lunes, 28 de octubre de 2013

Sociedades II



La hembra alfa: si asumimos una sociedad en matriarcado, podremos observar el terrible parecido entre cada especie subyacente en la misma manada. Fíjense en la comunidad de los elefantes hembras o de las hienas manchadas, cada papel está bien representado. En sociedades heterogéneas, la hembra alfa es la hembra principal del macho alfa, nos referimos a la hembra más importante y que se da ese nivel para no disonar. En general suma bastante en la toma de decisiones del macho alfa, pero no deja de ser un asunto secundario que se resuelve fácilmente por la vía del poder absoluto que confiere el ser macho alfa –siempre y cuando se pueda proteger y mantener- la hembra alfa, trata de sobresalir en otras áreas, vestidos, belleza, exhibición de confianza y poder amparada por la supremacía que le confiere el compañero. es definitivamente un espejo del macho alfa en las sociedades de hembras.
La hembra beta: similarmente es la hembra más cercana a la hembra beta y decide sobre su comportamiento, aunque en este caso, su línea de seguimiento y poder, es la de ocupar el puesto de la hembra alfa; no necesariamente hay una relación consciente de su deseo, pero en su más oscura intimidad, la hembra alfa es su destino y el macho alfa su misión. No es de extrañar que copie características de la hembra alfa que sigue. Desde el color del cabello hasta los zapatos o gustos estéticos.
La hembra furtiva: de nuevo, la similitud es clara, es la que ocupa los puestos inferiores, pero a base de mentiras y de apariencia, engaña a los posibles pretendientes y logra una buena porción, porque los machos alfa son fácilmente engañados en su postura de reyes del harén. ¿Y de los otros machos? el sólo deseo de ocupar el puesto privilegiado de alfas, les hace caer repetidamente en el error de la hembra furtiva, que, técnicamente, no es un error sino por su lugar en la manada.
La hembra subordinada: de estas hay cientos y esperan a que aparezca el macho alfa, ficticio, furtivo o solitario y las haga sentir en posición de hembras alfa -la versión sarcástica del príncipe azul- no saltan a la arena por temor, pero, los machos en su afán de aparentar ser alfas, ocupan sus expectativas y ellas no sienten demasiada presión social para evitar ese peldaño que ven tan desesperadamente solicitado.
La hembra independiente: la postura es igual y sin cambio alguno, se trata de la hembra que no requiere de una manada para su validación y en su independencia puede adherirse a una manada sucedánea hasta que sienta amenazada su capacidad de decisión y busque otra manada o se retire. Como en el macho, por si sola es la manada y ocupa todos los cargos sin conflicto.
La hembra escondida: existe y es, en apariencia una hembra subordinada, pero emplea sus atributos y experiencia para influir en la toma de decisiones y llevar la balanza a favor de sus requisitos. De igual manera es difícil localizarla, pues maneja un bajo perfil para evitar las confrontaciones que podría generar su aparición directa.
La hembra súper alfa: Ya está determinado: En una reunión de hembras alfa, la súper alfa es la que después de las agresiones o exhibiciones de fuerza y dominio correspondiente, asume el papel de hembra alfa. Curiosamente se me ocurre que las hembras alfa no son tan agresivas y soportan más fácilmente la presencia de otras hembras alfa, aunque estas cosas generan conflictos constantes si no asume el control una hembra súper alfa.
El hijo alfa: lo que todo padre niega es que quiere más a un hijo que a otro, es estúpido aceptar que se quiere más a un hijo que a otro, pero la verdad es clara, aunque a algún equitativo padre le parezca que la cosa es venganza o que en mi niñez hubo desplazamiento de afectos. A decir verdad, si lo hubo, pero la verdad sigue esperando; el hijo alfa existe y es al que los padres tratan de sacar adelante ofreciéndole mayor tipo y cantidad de oportunidades, en general es el hijo mayor o primogénito, y es el que, por obvias razones, recibe mayor atención. Frente a la expectativa del primer hijo y la estrategia de la hormiga roja, sacar adelante la cría, para que la cría continúe con la crianza o para que ayude con la crianza. En general el hijo alfa es el bienvenido, en caso de que el primogénito no haya estado planeado o no sea aceptado. En este caso, no quiere decir que sea el dominante o quien mejor se comporta con las damas, simplemente es el afortunado o desafortunado con más posibilidades y con más carga, que es la que los padres improntan como regla para las mismas oportunidades.
El hijo beta: segundo en la línea, pero no de mando sino de atención por parte de los padres, podría no estar representado en la familia, pero es una posibilidad, un segundo hijo o tercero que muestra facultades y por ello se le brindan algunas de las oportunidades de las que disfruta o disfrutó el hijo alfa. Para el estudio, un hijo beta ansia ocupar el puesto del alfa, pero sin darse cuenta de la responsabilidad que acarrea
El hijo furtivo: parece que no existiera, pero si se fijan en las familias numerosas, habrá uno que trata de aprovechar lo que los otros abandonan, es el hijo reciclador; no le importa mucho de donde provenga la oportunidad mientras pueda aprovecharla y subsistir, en el sentido retórico de la palabra.
El hijo subordinado: los más en general que no notan ni una sentencia diferente ni un cambio en las ideas; se resignan a ocupar los puestos bajos porque la responsabilidad sobre el hijo alfa no es deseada y prefieren pasar a un segundo plano.
El hijo independiente: también existe, aunque no en todos los hogares y familias, le llamaríamos la oveja negra o el hijo rebelde que permanece en su puesto mientras no sea violentada su manera de pensar o su espacio; la similitud es pasmosa y en general cada uno se acostumbrara a ese espacio y halo creado y lo buscará para repetirlo al salir del entorno familiar y crear su propia manada o apoyarla desde las sombras.
El hijo escondido: en este caso el hijo escondido es un alfa secundario. ¿Se preguntará uno para que ser el segundo en la línea de atención? es obvio, mover algunas bases para conseguir lo que se quiere sin las responsabilidades del alfa es una ventaja evolutiva que le permite permanecer en las sombras y obtener lo que quiere. El caso se ve en los alfa que aceptan bastantes consejos de sus hermanos beta por falta de seguridad en si mismo, el que logra mayor votación, ese es el hijo escondido –aquí no soy retórico-.

Tan sencillo fue que ya hasta siento que se me fue la mano: analicemos algunas sociedades: los Beatles; al empezar eran hijos alfa y Jhon y Paul se perfilaban como machos alfa poderosos. El poder y la fama consumieron al macho mayor, que se convertiría en alfa por derecho y convertiría a Paul en beta y los demás sólo ocupaban el puesto de subordinados, aunque creyéndose todos cercanos al alfa, es decir, betas. Al llegar Yoko, la hembra asume el papel de macho alfa y el poder se inclina a favor de Paul, quien asume el rol de macho alfa, desplazando a Jhon y Jhon se convierte en la hembra alfa del macho alfa Yoko. ¿Dije en alguna parte que dos machos alfa no pueden ocupar una misma manada? si repentinamente aparecen alfas, salidos de los betas, se convierte la situación en un juego de poder que termina con los betas sometidos nuevamente, exiliados de la manada, o como líderes, con lo cual la nueva manada, prescinde del anterior alfa, quien opta por retirarse o sumirse entre la multitud de machos subordinados. La convivencia de los betas, furtivos, escondidos y subordinados, no depende de otros de su especie; coexisten sin mayor problema.

Otro ejemplo, en el extremo de la improvisación: La familia Ingals, no quiero ponerme sentimental ni evocador, es sólo un ejemplo que no molesta a nadie: el macho alfa Charls, la hembra alfa Caroline; la hija alfa Laura, que no siendo la primogénita, acaparaba más atención y cuidado que la hija beta Elizabeth, que era la mayor; la ultigénita ocupaba el puesto de hija subordinada. En alguna parte de la serie adoptan un hijo alfa que ocupaba el puesto de hijo independiente, Albert. No podemos observar una evolución real porque hablamos de una serie de televisión, pero las manadas nunca están estáticas.

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