Sabemos que el lenguaje puro evolucionó con el homo sapiens y que dicha comunicación, fue un punto decisivo en la desaparición del neandertal cuya comunicación era tosca e imprecisa, eso dicen mis fuentes. He de suponer que igual en algún punto intermedio entre el lenguaje y las señas hubo guturalización y comunicación por chasquidos y gestos. Los rostros de los homínidos se fueron haciendo más versátiles para mostrar las diferentes emociones. La cantidad de músculos actuales en nuestro rostro permiten una variedad de contrastes que es único en la especie humana. Pero el lenguaje como tal es un proceso evolutivo. Un grupo o tribu, desde la misma capacidad del habla dio nombre a ciertos gestos y objetos que utilizaba a menudo y el proceso de neotenía por el que un niño pasa mucho tiempo indefenso al cuidado de sus padres, le permite aprender las palabras y gestos para cada objeto de uso cotidiano y esto hace que la pequeña tribu tenga un "dialecto" que al hacerse más grande -referencia a la tribu- se vuelve un idioma. Ahora diversas tribus crearon diferentes nombres para sus utensilios en diferentes lugares y ahí está la diversidad del lenguaje. La necesidad intrínseca de hacer historia, de teorizar y de tener "datos" repetibles, obligaría a cada cultura a diseñar la escritura tan variable en todos los pueblos. Básicamente tendríamos las escritura romance proveniente del latín y griego y estas a su vez provenientes del fenicio (ojo al parecido de las letras alef fenicio, alfa griego, a latina ó en el mismo orden: bet, beta, b). La escritura asiática basada más en ideogramas y la japonesa con su silabario. Culturas que aún recurran al pictograma están en franca decadencia, aunque aún existen. Aparecen en el lenguaje los procesos de refinación y la constante aparición de nuevos términos y artefactos que requieren nuevas palabras, (verbi gratia la palabra lavadora no existía en latín y se adicionó como machine antea lavatorium), esa situación y las mezclas de idioma en las zonas fronterizas de idioma (México - USA) pueden dar pie a nuevos dialectos o lenguajes como los pidgin. No me alejo de mi punto: la creación del lenguaje era un paso evolutivo obvio para la organización de los espacios tribales, para el mejor aprovechamiento de la caza y para la posterior eliminación de especies rivales (cualquiera que no sea de mi tribu no puede cazar porque se está robando la comida de mi tribu). La utilización posterior en la organización de centros productivos (ciudades) y la inefable necesidad de contar la historia le daría un papel aún más preeminente. El lenguaje, con todas sus sinuosidades es una impresionante herramienta de defensa personal. El elnguaje se creó como una necesidad y se desarrolla aún en los centros donde se pone de manifiesto, aunque parece, como lo sospechaba Orwell, que tiende a simplificarse.
martes, 5 de noviembre de 2013
martes, 29 de octubre de 2013
Test inalámbricos
Para realizar una serie de pruebas a una persona, a
veces lo citamos a una reunión y lo pasamos a unas pruebas, llámenlas como
quieran, de Roshcraft, de sangre, de ácido, de un virus x. Estos se pueden
aplicar con el conocimiento del paciente o sin el conocimiento de este, depende del estado de conciencia. Algunos de ellos requieren un analista en sistemas, un
doctor o una serie de aparatos tecnológicos inconcebibles para nuestra burda
imaginación. Pero pueden hacerse otros tipos de pruebas que nos permitirán
darnos una idea de lo que enfrentamos o de las personas que están a nuestro
alderredor. Supongo yo, que habrán pensado en algunos, pero, mi estigma
taxofílico me obliga a clasificarlos.
Test
del aruño: si la decisión es aruñar o arañar como esté en el diccionario, podemos
hacerlo sin herir demasiado al paciente, en cualquier circunstancia basta con
un pellizco simple, no cariñoso, pero tampoco agresivo. ¿Cuántas cosas se pueden
deducir del test? ahí va: si la persona no hace caso, su pasividad está
garantizada, es tímido y acepta como mínimo hasta cierto punto las cosas nuevas
aunque raras. Si se enoja ocurre lo contrario, pero dependerá de la intensidad
del enojo e incluso de las facciones que adopte.
Test
de la idiotez: consiste en hacer una pregunta a la que conocemos muy
bien la respuesta o preguntar por algo incomprensible en un tema común. Sólo
quedan dos opciones, la honestidad de responder, “no se de que me hablas
Willie” o la posibilidad de escuchar una aceptación del término o teoría, con
lo cual quedan demostrada dos cosas: o es un auténtico experto en la materia o
es un farsante con efes redobladas.
Test
de poder: Trate de imponer un pensamiento entre un pequeño grupo de amigos, o
donde quiera que usted se encuentre, eso le revelará en promedio los machos
alfa y los beta y los subordinados. Por ejemplo decida que en la pequeña
reunión que están teniendo se tomará ron y no aguardiente e imponga hasta el
punto de decidir irse. Observe quien empieza con el rumor de aceptar la
condición o la exposición de que lo mejor es que se vaya a otra parte, siga el
rumor hasta el alfa. Empezó en un escondido o en un beta que ve amenazada la
posición de beta. Puede empezar en el alfa mismo, pero no camina, se expresa
inmediatamente sin titubear y sin preguntar a otros
Test
del orgullo: otro con mucho sentido; a cualquiera le gusta ser halagado,
aunque algunos se sienten mal por como se dice. Un halago pequeño es suficiente
para observar a la persona en cuestión subirse desde la mandíbula, lo que puede
indicarnos de que siente orgullo o de que está satisfecho. No es difícil
encontrar un punto, una mirada a lo que habla o lleva puesto es suficiente, el
sitio donde se encuentra, en fin.
Test
de videncia: tantos y tantos aseguran poder ver el futuro y que le
llegan mensajes de ultratumba y de dioses que no aparecen en ningún lado. Para
ellos se les pregunta si presienten las cosas y cuando respondan que si se les
da un golpe y se les aclara que no les están transmitiendo bien pues no
presintieron el golpe.
lunes, 28 de octubre de 2013
Sociedades II
La
hembra alfa: si asumimos una sociedad en matriarcado, podremos
observar el terrible parecido entre cada especie subyacente en la misma manada.
Fíjense en la comunidad de los elefantes hembras o de las hienas manchadas,
cada papel está bien representado. En sociedades heterogéneas, la hembra alfa
es la hembra principal del macho alfa, nos referimos a la hembra más importante
y que se da ese nivel para no disonar. En general suma bastante en la toma de
decisiones del macho alfa, pero no deja de ser un asunto secundario que se
resuelve fácilmente por la vía del poder absoluto que confiere el ser macho
alfa –siempre y cuando se pueda proteger y mantener- la hembra alfa, trata de
sobresalir en otras áreas, vestidos, belleza, exhibición de confianza y poder amparada
por la supremacía que le confiere el compañero. es definitivamente un espejo del macho alfa en las sociedades de hembras.
La
hembra beta: similarmente es la hembra más cercana a la hembra
beta y decide sobre su comportamiento, aunque en este caso, su línea de
seguimiento y poder, es la de ocupar el puesto de la hembra alfa; no
necesariamente hay una relación consciente de su deseo, pero en su más oscura
intimidad, la hembra alfa es su destino y el macho alfa su misión. No es de
extrañar que copie características de la hembra alfa que sigue. Desde el color
del cabello hasta los zapatos o gustos estéticos.
La
hembra furtiva: de nuevo, la similitud es clara, es la que ocupa los
puestos inferiores, pero a base de mentiras y de apariencia, engaña a los
posibles pretendientes y logra una buena porción, porque los machos alfa son
fácilmente engañados en su postura de reyes del harén. ¿Y de los otros machos?
el sólo deseo de ocupar el puesto privilegiado de alfas, les hace caer
repetidamente en el error de la hembra furtiva, que, técnicamente, no es un
error sino por su lugar en la manada.
La
hembra subordinada: de estas hay cientos y esperan a que aparezca el
macho alfa, ficticio, furtivo o solitario y las haga sentir en posición de
hembras alfa -la versión sarcástica del príncipe azul- no saltan a la arena por
temor, pero, los machos en su afán de aparentar ser alfas, ocupan sus
expectativas y ellas no sienten demasiada presión social para evitar ese
peldaño que ven tan desesperadamente solicitado.
La
hembra independiente: la postura es igual y sin cambio alguno, se trata de
la hembra que no requiere de una manada para su validación y en su
independencia puede adherirse a una manada sucedánea hasta que sienta amenazada
su capacidad de decisión y busque otra manada o se retire. Como en el macho,
por si sola es la manada y ocupa todos los cargos sin conflicto.
La
hembra escondida: existe y es, en apariencia una hembra subordinada,
pero emplea sus atributos y experiencia para influir en la toma de decisiones y
llevar la balanza a favor de sus requisitos. De igual manera es difícil
localizarla, pues maneja un bajo perfil para evitar las confrontaciones que
podría generar su aparición directa.
La hembra súper alfa: Ya está determinado: En una
reunión de hembras alfa, la súper alfa es la que después de las agresiones o
exhibiciones de fuerza y dominio correspondiente, asume el papel de hembra
alfa. Curiosamente se me ocurre que las hembras alfa no son tan agresivas y
soportan más fácilmente la presencia de otras hembras alfa, aunque estas cosas
generan conflictos constantes si no asume el control una hembra súper alfa.
El
hijo alfa: lo que todo padre niega es que quiere más a un hijo que a otro, es
estúpido aceptar que se quiere más a un hijo que a otro, pero la verdad es
clara, aunque a algún equitativo padre le parezca que la cosa es venganza o que
en mi niñez hubo desplazamiento de afectos. A decir verdad, si lo hubo, pero la
verdad sigue esperando; el hijo alfa existe y es al que los padres tratan de
sacar adelante ofreciéndole mayor tipo y cantidad de oportunidades, en general
es el hijo mayor o primogénito, y es el que, por obvias razones, recibe mayor
atención. Frente a la expectativa del primer hijo y la estrategia de la hormiga
roja, sacar adelante la cría, para que la cría continúe con la crianza o para
que ayude con la crianza. En general el hijo alfa es el bienvenido, en caso de
que el primogénito no haya estado planeado o no sea aceptado. En este caso, no
quiere decir que sea el dominante o quien mejor se comporta con las damas,
simplemente es el afortunado o desafortunado con más posibilidades y con más
carga, que es la que los padres improntan como regla para las mismas
oportunidades.
El
hijo beta: segundo en la línea, pero no de mando sino de atención por parte de los
padres, podría no estar representado en la familia, pero es una posibilidad, un
segundo hijo o tercero que muestra facultades y por ello se le brindan algunas
de las oportunidades de las que disfruta o disfrutó el hijo alfa. Para el
estudio, un hijo beta ansia ocupar el puesto del alfa, pero sin darse cuenta de
la responsabilidad que acarrea
El
hijo furtivo: parece que no existiera, pero si se fijan en las
familias numerosas, habrá uno que trata de aprovechar lo que los otros
abandonan, es el hijo reciclador; no le importa mucho de donde provenga la
oportunidad mientras pueda aprovecharla y subsistir, en el sentido retórico de
la palabra.
El
hijo subordinado: los más en general que no notan ni una sentencia
diferente ni un cambio en las ideas; se resignan a ocupar los puestos bajos porque
la responsabilidad sobre el hijo alfa no es deseada y prefieren pasar a un
segundo plano.
El
hijo independiente: también existe, aunque no en todos los hogares y
familias, le llamaríamos la oveja negra o el hijo rebelde que permanece en su
puesto mientras no sea violentada su manera de pensar o su espacio; la
similitud es pasmosa y en general cada uno se acostumbrara a ese espacio y halo
creado y lo buscará para repetirlo al salir del entorno familiar y crear su
propia manada o apoyarla desde las sombras.
El
hijo escondido: en este caso el hijo escondido es un alfa secundario.
¿Se preguntará uno para que ser el segundo en la línea de atención? es obvio,
mover algunas bases para conseguir lo que se quiere sin las responsabilidades
del alfa es una ventaja evolutiva que le permite permanecer en las sombras y
obtener lo que quiere. El caso se ve en los alfa que aceptan bastantes consejos
de sus hermanos beta por falta de seguridad en si mismo, el que logra mayor
votación, ese es el hijo escondido –aquí no soy retórico-.
Tan sencillo fue que ya hasta siento que se me fue la
mano: analicemos algunas sociedades: los Beatles; al empezar eran hijos alfa y
Jhon y Paul se perfilaban como machos alfa poderosos. El poder y la fama
consumieron al macho mayor, que se convertiría en alfa por derecho y
convertiría a Paul en beta y los demás sólo ocupaban el puesto de subordinados,
aunque creyéndose todos cercanos al alfa, es decir, betas. Al llegar Yoko, la
hembra asume el papel de macho alfa y el poder se inclina a favor de Paul,
quien asume el rol de macho alfa, desplazando a Jhon y Jhon se convierte en la
hembra alfa del macho alfa Yoko. ¿Dije en alguna parte que dos machos alfa no
pueden ocupar una misma manada? si repentinamente aparecen alfas, salidos de
los betas, se convierte la situación en un juego de poder que termina con los
betas sometidos nuevamente, exiliados de la manada, o como líderes, con lo cual
la nueva manada, prescinde del anterior alfa, quien opta por retirarse o
sumirse entre la multitud de machos subordinados. La convivencia de los betas,
furtivos, escondidos y subordinados, no depende de otros de su especie;
coexisten sin mayor problema.
Otro ejemplo, en el extremo de la improvisación: La
familia Ingals, no quiero ponerme sentimental ni evocador, es sólo un ejemplo
que no molesta a nadie: el macho alfa Charls, la hembra alfa Caroline; la hija
alfa Laura, que no siendo la primogénita, acaparaba más atención y cuidado que
la hija beta Elizabeth, que era la mayor; la ultigénita ocupaba el puesto de hija
subordinada. En alguna parte de la serie adoptan un hijo alfa que ocupaba el
puesto de hijo independiente, Albert. No podemos observar una evolución real
porque hablamos de una serie de televisión, pero las manadas nunca están
estáticas.
domingo, 20 de octubre de 2013
Sociedades I
Dentro de todo
grupo social y gracias a las convicciones que tenemos respecto a los esquemas
corporales; aquellos que nos dio Desmond Morris en su análisis de “El mono al
desnudo” y si nos vamos a la telaraña, encontraremos maneras de leer el dedo en
la barbilla, el disparo del humo del cigarrillo hacia abajo o hacia arriba, la
tensión facial, el stress vocal y muchas señales que el ser humano envía sin
hablar, a veces confirmando sus palabras y otras diciendo algo perfectamente nuevo,
unos años conviviendo con la humanidad y observando estos gestos nos pueden
hacer expertos falibles en la lectura de los mismos. A nadie le es nuevo que
una persona cercana le diga, “¿estás cansado?” “te veo triste” “noto cierta
ansiedad” y es claro que las señales de desprecio, rabia, enojo, ternura, dolor
y demás, son prácticamente universales; aunque salvamos a Hesse en su “Narciso
y Goldmundo” donde, con justificación, equipara los gestos de dolor y placer y
los hace confundibles, -bástece ver la santa teresa de Bernini.- Comparen fotos de orgasmos y de personas con dolor
extremo y no hallaran demasiadas diferencias; por lo demás las lecturas de
señas a las que me refiero en sentido universal, no se necesita mucho
entrenamiento para comprenderlas; aunque como dije, podemos equivocarnos tranquilamente
y descaradamente. Existen otras lecturas, aquellas que nos permiten entender el
lugar que ocupa una persona en la sociedad, ya por sus posturas de dominio, su
manera de hablar o de pararse ante un público o ante sus interlocutores, su
traje, su emblema de “yo soy el que mando”. Bien ya eso se puede leer e incluso
encontrar en muchos libros de lenguaje corporal. Mi intención es sencilla y
modesta, quiero clasificar a un grupo social dentro de una casta cuyos nombres
están ahí al alcance de la mano. En toda sociedad aparecen las castas, sea
humana o animal. Si analizamos una manada de leones, veremos uno que trabaja
menos y ruge más, que es el único con derecho sexual, y con un gran número de
hembras, ese es el macho alfa, el macho dominante, el que manda, el que tiene
la responsabilidad del apareamiento y de la defensa de la manada; si no cumple
con tales tareas, será destronado por alguien que si las cumpla. No podemos
decir que no existan otras posiciones, ya la de los otros machos es una posición
sometida y la de las hembras, es una posición de vasallaje. Con pequeños
cambios sutiles, veremos las mismas castas en toda sociedad humana; miremos las
otras: existen en las sociedades diferentes niveles de castas que a veces son
ocupadas y otras veces no. Estas posiciones son variables y se mueven además con el
tiempo. Todos los miembros de una
sociedad o microsociedad, se pueden catalogar por el rol que desempeñan con
relación al macho alfa.
El
macho alfa: no hay mucho que decir de él, siendo la figura más sobresaliente de una
multitud, grupo o reunión, es el que se encarga de todo en cuanto a la
imposición de tareas, es el que dirige, selecciona e impulsa las ideas y las
propuestas; con razón o con fe; fe de sus súbditos o poder investido, el
ejemplo es la nobleza o los purpurados. Es el más fácil de descubrir, ya hemos
dicho que el sólo empuñar un tótem o un emblema le hace grande, su postura es
erguida y aparenta ser el más alto de la manada, confirmando la regla de la
verticalidad agresiva: la mayor altura que quiera aparentar un cuerpo, está
directamente relacionada con la cantidad de seguridad que este cuerpo quiere
aparentar y en relación directa con la agresividad del mismo cuerpo. Todo lo
que aparezca en el entorno, es primero analizado por él, nada se le escapa a
condición de no perder su estatus; en definitiva es el de sexo más activo o por
lo menos quien más lo aparenta, ya que la relación sexo – poder, es bastante
visible y muy marcada en las sociedades actuales.
El
macho beta: también es fácil de descubrir por que es el que está a las espaldas
del macho alfa, como decir el vice comandante. Cuando no está el macho alfa, se
ocupa el macho beta de sus actividades y las ejecuta imitando el poder de
ejercicio copiado del macho alfa; incluso le pasa un informe a su superior; no
es que el beta se sienta inferior, por el contrario, está seguro de poder
ocupar y hacer bien las veces de alfa, pero espera el turno de saltar; tal cual
lo podríamos ver en los pequeños leones que van ascendiendo de nivel hasta
convertirse en un peligro para el líder de la manada, quien se ve obligado a
expulsarle. Se reconoce por la línea de mando,
por lo general pide apoyo para tomar sus decisiones y pide consejo asistido de
los que lidera. Cuando se enoja, trata de imponer sus preceptos porque se
siente menospreciado, pero su radicalismo es sólo el inicio de la pérdida de
control para convertirse en alfa de su propia manada o reclamos de cuidado, si
se conserva como beta.
El
macho furtivo: el más sencillo de detectar, porque sus actuaciones
le obligan a convertirse en un excelente mentiroso o en uno pésimo, pero espera
que sobren piezas para cada paso de su vida. No se trata del que espera las
sobras de la mesa, sino de aquel que, a escondidas, sobrepasa la línea de mando
implícita y adquiere poder sustituto bajo un mundo que se crea para sí y para
los que logra enredar con sus mentiras; el mejor ejemplo es el de los machos
que no tienen el tamaño para entrar en competencia por las hembras, pero
esperan a que el macho alfa esté en una guerra de poder para fecundar algunas
hembras del borde del harén -todo se trata de sexo- en apariencia es el alfa,
pero no olviden detrás de qué se escuda. Postura tan valida como la del macho
alfa, éste funda su supervivencia en el engaño, diríamos que es el Ninja de la
sociedad.
El
macho subordinado: los demás del círculo social, grande o pequeño,
comparten la tarea del macho que se somete y obedece; se encargan de todas las
tareas o reciben el más de las tareas, hasta que quieran tratar de ocupar un
eslabón más alto en la cadena de mando, en cuyo caso, entramos en un conflicto
hasta que la cadena vuelva a su estado natural. Un macho alfa, un par de betas
y muchos subordinados que realicen las tareas y sirvan de base para la
subsistencia de la manada.
El
macho independiente: una especie que es escasa, se encuentra en el macho
solitario; está en una manada mientras le convenga estarlo y no se apega
demasiado en ninguna, es un espíritu volátil, en cuanto a su estadía
permanente, aunque es posible que algunas manadas le ofrezcan exactamente lo
que necesita. En cuanto a autonomía, es
libre y se apega a las decisiones del macho alfa, como decía, hasta el
momento en que ve violentada su postura de alfa escondida. No requiere de una
manada que lo sustente, pero se adhiere a alguna para encausar un instinto, en
general es más el ejemplo del tigre, con su propio territorio en el que no
quiere ver ni a otros machos –de ninguna clase- ni a ninguna hembra que no esté
en celo.
El
macho escondido: en ocasiones vemos que hay una persona muy importante
para un grupo social, al que se le pregunta por las decisiones y por las
acciones a tomar frente a cada situación; casi como los ancianos de la tribu,
en los que se valora su experiencia y buen juicio; pero este macho no asume el
liderazgo, es el poder detrás del poder y no se hace notar; en vez de imponer,
propone y es escuchado ampliamente. Se requiere una buena perspectiva para
reconocerlo y a eso se debe que lo haya bautizado el macho escondido.
El
macho súper alfa: Se trata de un macho que en las condiciones en que se reúnen
muchos machos alfa, se toma el papel de alfa dominante y desplaza a todos los
demás alfa a puestos secundarios dentro de este estatus que se me ocurre. En
una sociedad no coexisten dos machos alfa. Cuando se organiza el clan, ocurren
enfrentamientos y agresiones que escalan la manada dejando a cada cual en el
puesto para el que es apto.
sábado, 5 de octubre de 2013
De la involuntariedad del galanteo
Siempre me he preguntado si al darnos cuenta de lo animales que somos, cambiaríamos para no parecernos tanto a ellos. Se supone que lo que nos hace diferentes a los animales es la razón, si es que podemos llamar razón a la facultad siniestra de creernos mejores que los animales y el tener "conciencia" de nuestro entorno como para alterarlo y cambiarlo a nuestro antojo; un animal, con vagas excepciones, no mira al cielo para preguntarse si su cuerpo no será superior y tendrá un ente infinito internamente que trascenderá a las estrellas o al paraíso, y hasta donde mi vasta ignorancia me lo permite, no conozco de animales que hayan hecho una iglesia o que adoren dioses o cosas por el estilo. Viven al ritmo de la vida: comer, dormir, reproducirse, si se puede y, morir. Nada de cultos o cambios al entorno o miraditas al infinito para explicarse el porqué de las luces allá arriba. Decía, que conociendo ciertos aspectos de nuestro comportamiento, deberíamos cambiarlo para protestar en contra de la evolución misma, a la manera de Cioran, rebelarnos contra la primera célula...La máxima revolución!
El aspecto que quiero tratar hoy es el galanteo; Los animales galantean para mejorar la especie; evolutivamente estamos programados para buscar unas caderas anchas que permitirán un nacimiento sin complicaciones o unos senos opíparos que podrán alimentar a nuestra cría sin problemas. Estas situaciones son definitivamente inconscientes, aunque no falte algún genio ─aberrado evolutivo─ que guste de las características opuestas. Al final, como diría Morris, los seres que no involucran reproducción en sus gustos sexuales, no suman ni restan al proceso de la mejora de la especie (esperaba no tener que explicar eso, pero me parece lo más justo: un individuo que gusta de una pareja de su mismo sexo, no se reproducirá por esa vía y por eso se desperdicia para la evolución). Un animal muestra sus dotes a la posible pareja, ya golpeando el pecho, luciendo un pelaje reluciente, realizando un baile complejo que muestra el estado físico, desplegando una excelente cola que permite ver a la hembra que el macho está sano y que por tanto sus posibles crías serán igual de sanas. Las posibilidades son variadas dependiendo de las especies en estudio y de las que habitan nuestro mundo ─en ningún momento he dudado que los gorgonoxios y los dinosaurios padecieran del mismo mal evolutivo─ y nuestro entorno general; me gustaría saber si a nivel celular, es decir, entre bacterias o virus ocurre lo mismo.
¿Cómo galantea el macho humano? Muestra sus músculos cuando los tiene; se pasea altivo cerca de la hembra deseada ─curiosamente todo le sirve─ exhibe marcas de ropa exclusivas o culturalmente aceptadas; en ocasiones le basta con mostrar un conocimiento extra (tocar un instrumento, estudiar en Yale, tocar en Altatigre, pertenecer a un grupo marginal o reconocido, en fin) El galanteo incluye también prometer felicidad, dinero, lujos, garantías, sea verdad o no; lo importante es la capacidad de decirlo, así que en el galanteo humano juega un papel muy importante la lengua; el piropo vulgar y el dulce, tienen cabida en el juego del flirteo, el acercamiento a la hembra es todo un juego en el que la bestia humana está metido hasta los huesos. Me he atrevido a decir que sin ese pomposo elemento, la humanidad habría desaparecido en su totalidad; todo gira en torno al mundano sexo, si señor y si alguien está dispuesto a contradecirme, que no me dé cátedra retórica, que me dé contraejemplos; pero no de esos santurrones encerrados en claustros mentales por miedo a vivir en la mundana sociedad. Podrá aterrarme la situación de ser tan "animal" pero eso es lo que hacemos en todo momento y en todo lugar, vivir para el galanteo y en pos de mostrar nuestras "habilidades" para conseguir, por compasión aunque sea, un poco de sexo.
La hembra humana no se queda atrás, aunque la psicología dice que la mujer no se viste para los hombres sino para las mismas mujeres, quieren decirle a la otra: "Vea mija, esto no lo imita nadie y soy única, hembra deseable y placentera, alcahueta y comprometida" no en vano a más muestreo de atributos, más machos ─léase convencidos evolutivos─ girando sobre su órbita, Cosa que le restriegan en la cara a las pobres desposeídas de cuerpo. ¿Será que podremos algún día escaparnos de esa cadena evolutiva? No.
miércoles, 2 de octubre de 2013
El descubrimiento del fuego
Es de esperar que en las selvas tupidas y en las cavernas del paleolítico y en los mismos mares donde se desarrolló la vida, existan las explicaciones para cada absurdidad en nuestro comportamiento y cada vicio mantenido por los siglos de los siglos; yo no pretendo decir que mis hipótesis estén acertadas, sólo quiero dejar manifiesta la teoría que se me ocurre para explicar tal o cual particularidad humana; ¿estoy equivocado? que se encarguen de eso los ratones de laboratorio. A mi no me corresponde sino pensar y escribir lo que pienso. Este es meramente un ejemplo de lo que pretendo, un ejercicio de razonamiento puro, sin necesidad de enfrascarme en la discusión sin fondo y en la investigación seca para decir lo que otros ya han dicho. Por ejemplo el nacimiento o descubrimiento del fuego, aseguro que no vino de ningún dios, ni como regalo ni como premio o castigo.
A mi se me ocurre que en alguna cueva del paleolítico unos homínidos se apretujaban unos contra otros, temerosos del rayo y de la tormenta que se forjaba, en el fondo de la cueva repercutían los relámpagos iluminando caras de chimpancé atemorizadas y desconcertadas por la violencia de la tormenta. De pronto una luz continua y reverberante hace la aparición en el fondo de la caverna y la partícular curiosidad del chimpancé lo obliga a internarse en una luminosidad a la que no estaban acostumbrados en entradas horas de la noche (no es raro pensar que como mínimo dividían el día en dos: luz y oscuridad) al adentrarse en la noche iluminados por el resplandor de una fogata encendida por el impacto de un rayo sobre un árbol gigantesco, los chimpancés sienten el calor y la seguridad que ese incendio les brinda, puesto que es inmediato que otros animales no dotados de curiosidad, se apartan de la misma como heridos por una flecha (válganme la analogía aunque no hayan flechas). No es de dudar que en principio, no podían producir el fuego, pero encontraron la manera de mantenerlo y de comunicar a otros las bondades del nuevo descubrimiento y con el tiempo, el ocio, la curiosidad innata y el frote de dos piedras (facilmente en la producción de una herramienta de piedra) o de dos maderos, les permitió relacionar calor o chispa con las propiedades (calor y chispas de la hoguera) del poderoso descubrimiento que nos trasladaría de era; Sin más, bajo el proceso de ensayo y error, descubriría y propagaría métodos diferentes de obtención del fuego elemento. ¿Verdad? ¿mentira? No. Simplemente una hipótesis.
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