sábado, 2 de marzo de 2019

El súper depredador

Es un pronóstico de la biología evolutiva que exista un súper depredador, es decir,  uno que no tiene enemigos, que no es vulnerable en el sentido predador presa; es aquel que ha alcanzado la cima de la cadena alimentaria y no se preocupa por sus enemigos naturales sino por territorio, hembras y comida. El león en África es un buen ejemplo pues ninguna presa se alimenta de leones, incluso el tigre en la India o el oso polar en el ártico y el cocodrilo en el Nilo. Pudiera decir que ciertos animales, aunque vegetarianos, después de una edad adulta, se hacen intocables, un elefante africano con 3 metros de altura y 6 toneladas no es una presa fácil. Lo mismo debió ocurrir con ciertos dinosaurios como el muttaburrasaurus en Australia o el argentinosaurus, ni que decir del titanosaurio ─patagotitan mayorum─ con 100 toneladas y 20 metros de altura. Pero es probable que para la ciencia no existan tales súper predadores, pues, justamente no predan o no predaban. Póngamos pues por ejemplo a nuestro amigo el smilodon y al t-rex. En su entorno no existía quien les consumiera y en consecuencia no tenían enemigos naturales ─eso creemos y afirmamos─ en su derredor inmediato y por ello, eran súper depredadores. La cuestión es analizar si tal cosa es posible naturalmente y habrá que darle un nombre porque la rana dardo venenoso del Amazonas no tiene predadores naturales, todos los animales saben que su color indica peligro y quien no lo sabe, terminará aprendiéndolo de mala manera. La ballena azul de 35 metros y 30 toneladas no posee enemigos, aunque ocasionalmente se encuentren algunas con mordiscos de tiburón y lo que debo responder es si hay un animal que no tenga enemigos y la situación se vuelca en la evolución. Una especie sin enemigos terminaría por destruir, tarde o temprano, su entorno, ya que al reproducirse sin control, carecería de un limitador para crecimiento y desarrollo ─si un predador consume todas sus presas padecerá hambre por escasez y será su propio enemigo┬. Tampoco puede olvidarse la teoría del escudo y de la espada o predador presa en el que uno mejora su arma para perforar un escudo y el otro mejora su escudo para detener la función de la nueva arma en una carrera evolutiva constante. Si desaparecen los enemigos, es de esperar que el escudo o la espada se relajen y dejen de evolucionar o se estanquen. Tales peligros para una especie no sólo los ofrecen sus enemigos naturales sino también los cambios climáticos y la deriva genética. La escasez de alimento para una ballena puede hacerla migrar y cambiar sus hábitos; la batracotoxina de las ranas dardo les ha hecho un favor y también las pone en mira de cazadores que requieren de su toxina; el león que consume demasiadas presas y crece sin control divide los cotos de caza y termina sin alimento; el elefante que debe buscar brotes, termina destruyendo su hábitat para hacerlo... El entorno varía y las consecuencias no se hacen esperar. El león es fuerte en la sabana africana, una alteración climática que le ofrezca bosques le obligará a cambiar o a desaparecer y ese es el punto crucial: Existen momentos en la historia en que un animal puede sentirse o considerarse seguro en su entorno y como tal súper predador o por lo menos sin enemigos, pero nadie ha demostrado que tal condición no varíe con el entorno o con la deriva genética y parece que sin proponernos, hemos puesto al homo en el camino de la extinción y en el proceso de estancamiento evolutivo: el crecimiento indiscriminado de la especie humana, dará como resultado la destrucción de su entorno y la disminución de recursos, lo que lo llevará a su extinción y la conclusión sencillita es que el mayor súper depredador que ha existido, sin enemigos naturales y siendo un peligro para el resto de las especies y para sí mismo es, sin duda, el hombre.

PS: No cuenta que los dinosaurios habitaran la tierra por 230 millones de años y que homo sólo lleve 200 mil. Eso es tal vez lo que lo hace tan inquietante y peligroso; la contaminación y deforestación vienen en un aumento exponencial desde la revolución industrial.

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