sábado, 2 de marzo de 2019

Grasa

Adjudicar la grasa a la evolución no es culpa mía, es culpa de la realidad observada. No podemos olvidar que la grasa es el resultado de la diferencia entre la ingesta de calorías y su facilidad de consecución. Así es la cosa: mientras eramos unos corredores de la sabana africana, nuestra misión consistía en comer sin dejarnos comer y adquirir unas cuantas calorías era una cosa muy complicada y muchas veces debimos robarla a otros depredadores, no dudo que nuestro instinto carroñero no hiciera gala en más de una ocasión y que las oportunidades de darse un festín de huesos y piel podrida no fuera aprovechada en innumeras ocasiones. El homo era un carroñero y oportunista, ¿puede alguien dudarlo? Si lograba ahuyentar a un cazador se aprovechaba de la presa muerta y si encontraba restos desaprovechados, los aprovechaba. Las calorías eran difíciles de conseguir, sobre todo en escasez de frutas y luego de haber aprendido a comer carne. No es la discusión sobre cuando lo aprendió. El homo sapiens cazaba para comer desde su nacimiento hace 200 mil años, igual que lo hacía el hombre de neander. ¿Iimitación? ¿vicio? no dudo que hubiera hecho la relación entre la llegada del hambre y la ingesta de carne comparada con la llegada del hambre después de la ingesta de fruta. No conocía su potencial calórico pero no lo despreciaba, es así que homo cazaba, pero sus cacería le exigían un portentoso estado físico y una inteligencia más aguda que la de la presa y sabemos que homo subsistió, así que hubo equilibrio entre las calorías gastadas y las consumidas. ¿Hasta cuando duro tal equilibrio? Es probable que el hombre al volverse sedentario por culpa de la agricultura adquiriera calorías más fácilmente o las perdiera con menos rapidez. Sembrar requería de presencia y de instalaciones para guarecerse y así homo se fue quedando en un lugar para cuidar de sus propiedades ─la aparición de la propiedad privada y el capital que no es tema de hoy─ y guardar el fruto del trabajo ─el amado trabajo humano también tiene su aparición en esa época. Que dura fue la agricultura y que esclavizante, pero tampoco es tema de hoy─. Es ahí donde comienza a haber un superávit de alimento y de calorías y es allí donde puede aparecer inexplicablemente una persona con acumulación de grasa, aunque lo dudo, las condiciones sanitarias, la dificultad de una buena cosecha, la familia, las enfermedades. Si hacen un seguimiento deben encontrar que el hombre de hace diez mil años no tenía más que la grasa corporal suficiente para sobrevivir, un muy por debajo 20% y menos. Es la era industrial la que ofrece mil calorías sin apenas esfuerzo. Es la era industrial la que nos brinda alimento sin necesidad de cosechar y carne sin necesidad de cazar. Claro que amaestramos animales y los hicimos mansos para aprovecharlos ¿qué otra justificación tendría domesticar? ¿necesidad de compañía? ¿angustia existencial? La técnica nos provee de métodos para la conservación del alimento y la figura de trabajo en serie, exceso de producción y almacenaje. La industrialización de las calorías del azúcar y la masificación del cultivo dotan al homo sapiens de una batería ─agotable pero vasta─ de calorías innecesarias y ahí es donde el equilibrio se rompe y el hombre empieza a adquirir cintura de dinosaurio. La energía en exceso empieza a ser acumulada en forma de lípidos para usarla en las épocas flacas, pero tales épocas nunca llegan y el organismo acumula sin control. Podemos afirmar que la grasa es un capitalismo salvaje evolutivo. El conocimiento de que la grasa es un excelente aislante del frío, que puede ser útil para procesar alguna vitamina y que, en general, representa o representaba un estatus. ¿Alguien duda que ver a alguien obeso no da la idea de su facilidad de conseguir calorías, de bienestar y de capacidad?  es una segunda parte de esta deducción que sólo sirve para aclarar en qué momento el hombre se encontró con la grasa en exceso. Hace unos años una mujer rolliza representaba un ideal de belleza y de salud. Hoy la ciencia pone un parte a quienes acumulan grasa y la salud se ve afectada por la acumulación de la misma; el exceso de peso sobre las articulaciones y sobre los órganos, la acumulación de grasa en las venas y arterias que puede llevar a una falla cardíaca y en general la estética que presentan las películas de Hollywood. Me gustaría aclarar aquello de que ser gordo no es malo y sigue siendo un marcador de que quien lo es no pasa hambre y puede darse lujos y que de todas maneras, esa persona está sana y puede sobrevivir a una escasez por mayor tiempo que un flaco anoréxico. Acá no es el punto de una defensa o un ataque, acá es el punto de saber en que momento la grasa se hizo fácil de conseguir y porqué hoy la grasa se ha vuelto un problema. Sea pues.

El súper depredador

Es un pronóstico de la biología evolutiva que exista un súper depredador, es decir,  uno que no tiene enemigos, que no es vulnerable en el sentido predador presa; es aquel que ha alcanzado la cima de la cadena alimentaria y no se preocupa por sus enemigos naturales sino por territorio, hembras y comida. El león en África es un buen ejemplo pues ninguna presa se alimenta de leones, incluso el tigre en la India o el oso polar en el ártico y el cocodrilo en el Nilo. Pudiera decir que ciertos animales, aunque vegetarianos, después de una edad adulta, se hacen intocables, un elefante africano con 3 metros de altura y 6 toneladas no es una presa fácil. Lo mismo debió ocurrir con ciertos dinosaurios como el muttaburrasaurus en Australia o el argentinosaurus, ni que decir del titanosaurio ─patagotitan mayorum─ con 100 toneladas y 20 metros de altura. Pero es probable que para la ciencia no existan tales súper predadores, pues, justamente no predan o no predaban. Póngamos pues por ejemplo a nuestro amigo el smilodon y al t-rex. En su entorno no existía quien les consumiera y en consecuencia no tenían enemigos naturales ─eso creemos y afirmamos─ en su derredor inmediato y por ello, eran súper depredadores. La cuestión es analizar si tal cosa es posible naturalmente y habrá que darle un nombre porque la rana dardo venenoso del Amazonas no tiene predadores naturales, todos los animales saben que su color indica peligro y quien no lo sabe, terminará aprendiéndolo de mala manera. La ballena azul de 35 metros y 30 toneladas no posee enemigos, aunque ocasionalmente se encuentren algunas con mordiscos de tiburón y lo que debo responder es si hay un animal que no tenga enemigos y la situación se vuelca en la evolución. Una especie sin enemigos terminaría por destruir, tarde o temprano, su entorno, ya que al reproducirse sin control, carecería de un limitador para crecimiento y desarrollo ─si un predador consume todas sus presas padecerá hambre por escasez y será su propio enemigo┬. Tampoco puede olvidarse la teoría del escudo y de la espada o predador presa en el que uno mejora su arma para perforar un escudo y el otro mejora su escudo para detener la función de la nueva arma en una carrera evolutiva constante. Si desaparecen los enemigos, es de esperar que el escudo o la espada se relajen y dejen de evolucionar o se estanquen. Tales peligros para una especie no sólo los ofrecen sus enemigos naturales sino también los cambios climáticos y la deriva genética. La escasez de alimento para una ballena puede hacerla migrar y cambiar sus hábitos; la batracotoxina de las ranas dardo les ha hecho un favor y también las pone en mira de cazadores que requieren de su toxina; el león que consume demasiadas presas y crece sin control divide los cotos de caza y termina sin alimento; el elefante que debe buscar brotes, termina destruyendo su hábitat para hacerlo... El entorno varía y las consecuencias no se hacen esperar. El león es fuerte en la sabana africana, una alteración climática que le ofrezca bosques le obligará a cambiar o a desaparecer y ese es el punto crucial: Existen momentos en la historia en que un animal puede sentirse o considerarse seguro en su entorno y como tal súper predador o por lo menos sin enemigos, pero nadie ha demostrado que tal condición no varíe con el entorno o con la deriva genética y parece que sin proponernos, hemos puesto al homo en el camino de la extinción y en el proceso de estancamiento evolutivo: el crecimiento indiscriminado de la especie humana, dará como resultado la destrucción de su entorno y la disminución de recursos, lo que lo llevará a su extinción y la conclusión sencillita es que el mayor súper depredador que ha existido, sin enemigos naturales y siendo un peligro para el resto de las especies y para sí mismo es, sin duda, el hombre.

PS: No cuenta que los dinosaurios habitaran la tierra por 230 millones de años y que homo sólo lleve 200 mil. Eso es tal vez lo que lo hace tan inquietante y peligroso; la contaminación y deforestación vienen en un aumento exponencial desde la revolución industrial.