno y otro tema y lo poco que he leído es lo que espero me sirva para dilucidar ese sentimiento o afán. Para simplificar nos vamos a los llamados animales superiores, cuyas raíces no incluyen la patria: un caballo, un elefante, una cebra al ser sacados de su entorno, les basta con que su nuevo entorno les permita las acciones esenciales: refugio y comida ─el sexo pasa a segundo plano como puede inferirse─ ya que prima el instinto de supervivencia sobre el del sexo y eso puede demostrarse: los animales no tienen sexo mientras se desarrolla un incendio o un terremoto. Dicho esto, los animales inferiores andan en una competa ausencia de patria o suelo, mientras donde estén se puedan desarrollar. El mismo ser humano, aunque haga chistes sobre ello, pierde la excitación frente al peligro, aunque haya casos especiales, tratados dentro de las parafilias. Bien, si Alex Halley hizo bien su trabajo, aunque los negros fueron sacados de su entorno africano, se adaptaron en unas cuantas centurias a nuevos territorios y nuevos climas y adaptaron perfectamente sus costumbres, sus dioses y su alimentación creando sincretizaciones de cada una de ellas: la santeria, el vudú y el candomblé en cuanto a religión; la yuca, el ñame y los bollos en cuanto a comida; los ornamentos, la escariación y el tatuaje en cuanto a tradiciones y ni que decir de sus sincretismos musicales, pero un estudio concienzudo deberá llevar a que también hubo un aumento de percusiones con la llegada de los esclavos. Punto aparte, estúdiese la cultura que se desee y el fuereño, obligado a serlo o no, sincretiza y trae de su tierra y amalgama con la nueva tierra a la que llega, dando como resultado este abigarramiento de costumbres y esencias y culturas que es la raza humana. Eso puede dar pie a nuestro primer intento de explicar las raíces como esa nostalgia de repetir lo que nos enseñaron nuestros padres y abuelos y sentirnos más a gusto con ello. Freud no podría estar más de acuerdo conmigo, la grabación del disco duro humano ocurre en la niñez, donde copiamos con afán las enseñanzas de los padres y donde aprendemos a comer lo que comen y a hablar como hablan y a creer en lo que ellos creen. Física y psíquicamente ese moldeo nos afectará por el resto de nuestras vidas. No me gusta redundar en terreno, pero los seres que requieren de coto de caza, lo marcan con orina o con mojones reconocidos como un claro, un río o una variación reconocible en el terreno , aparte que lo patrullan y lo defienden de intrusos, y consideran intrusos a quienes tienen las mismas costumbres y alimentaciones que ellos: un tigre no cree para nada que una gacela es intrusa y no necesito advertencias sobre que tigres y gacelas no son del mismo hábitat. Un chimpancé considera enemigo a uno de su misma raza, que no tiene el olor de la manada y que está disfrutando de una rica baya en territorios ajenos al suyo propio. La escaramuza no se espera, si alguno es descubierto corre a adentrarse en su terreno porque si es atrapado la pasará muy mal. No tengo idea y quiero hacerlo, si los pequeños grupos nómades se rehuían en la sabana o se aconglomeraban para ayudarse mutuamente. Una parte de mí quisiera que se demostrara tal camaradería, pero por alguna razón pienso que pasaría lo mismo que con aquellos chimpancés: Este se parece a mí, come lo que yo como, caza lo que yo cazo y puede tratar de apoderarse de mis hembras, esta no es conmigo: guerra declarada. Creo yo que uno de los mayores problemas de las fusiones de grupos es la reacomodación del estatus de cada cual. Pintadas están entonces las naciones y los patriotismos: un grupajo con idiosincracias particulares y estatus particulares que consideran únicos y en peligro frente a otras idiosincracias y estatus particulares. ¿Está lejos este pensamiento del que defiende unas raíces? Puede agregarse acá la visión de unidad de Harari: Personas pertenecientes a las mismas tribus, con las mismas costumbres y los mismos dioses, aceptaban más fácil trabajar entre sí, de ahí que el patriotismo sea una de las bases para que un estado se haga de adeptos y de fanáticos.

viernes, 17 de mayo de 2019

El beso dos

Lamento tener que entrar en un segundo arrebato oscular pero requiero poner en el papel cosas que parecen desprenderse desde la primera vez que traté el beso y su poder. Cuando uno se pregunta porque el beso se vuelve tan particular y tan codiciado, tiene que devolverse en la evolución y preguntarse por qué se desarrollaron esas dos franjas de tejido adiposo con tan alta irrigación sanguínea y luego cuál fue su función. Al parecer, los labios son una herramienta multi funcional que fue perfeccionándose a través de los siglos. Los primeros en necesitarlos fueron los mamíferos para poder succionar el alimento y se fueron perfeccionando y adquiriendo una gran cantidad de sensores  y vasos sanguíneos ─queda por verificar que tanto sienten los mamíferos con los labios ocultos o no─ que le permitían no sólo "sentir" y poder buscar las ubres sino, además, el entorno. Ni modo que tales adaptaciones trajeron consigo más musculatura y capacidad de movimiento para manipular el alimento sin necesidad de manos y al llegar la liberación de las manos y la fonación adquirieron otra particularidad de ser articulaciones de esa fonación, porque los labios son muy importantes en la pronunciación. Llegados a este punto puede buscarse en la literatura como se alimentaba a los bebés cuando no había compotas o papillas y la leche materna había desaparecido. Aún hoy, algunas tríbus mastican el alimento y luego lo depositan en la boca del bebé y no sé si puedan ver allí un conato de beso placentero que nos trae la memoria o si es el inicio y momento en que al unir los labios nos damos cuenta del placer que proporciona, es decir, que el sistema de recompensa nos entrega por el rozamiento de los labios una buena descarga de endorfinas. Los labios toman otras funciones como en el lenguaje corporal no hablado ya que muchos de sus movimientos nos dan señales de desagrado y aprobación y siguen siendo una herramienta de "auto imitación corporal" como explica Morris. Así pues, necesitamos los labios para poder alimentarnos como mamíferos y luego se adicionaron a sus funciones la de sentir el espacio y fonar, con la que se perfeccionaron en sensores y músculos que nos permitieron comunicaciones gestuales, silbidos, e imitaciones de otros animales; aparece la auto imitación y la alimentación de bebés creciditos que, llegado el caso y saliéndome por la tangente con la psique, comprobó que el roce de los labios producía placer y replicó los ejercicios que hoy nos llevan al mundo del beso y de los mil besos y formas de besar.

sábado, 11 de mayo de 2019

La ética, la estética y la moral

Ya es pausa mía saber que esas cosas de la ética y la moral son inventos humanos lo mismo que aquello de las normas de comportamiento, la manera como se toman los alimentos o se sienta a la mesa, el ceder el asiento o no colocar los codos sobre ella; brindar chocando copas o decir salud o chin chin. La verdad es que una auscultación a la historia puede contarnos como se hicieron aquellos tratados y de donde viene cada rito y norma ─la aceptación y repetición de ellos no deja de ser un rito─ que confirma lo sociales que somos. Para muchos de nosotros es claro lo que queremos ocultar y lo que nos es molesto, son pocos los seres humanos que quieren ser vistos en el acto de deposición y sabemos además los olores que pueden desprenderse y por ello nos ocultamos, cosa similar procede con los actos de apareamiento, aunque notemos que los animales deponen en cualquier lugar, incluso muy cerca de su alimento o se aparean cuando es el momento sin importar el lugar. Esa actitud la vemos con los animales domesticados, pero en realidad, en  la selva los animales no deponen cerca a su comida o madriguera, aunque no es que tengan una regla impuesta. Muchas de las aberraciones humanas nacieron con el paso de nómades a sedentarios. Supongo yo que si ibas caminando por una pradera, podías tranquilamente arrodillarte y defecar, expedito, con la obvia complicidad del grupo que le restaría el peligro potencial de la indefensión, pero en medio de un grupo sedentario, la misma acción podría considerarse una ofensa y por ello se buscaba un lugar alterno y común para depositar esas cuentas, pero lejos del fuego que representaba el hogar y no tanto que presentara un peligro para el depositario. Comer con la mano no fue un problema nunca hasta que el hombre inventó los utensilios y las normas de uso que varían de acuerdo a las regiones y que un totalitario recopiló y exigió para que fueran señas de buena costumbre ─aunque nadie teorizó porque es más civilizado usar los cubiertos que la mano, asumo yo que separa al nativo sin conquistar de aquel que ha acaparado algo de conocimiento─. Poner los codos sobre la mesa, que apenas se inventaba, era robarle puesto al de al lado y poner ambas debajo indicaba que se ocultaba un arma o se preparaba una traición o se tocaba indecentemente con la complicidad de la mesa misma. Desear salud o saludar empleando la mano motora principal era estar en disposición de no combate y hoy el saludo es una obligación de buena costumbre aunque fácilmente podemos decir: hola, buenos días. Liberar gases de desecho se vuelve un problema cuando son demasiado sulfurosos y entre animales no es un problema, pero las buenas costumbres reclaman un comportamiento diferente, aunque no todas las culturas hayan llegado al mismo pacto de no agresión. En algunas  culturas eructar es señal de buen gusto y de alabanza del plato y hasta mostrar el alimento medio masticado con la boca abierta y  hasta lanzarse un sonoro pedo con bomba lacrimógena no representa mal gusto. Nuestra cultura, promovida y enseñada y obviamente aprendida, determina que hablar con la boca llena, eructar o arrojarse gases no es de buen gusto, pero sólo depende de la cultura, no de una evolución pertinente. Similarmente la moral es un grupo de normas que la cultura ha estilizado, pero que varía entre cultura y cultura: para algunos es impensable acostarse con su propia hija o dejar que los hijos accedan a las hembras hermanas, pero en otras culturas es totalmente sano y comprensible. Se debe apuntar que nos entrenan desde pequeños para no desear a nuestras madres o hermanas e incluso nos da cierto escozor pensarlo y ese es el truco de la educación, que parezca que es nuestro instinto quien nos aleja de esas aberraciones, e incluso, que son aberraciones. Matar al enemigo o esclavizarlo no hace parte de nuestras costumbres morales lo que no hace que otros no avalen tales prácticas. Al punto: la ética, la moral y las convenciones sociales dependen de la cultura que nos enseñaron y de la que hacemos parte por aceptarlas y no es, de ninguna manera, una camisa de fuerza evolutiva, ya que pueden ser variadas y muy intensas. Las religiones, el sentido común, los miedos y deseos pulieron lo que hoy llamamos ética y normatividad y es a lo que nos enfrentamos cuando aceptamos compartir en una mesa o vivir con un otro. Lo mismo pide el convenio de Ginebra, una normativa inventada para hacer más llevaderas las guerras... suena ridículo, pero así es el ser humano. Y la generalización de la norma nos convierte en una aldea con cultura global.
Falta la estética pero ya todo está dicho, se nos entrena para decir que es la belleza promedio, que es una buena pintura o una buena escultura, como es mejor la letra en linea o desordenada y voilá: aparece nuestra estética de gustos refinados por la educación.
Por si las moscas lo pongo de manifiesto. Las tres aberraciones estudiadas hoy son el resultado de la estilización de una norma social cuyas valoraciones son altas e importantes para la vida en comunidad: No matar o no robar por ejemplo, pero también usar cubiertos y hacerlo de tal o cual manera, desear a tal o cual tipo de mujer ─la norma dice que 90-60-90─ o portarse de tal o cual manera e incluso nuestra estética vanguardista dice que si no amas a Cézanne o Gauguin a Botero y a Picasso eres un fracaso estético.

jueves, 9 de mayo de 2019

Competencia de razas

No se trata de pensar en una posible invasión alienígena ni de la probabilidad de que una especie inicie una competencia, si no de elucubrar, sin definirlo a ciencia cierta, qué o cómo podrían ser las razas que se hallan allá afuera dispuestas a acabar con nosotros. Lo primero es aclarar que no existe una forma definida para el alienígena y puede llegar en la forma de un virus o de una secuencia de ARN  o ADN que nos infecte y desaparezca y que menos debería ser humanoide o como una bolsa inteligente sin sentido. Para el caso del virus mortal, yo no llamaría a tal vida inteligente, aunque podemos ver la gran inteligencia del retrovirus del sida al ocultarse y permanecer sin matar al paciente por largos años, transmitiéndose y renovándose. Si una peste hubiese acabado con la vida en América no podríamos aducir que fue un alienígena, aunque haya tantos conspiradores juntos. Sabemos que existen secuencias proteínicas que han podido llegar del espacio y eso no descarta el virus, pero el dramatismo y los combates con rayos láser pasarían a segundo plano para dejar a laboratorios esgrimiendo la lucha con antibióticos u otras enfermedades contra el visitante. Lo que quiero asumir es que, a menos que utilicen prodigiosas mentes capaces de telekinesia y de controlar mentes humanas por medio de rayos u ondas cerebrales, deben tener ciertas formas básicas y cumplir ciertos parámetros de conducta. Discúlpenme, me burlo de tal probabilidad controladora, aunque en la tierra se vean los bobitos manipulados por comerciales y publicidades de dudosa reputación. Yo creo que si algún tipo de alienígena tuviese la oportunidad de llegar a nuestros alrededores, debe primero manejar tecnología, controlar instrumentos ópticos y por tanto tener algún tipo de receptor de luz y de algunas ondas familiares como sonidos y radio frecuencias; debe tener motores para la propulsión y el desplazamiento, aquello de que aparezcan y desaparezcan viajando en el tiempo o en el espacio, puede ser probable, pero ingenuo, porque si pudieran hacer eso, ya hace tiempo que estarían acá; la radio frecuencia debe ser descubierta y estar al servicio de la tecnología de las comunicaciones, es harto improbable que las civilizaciones que nos conquisten se comuniquen con señales de humo y banderas. Quiero abrir la probabilidad de otras formas de comunicación más avanzadas como la lectura de la mente o algo similar, pero no es ciencia ficción lo que escribo y la transmisión del pensamiento está descartada hasta la fecha. Tal civilización debió experimentar un auge mecánico, engranajes y palancas y para tal debió desarrollar estructuras para la manipulación de las mismas. Es imperdonable pensar que los aliens no tengan apéndices de control diseñados para sus botones y palancas y apéndices de locomoción, es inevitable pensar en capacidad de agarrar y en dedos. Me niego a aceptar que un gusano o un pulpo sean las mejores opciones de desplazamiento. Que nos conquiste un ser que se mueve con ventosas o con aletas es de carácter improbable; tal civilización deberá tener un amplio conocimiento del universo, ya que llegar acá por error puede costarles caro, no sólo por la vida misma en su propia condición, sino por las lejanías y altos precios de los combustibles. Demos por caso que traen nuevas aleaciones y sustancias desconocidas en la tierra, pero por nada del mundo pueden estar hechas con elementos diferentes a los de la tabla periódica, por lo que al hacernos de algún trozo de él, podríamos saber justamente de que se trata y en que proporciones. Armas deben manejar y haber fabricado y puede que yo sea un idiota al pensarlo, pero algo deben usar para impulsar los proyectiles y por tanto hay que fabricarlos y empaquetarlos. Las armas de las películas de ciencia ficción siempre llaman mi atención porque nunca se vacían por completo. No olviden lo difícil que es transportar basura en el espacio, de donde vengan no traerán una provisión ilimitada de armas, combustible o comida. es probable que lo que busquen sea eso: combustible, comida o suministros, lo que nos deja en, de nuevo, similitudes, por lo menos en cuanto a las competencias que tendrán contra nosotros y por qué tales desavenencias. Si buscan la basura haremos una simbiosis perfecta, les damos desechos y algo nos darán a cambio, pero si buscan nuestra agua, no van a encontrar mucha potable y si son capaces de transformarla o sólo necesitan el hidrógeno de ella, harían más captándolo del espacio donde abunda. Tampoco es improbable que busquen algún tipo de especia rara en su hábitat natural y que gracias a sus detectores hallaron en el tercer planeta de un sistema del brazo de Orión. Que para ellos, amos del universo, debe ser una estrella amarilla con errantes en su perímetro llamada "1[Ö?" ─ilegible─ obvio, deben tener un grupo de signos para la comunicación y una taxonomía para referirse a las demás estrellas y algún tipo de reproducción envidiable que les permita mejorar a medida que se reproducen. Dudo bastante de una civilización capaz de conquistarnos que permanezca en estasis absoluta. A menos que lleguen como en la guerra de las galaxias, condensándose en el espacio o que sean colonias errantes del universo en busca de un planeta madre, supongo que serán pocos los que lleguen hasta acá, o les tocará crear un portal dimensional y cosas por el estilo que no van bien con la ciencia. Resumamos: una civilización externa debe poseer, a más de un cerebro ─si nos mata un virus no es conquista, es una enfermedad─ apéndices de locomoción y de manipulación, como un lenguaje y una forma de reproducción, un medio de ataque y defensa y la manera de sustentarse a sí mismos; serían pocos los individuos en una nave de reconocimiento por la imposibilidad de regreso, por el combustible y por los víveres y por las inmensas lejanías. Así lleváramos a cabo una guerra con alienígenas de marte, que no los hay, sería harto improbable el transporte de tropas y la utilización de misiles balísticos interplanetarios IPBM. "Disparamos un misil hacia la tierra señor, llegará en unos seis meses si todo va bien y no se desvía". ¿Queda algo por agregar? si mucho, pero si continuo podré notar cada vez más lo improbable de una invasión alienígena y la inequidad de combate: 7.000.000.000 millones de seres humanos ¿contra que? ¿6000 alienígenas si vienen en un barco muy grande? ─alguien puede alegar que tres carabelas  con 200 presos dominaron al nuevo mundo, pero hoy sabemos que el mundo no es pera en dulce, ni esperamos dioses y estamos preparados hasta para la intromisión del vecino de al lado─ entendiendo que para llegar acá deberán gastar una fortuna en alimento y combustible o tener como procesarla y así sea de un tipo no costoso, la comida y el estrés no serán gratis para venir a enfrentarse, de nuevo ¿por que? ¿cuantas riquezas hay ahí afuera para que otro necesite este trozo de roca que los humanos mismos hacemos más inhabitable cada día?

PS: Es importante dejar el espacio para que se cree una manera de viajar en el tiempo, pero también es importante entender lo complejo que puede ser y entender que constantemente viajamos en el tiempo, pero sólo en un sentido, el otro aún nos es esquivo.

PS 2: No falta quien cree que la tierra es un excelente deseo de los alienígenas, pero ¿para qué enfrentarse con los malvados humanos si hay miles de planetas en la zona de risitos de oro que andan deshabitados o con formas de vida menos violenta y hasta con más recursos?

PS 3: Aquello de que se manifiesten sin cuerpo daría paso a que la ignorancia humana les llamara "demonios" o "Kthlués" o "posesiones" que sé yo con esta humanidad tan creativa.

martes, 30 de abril de 2019

Evolución artificial

Otra vez el mismo perro. La propuesta de hoy es pensar sobre la evolución del ser humano y tratar de elucidar si su proyección es natural o artificial. En buena me he metido, pero empiezo a pensar y a sacar ideas del sombrero. Ya sabemos ─y acepto yo─ que las especies se originan por continuos cambios y adaptaciones. Un clima especifico, fortalece algunas cualidades y éstas se proyectan en las generaciones futuras, desapareciendo las que no tienen tal cualidad. Así los tigres dientes de sable debieron desaparecer porque al desaparecer las presas lentas, la adaptación requería predadores más veloces. La naturaleza premia a los animales de cuello más largo cuando hay escasez de alimento y las hojas bajas de los árboles desaparecen más rápido. Creo yo que las patas delanteras libres al bajarnos de los árboles, el dedo opuesto y mucho tiempo libre nos llevaron a darle uso a tales patas delanteras y cada utilización consiguiente requirió de un cerebro más grande para manejar tales dispositivos y fue perfeccionándose uno a otro. Bajarse de los árboles fue una causa natural que llevó a andar erguido y la desocupación de las manos y su empleo en otros menesteres como cargar la presa, matarla, usar herramientas causó una necesidad de más materia gris y empezó un feedback entre manos y cerebro. A más herramientas usadas, más crecía y más aplicaciones necesitaba el cerebro y mientras más crecía el cerebro, más aplicaciones buscaban para las manos que se hacían más diestras, rotar, empuñar, girar, pulir, discernir la piedra blanda de la dura, reconocer materiales por el tacto, apretar, lanzar, enrollar... La fabricación, la caza, el refugio, el fuego, el vestido llevaron cada vez más lejos al cerebro y hoy, 200.000 años después, no sé si desear que aún sea más grande, pero esa es la tendencia. Nuestro cerebro cada vez ha ocupado más espacio, no veo la razón para que la tendencia se detenga, así que nuestro cerebro parece que crecerá. La importante pregunta es si la evolución hoy es natural o artificial y la cosa está para quitarse los pelos porque los cambios que ha provocado esos primeros pasos se han intensificado al día de hoy: producimos el teclado y hemos aprendido a dominarlo con la ayuda de dedos más versátiles y móviles, al igual que tocamos instrumentos y manejamos las pantallas de nuestros celulares. Aprendimos a adaptar el entorno para que soporte la vida humana, al homo, sin grandes cambios y hacemos refugios en la Antártida o bajo el mar cuyos dispositivos humanos mantienen la calefacción y encierran los productos vitales como agua y oxígeno que son producidos por máquinas. Ya no nos adaptamos al ambiente sino que adaptamos el ambiente. Lo mutamos artificialmente para que se adapte a nuestros ideales y conserve y proteja nuestra humanidad. Trabajamos la selva y la aplanamos para construir en ella una urbanización dotada de todas las comodidades y tales comodidades son las que afectan nuestra evolución. Ya la naturaleza no tiene casi efectos en el ser humano en la pequeña escala y desde la creación de la técnica, toda nuestra evolución está dictada por las adaptaciones a las máquinas que el hombre mismo ha creado. Aprendimos a manejar los pedales del auto y de la motocicleta y conseguimos el equilibrio requerido. Nos adaptamos a las luces artificiales que cambiaron nuestros ritmos circadianos. El botón y la palanca han hecho mella en nuestra forma de vida y con ello en la manera como evolucionamos. Abandonamos la cueva y el río para vivir entre concreto y llaves de paso y son ellas las que dictan la evolución a pequeña escala y mientras natura no planee un siniestro cambio: una extinción masiva de especies, incluida la humana, nos llevaría a una readaptación de la especie o a la desaparición de la misma, pues la naturaleza es quien tiene la última palabra en cuanto a gigantescos cambios se refiere. Una nueva era glacial, un invierno volcánico, un virus pandémico, una descarga PEM producida por una expulsión de masa coronar ─MCE─ una inesperada y agigantada actividad sísmica o cualquiera de sus geniales inventos puede dejarnos en las cavernas y es en ese momento donde entrañaríamos toda esa evolución artificial y deberemos volver al arco y la piedra para producir fuego y a la caza y la pesca para comer y es harto probable que debamos aprender de nuevo a vivir desnudos. La conclusión no fue fácil pero a ella llegamos, la mayor cantidad de cambios logradas en los últimos  seis milenios se debe a los cambios técnicos y no a los naturales. La evolución del hombre de hoy es artificial.

domingo, 7 de abril de 2019

Teoría de evolución

Nos queda mucho por investigar y escribir acerca de si la humanidad sería capaz de soportar a otra especie inteligente o si seremos capaces de convivir con otras especies en armonía. La respuesta más sencilla es decir que no, pero hay que sustentar tal comentario racista y tratar de poner en cintura lo que queda. Si observamos el comportamiento humano y hasta al simio, podremos aclarar tal situación sin mucho aspaviento. La raza humana vivió y compartió tiempo con, por lo menos otras dos especies de homo, Yuval Noah Harari cree que fueron más y la pregunta es ¿Dónde están? pues, no existen en la actualidad. Los desaparecimos o los eliminamos o nos tomamos sus espacios, no sé. Sólo sé que la única especie homo sobreviviente es homo sapiens. En las selvas de N'gogo los pequeños grupos de chimpancés defienden su territorio de otros grupos de manera brutal y despiadada. No quiero decir que somos chimpancés, pero su estudio nos ha permitido vislumbrar nuestra vida en comunidad y yo no quiero dudar de nuestra siniestra manía de defender un color o una bandera por nada más que por simpatía y pertenencia. ¿Puede otra raza evolucionar y llegar a ser tan inteligente como el hombre y ocupar sus espacios como él y desarrollarse en su entorno? Lo dudo. Apenas el homo sapiens se entere de una especie que puede hablar coherentemente, la declara inferior y la esclaviza, frenando su proceso evolutivo por pensar ─y no es de extrañar─ que aquella especie puede en algún momento, si se hace lo bastante inteligente,  arrebatarle su trozo de paraíso y las preferencias divinas. ¿Dios preferirá una nueva especie? ¿por qué no? se supone que todas las hizo él y aunque el hombre fue hecho "a su imagen y semejanza" no queda por más que otra especie más inteligente y más hábil sea más a su imagen y más a su semejanza. Si la especie se vuelve realmente inteligente y requiere de "espacios" habitables como los de los seres humanos, ¿cree alguien que le cederá sus terrenos o sus condominios para que la nueva especie inteligente se desarrolle libremente? No. Es de dudar que homo sea tan igualitario, por el contrario, se armarán guerras intestinas que deban dar cuenta de una u otra especie. Puede verse claramente como los indígenas, no fueron considerados seres humanos o fueron considerados inferiores y esclavizados hasta su exterminio o su sumisión. Los que quedan no son rescoldo de lo que fueron. Los Nukak Makú ya no existen sino como nombre en el medio de la selva. su población ha sido absorbida y ha adquirido las costumbres del entorno que lo descubrió. Lo poco que conservan de su cultura ha desaparecido o permanece oculto. El indio quiere vestirse y tener comodidades como las de esa tribu humana tan famosa hoy. Los negros ─siendo la raza por excelencia ya que al parecer son los humanos más puros según la evolución─ fueron tratados con discriminación y mirados pro encima del hombro hasta mucho después de los tratados de abolición de la esclavitud y aún hoy día. ¿Esperaríamos pues que el homo sapiens acepte una nueva inteligencia y conviva con ella en paz y armonía? Imposible, la estadística y la historia nos avalan permanentemente: Ninguna cultura, ninguna nueva inteligencia puede surgir donde homo sapiens se siente dueño y señor de la creación y elegido por dios ─acá pone el que más se le acomode a usted─ para gobernar el paraíso. ¿podemos decir lo mismo de una cultura extraterrestre que pueda posar su planta sobre este planeta? Si, si son pocos, es probable que la novedad y el intercambio superen la envidia y el miedo, pero en demasía sólo lograrán una guerra por la supremacía y por ver que dios es más omnipotente y quién enamora más calaveras. Resta por pensar ¿hubiésemos podido convivir con los dinosaurios en caso tal que no se hubieren extinto? El dino no era una especie de mucho cerebro y es probable que si tales gigantes aún poblaran la tierra y los humanos hubiésemos podido evolucionar en las sabanas africanas, les hubiésemos sometido por un largo tiempo y tendríamos a un gigante domesticado y dócil del cual aprovecharíamos sus huevos, su carne y su piel y por sobre todo tendríamos la gentileza de haber inventado para ellos una silla de montar y unos aperos para la labranza y el transporte y aquel que no se adaptara a su domesticación, andaría libre o en reservas o en vías de extinción. Al parecer las aves descienden de los dinosaurios y ahí las tenemos encerradas poniendo huevos y sirviendo de comida.

sábado, 2 de marzo de 2019

Grasa

Adjudicar la grasa a la evolución no es culpa mía, es culpa de la realidad observada. No podemos olvidar que la grasa es el resultado de la diferencia entre la ingesta de calorías y su facilidad de consecución. Así es la cosa: mientras eramos unos corredores de la sabana africana, nuestra misión consistía en comer sin dejarnos comer y adquirir unas cuantas calorías era una cosa muy complicada y muchas veces debimos robarla a otros depredadores, no dudo que nuestro instinto carroñero no hiciera gala en más de una ocasión y que las oportunidades de darse un festín de huesos y piel podrida no fuera aprovechada en innumeras ocasiones. El homo era un carroñero y oportunista, ¿puede alguien dudarlo? Si lograba ahuyentar a un cazador se aprovechaba de la presa muerta y si encontraba restos desaprovechados, los aprovechaba. Las calorías eran difíciles de conseguir, sobre todo en escasez de frutas y luego de haber aprendido a comer carne. No es la discusión sobre cuando lo aprendió. El homo sapiens cazaba para comer desde su nacimiento hace 200 mil años, igual que lo hacía el hombre de neander. ¿Iimitación? ¿vicio? no dudo que hubiera hecho la relación entre la llegada del hambre y la ingesta de carne comparada con la llegada del hambre después de la ingesta de fruta. No conocía su potencial calórico pero no lo despreciaba, es así que homo cazaba, pero sus cacería le exigían un portentoso estado físico y una inteligencia más aguda que la de la presa y sabemos que homo subsistió, así que hubo equilibrio entre las calorías gastadas y las consumidas. ¿Hasta cuando duro tal equilibrio? Es probable que el hombre al volverse sedentario por culpa de la agricultura adquiriera calorías más fácilmente o las perdiera con menos rapidez. Sembrar requería de presencia y de instalaciones para guarecerse y así homo se fue quedando en un lugar para cuidar de sus propiedades ─la aparición de la propiedad privada y el capital que no es tema de hoy─ y guardar el fruto del trabajo ─el amado trabajo humano también tiene su aparición en esa época. Que dura fue la agricultura y que esclavizante, pero tampoco es tema de hoy─. Es ahí donde comienza a haber un superávit de alimento y de calorías y es allí donde puede aparecer inexplicablemente una persona con acumulación de grasa, aunque lo dudo, las condiciones sanitarias, la dificultad de una buena cosecha, la familia, las enfermedades. Si hacen un seguimiento deben encontrar que el hombre de hace diez mil años no tenía más que la grasa corporal suficiente para sobrevivir, un muy por debajo 20% y menos. Es la era industrial la que ofrece mil calorías sin apenas esfuerzo. Es la era industrial la que nos brinda alimento sin necesidad de cosechar y carne sin necesidad de cazar. Claro que amaestramos animales y los hicimos mansos para aprovecharlos ¿qué otra justificación tendría domesticar? ¿necesidad de compañía? ¿angustia existencial? La técnica nos provee de métodos para la conservación del alimento y la figura de trabajo en serie, exceso de producción y almacenaje. La industrialización de las calorías del azúcar y la masificación del cultivo dotan al homo sapiens de una batería ─agotable pero vasta─ de calorías innecesarias y ahí es donde el equilibrio se rompe y el hombre empieza a adquirir cintura de dinosaurio. La energía en exceso empieza a ser acumulada en forma de lípidos para usarla en las épocas flacas, pero tales épocas nunca llegan y el organismo acumula sin control. Podemos afirmar que la grasa es un capitalismo salvaje evolutivo. El conocimiento de que la grasa es un excelente aislante del frío, que puede ser útil para procesar alguna vitamina y que, en general, representa o representaba un estatus. ¿Alguien duda que ver a alguien obeso no da la idea de su facilidad de conseguir calorías, de bienestar y de capacidad?  es una segunda parte de esta deducción que sólo sirve para aclarar en qué momento el hombre se encontró con la grasa en exceso. Hace unos años una mujer rolliza representaba un ideal de belleza y de salud. Hoy la ciencia pone un parte a quienes acumulan grasa y la salud se ve afectada por la acumulación de la misma; el exceso de peso sobre las articulaciones y sobre los órganos, la acumulación de grasa en las venas y arterias que puede llevar a una falla cardíaca y en general la estética que presentan las películas de Hollywood. Me gustaría aclarar aquello de que ser gordo no es malo y sigue siendo un marcador de que quien lo es no pasa hambre y puede darse lujos y que de todas maneras, esa persona está sana y puede sobrevivir a una escasez por mayor tiempo que un flaco anoréxico. Acá no es el punto de una defensa o un ataque, acá es el punto de saber en que momento la grasa se hizo fácil de conseguir y porqué hoy la grasa se ha vuelto un problema. Sea pues.

El súper depredador

Es un pronóstico de la biología evolutiva que exista un súper depredador, es decir,  uno que no tiene enemigos, que no es vulnerable en el sentido predador presa; es aquel que ha alcanzado la cima de la cadena alimentaria y no se preocupa por sus enemigos naturales sino por territorio, hembras y comida. El león en África es un buen ejemplo pues ninguna presa se alimenta de leones, incluso el tigre en la India o el oso polar en el ártico y el cocodrilo en el Nilo. Pudiera decir que ciertos animales, aunque vegetarianos, después de una edad adulta, se hacen intocables, un elefante africano con 3 metros de altura y 6 toneladas no es una presa fácil. Lo mismo debió ocurrir con ciertos dinosaurios como el muttaburrasaurus en Australia o el argentinosaurus, ni que decir del titanosaurio ─patagotitan mayorum─ con 100 toneladas y 20 metros de altura. Pero es probable que para la ciencia no existan tales súper predadores, pues, justamente no predan o no predaban. Póngamos pues por ejemplo a nuestro amigo el smilodon y al t-rex. En su entorno no existía quien les consumiera y en consecuencia no tenían enemigos naturales ─eso creemos y afirmamos─ en su derredor inmediato y por ello, eran súper depredadores. La cuestión es analizar si tal cosa es posible naturalmente y habrá que darle un nombre porque la rana dardo venenoso del Amazonas no tiene predadores naturales, todos los animales saben que su color indica peligro y quien no lo sabe, terminará aprendiéndolo de mala manera. La ballena azul de 35 metros y 30 toneladas no posee enemigos, aunque ocasionalmente se encuentren algunas con mordiscos de tiburón y lo que debo responder es si hay un animal que no tenga enemigos y la situación se vuelca en la evolución. Una especie sin enemigos terminaría por destruir, tarde o temprano, su entorno, ya que al reproducirse sin control, carecería de un limitador para crecimiento y desarrollo ─si un predador consume todas sus presas padecerá hambre por escasez y será su propio enemigo┬. Tampoco puede olvidarse la teoría del escudo y de la espada o predador presa en el que uno mejora su arma para perforar un escudo y el otro mejora su escudo para detener la función de la nueva arma en una carrera evolutiva constante. Si desaparecen los enemigos, es de esperar que el escudo o la espada se relajen y dejen de evolucionar o se estanquen. Tales peligros para una especie no sólo los ofrecen sus enemigos naturales sino también los cambios climáticos y la deriva genética. La escasez de alimento para una ballena puede hacerla migrar y cambiar sus hábitos; la batracotoxina de las ranas dardo les ha hecho un favor y también las pone en mira de cazadores que requieren de su toxina; el león que consume demasiadas presas y crece sin control divide los cotos de caza y termina sin alimento; el elefante que debe buscar brotes, termina destruyendo su hábitat para hacerlo... El entorno varía y las consecuencias no se hacen esperar. El león es fuerte en la sabana africana, una alteración climática que le ofrezca bosques le obligará a cambiar o a desaparecer y ese es el punto crucial: Existen momentos en la historia en que un animal puede sentirse o considerarse seguro en su entorno y como tal súper predador o por lo menos sin enemigos, pero nadie ha demostrado que tal condición no varíe con el entorno o con la deriva genética y parece que sin proponernos, hemos puesto al homo en el camino de la extinción y en el proceso de estancamiento evolutivo: el crecimiento indiscriminado de la especie humana, dará como resultado la destrucción de su entorno y la disminución de recursos, lo que lo llevará a su extinción y la conclusión sencillita es que el mayor súper depredador que ha existido, sin enemigos naturales y siendo un peligro para el resto de las especies y para sí mismo es, sin duda, el hombre.

PS: No cuenta que los dinosaurios habitaran la tierra por 230 millones de años y que homo sólo lleve 200 mil. Eso es tal vez lo que lo hace tan inquietante y peligroso; la contaminación y deforestación vienen en un aumento exponencial desde la revolución industrial.

martes, 1 de enero de 2019

La profesión más vieja del mundo

Seguro que más de uno sabe a que aludimos y hoy se trata de pensar si la llamada "profesión más vieja del mundo" si es la profesión más vieja del mundo o si no lo es, encontrar de cual se trata. Veamos a donde nos lleva esta disertación. Lo primero que hay que anotar sin pérdida de tiempo es ¿qué es una profesión? y podemos, sin ir muy lejos, decir que es aquella por la que te pagan, sabes y que, en general, es redituable: yo canto profesionalmente, pinto profesionalmente, en fin; lo demás son pasatiempos o actividades recreativas ─una cosa es vivir para y otra vivir de─ que nos causan placer. Es difícil ─no imposible─ encontrar a alguien que asegure que no cobra por sexo, que es un "hobby" y, si no cobra, la profesión no existe. Aquí podemos quedarnos como filósofos o avanzar sin más, pero entramos en un bucle de comprender si es necesario "saber" la profesión o basta con engañar y que si ese "saber" puede ser empírico o de academia. Siempre hay novatos en una profesión y estafadores, pero ese no es el punto de esta disertación. Debería decir que el dinero es necesario en la transacción y por tanto la prostitución apenas se resume a la edad de invención del dinero en la argólida, pero estaría cometiendo un error de discernimiento porque se puede pagar con especie o con servicio y remontarnos al árbol genealógico del sapiens resulta imprescindible; no hablo de machismo sino de evolución: una hembra no ofrecía sus genitales a un cualquiera, usaba su olfato y percibía quienes, a más de estar excitados, que así estaban todos, también dejaban intuir que eran capaces de "proteger" y "alimentar" no sólo a la hembra en cuestión sino a la cría que vendría como resultado de la transacción ─no se me acuse de usar términos despectivos, todo es en aras de aclarar una cuestión─ sexual. En cuanto a seres inferiores en la cadena evolutiva y por inferiores llamo a los gusanos o los insectos y sólo por definición, que no comparto lo de "seres inferiores", cada hembra tiene unos requerimentos exclusivos, cantar, lucir antenas grandes, tener el exoesqueleto de determinada forma o un apéndice de pelea mayor, en fin. La mayor parte de las hembras "olían" los beneficios, no dudo que se equivocaran y fracasaran en conseguir un macho hacendoso en las tareas de protección y alimentación, pero eso lo purgó, paulatinamente la evolución misma. La verdad es que la evolución no lleva un fin determinado, no va hacia un sitio, así que constantemente se está corrigiendo y adaptando y por eso siempre hay individuos que fuerzan el sistema y lo tuercen, pero, eso también es evolución. Llevamos un montón, pero no podemos detenernos en el hombre prehistórico y toca retroceder aún más a las primeras células porque los animales superiores también buscan al más fuerte como protector para entregarse al más "apto". ¿qué pasará con las células simples? reproducción asexual, división celular. Lo sentimos, la profesión más antigua del mundo no es, ni por asomo, la prostitución. Al parecer es la alimentación, la permeabilización al medio para adquirir nutrientes e información del mismo y desechar residuos y esa es una "profesión" sin la cual no se puede vivir. Puede que haya discusiones, pero lo que no se puede negar es que no existiendo el sexo en los comienzos de la vida, la profesión más antigua no es el sexo. Punto. Pero sé que lo que se dice es retórico y se habla de la raza humana y ¿A qué les gustaba dedicarse a la raza de sapiens hace un quinto de milenio? Dudo mucho que tuvieran siquiera algo más que el instinto reproductivo y sus primeros esfuerzos siempre estaban dedicados a sobrevivir, huir del enemigo, cazar, conseguir abrigo, ocultarse. Lamento desilusionaros pero la primera "profesión" no fue la prostitución y, lamento desilusionaros de nuevo pero la prostitución, no es una profesión a condición de que todos seamos profesionales ─no dije que todos ejerciéramos─ es una labor y la labor más vieja del mundo es sobrevivir. No puedo negar que la prostitución como tal, el intercambio de beneficios por sexo, aparece en el momento mismo de la masificación humana en colonias, exactamente después de que pasáramos de nómades a sedentarios. Me baso en la imposibilidad de sexo itinerante como los circos; las pequeñas comunidades errantes tenían hembras a disposición del macho alfa sin duda y las mismas comunidades entre sí no se soportaban ─véase el hombre de Ngogo─ más bien se atacaban y peleaban por territorios y presas. La sociedad y la masificación si traen tales labores aparejadas y ya los sumerios y acadios presentaban una veneración por la prostitución y en restrospectiva, diría yo que 7000 años atrás y tal vez 8000 en Katal huyuk o en el caserío de Skara Brae hace un poco menos, pero ─especulo─ ya se presentaban labores de prostitución que no eran mal vistas como hoy. De algún lado le tengo mala fe a los asentamientos humanos en cuanto a sexo se refiere y aunque divagué al final, creo haber dado una buena idea de la situación y desvirtuado a la profesión más vieja del mundo como tal.