Es un pronóstico de la biología evolutiva que exista un súper depredador, es decir, uno que no tiene enemigos, que no es vulnerable en el sentido predador presa; es aquel que ha alcanzado la cima de la cadena alimentaria y no se preocupa por sus enemigos naturales sino por territorio, hembras y comida. El león en África es un buen ejemplo pues ninguna presa se alimenta de leones, incluso el tigre en la India o el oso polar en el ártico y el cocodrilo en el Nilo. Pudiera decir que ciertos animales, aunque vegetarianos, después de una edad adulta, se hacen intocables, un elefante africano con 3 metros de altura y 6 toneladas no es una presa fácil. Lo mismo debió ocurrir con ciertos dinosaurios como el muttaburrasaurus en Australia o el argentinosaurus, ni que decir del titanosaurio ─patagotitan mayorum─ con 100 toneladas y 20 metros de altura. Pero es probable que para la ciencia no existan tales súper predadores, pues, justamente no predan o no predaban. Póngamos pues por ejemplo a nuestro amigo el smilodon y al t-rex. En su entorno no existía quien les consumiera y en consecuencia no tenían enemigos naturales ─eso creemos y afirmamos─ en su derredor inmediato y por ello, eran súper depredadores. La cuestión es analizar si tal cosa es posible naturalmente y habrá que darle un nombre porque la rana dardo venenoso del Amazonas no tiene predadores naturales, todos los animales saben que su color indica peligro y quien no lo sabe, terminará aprendiéndolo de mala manera. La ballena azul de 35 metros y 30 toneladas no posee enemigos, aunque ocasionalmente se encuentren algunas con mordiscos de tiburón y lo que debo responder es si hay un animal que no tenga enemigos y la situación se vuelca en la evolución. Una especie sin enemigos terminaría por destruir, tarde o temprano, su entorno, ya que al reproducirse sin control, carecería de un limitador para crecimiento y desarrollo ─si un predador consume todas sus presas padecerá hambre por escasez y será su propio enemigo┬. Tampoco puede olvidarse la teoría del escudo y de la espada o predador presa en el que uno mejora su arma para perforar un escudo y el otro mejora su escudo para detener la función de la nueva arma en una carrera evolutiva constante. Si desaparecen los enemigos, es de esperar que el escudo o la espada se relajen y dejen de evolucionar o se estanquen. Tales peligros para una especie no sólo los ofrecen sus enemigos naturales sino también los cambios climáticos y la deriva genética. La escasez de alimento para una ballena puede hacerla migrar y cambiar sus hábitos; la batracotoxina de las ranas dardo les ha hecho un favor y también las pone en mira de cazadores que requieren de su toxina; el león que consume demasiadas presas y crece sin control divide los cotos de caza y termina sin alimento; el elefante que debe buscar brotes, termina destruyendo su hábitat para hacerlo... El entorno varía y las consecuencias no se hacen esperar. El león es fuerte en la sabana africana, una alteración climática que le ofrezca bosques le obligará a cambiar o a desaparecer y ese es el punto crucial: Existen momentos en la historia en que un animal puede sentirse o considerarse seguro en su entorno y como tal súper predador o por lo menos sin enemigos, pero nadie ha demostrado que tal condición no varíe con el entorno o con la deriva genética y parece que sin proponernos, hemos puesto al homo en el camino de la extinción y en el proceso de estancamiento evolutivo: el crecimiento indiscriminado de la especie humana, dará como resultado la destrucción de su entorno y la disminución de recursos, lo que lo llevará a su extinción y la conclusión sencillita es que el mayor súper depredador que ha existido, sin enemigos naturales y siendo un peligro para el resto de las especies y para sí mismo es, sin duda, el hombre.
PS: No cuenta que los dinosaurios habitaran la tierra por 230 millones de años y que homo sólo lleve 200 mil. Eso es tal vez lo que lo hace tan inquietante y peligroso; la contaminación y deforestación vienen en un aumento exponencial desde la revolución industrial.
PS: No cuenta que los dinosaurios habitaran la tierra por 230 millones de años y que homo sólo lleve 200 mil. Eso es tal vez lo que lo hace tan inquietante y peligroso; la contaminación y deforestación vienen en un aumento exponencial desde la revolución industrial.
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