Para realizar una serie de pruebas a una persona, a
veces lo citamos a una reunión y lo pasamos a unas pruebas, llámenlas como
quieran, de Roshcraft, de sangre, de ácido, de un virus x. Estos se pueden
aplicar con el conocimiento del paciente o sin el conocimiento de este, depende del estado de conciencia. Algunos de ellos requieren un analista en sistemas, un
doctor o una serie de aparatos tecnológicos inconcebibles para nuestra burda
imaginación. Pero pueden hacerse otros tipos de pruebas que nos permitirán
darnos una idea de lo que enfrentamos o de las personas que están a nuestro
alderredor. Supongo yo, que habrán pensado en algunos, pero, mi estigma
taxofílico me obliga a clasificarlos.
Test
del aruño: si la decisión es aruñar o arañar como esté en el diccionario, podemos
hacerlo sin herir demasiado al paciente, en cualquier circunstancia basta con
un pellizco simple, no cariñoso, pero tampoco agresivo. ¿Cuántas cosas se pueden
deducir del test? ahí va: si la persona no hace caso, su pasividad está
garantizada, es tímido y acepta como mínimo hasta cierto punto las cosas nuevas
aunque raras. Si se enoja ocurre lo contrario, pero dependerá de la intensidad
del enojo e incluso de las facciones que adopte.
Test
de la idiotez: consiste en hacer una pregunta a la que conocemos muy
bien la respuesta o preguntar por algo incomprensible en un tema común. Sólo
quedan dos opciones, la honestidad de responder, “no se de que me hablas
Willie” o la posibilidad de escuchar una aceptación del término o teoría, con
lo cual quedan demostrada dos cosas: o es un auténtico experto en la materia o
es un farsante con efes redobladas.
Test
de poder: Trate de imponer un pensamiento entre un pequeño grupo de amigos, o
donde quiera que usted se encuentre, eso le revelará en promedio los machos
alfa y los beta y los subordinados. Por ejemplo decida que en la pequeña
reunión que están teniendo se tomará ron y no aguardiente e imponga hasta el
punto de decidir irse. Observe quien empieza con el rumor de aceptar la
condición o la exposición de que lo mejor es que se vaya a otra parte, siga el
rumor hasta el alfa. Empezó en un escondido o en un beta que ve amenazada la
posición de beta. Puede empezar en el alfa mismo, pero no camina, se expresa
inmediatamente sin titubear y sin preguntar a otros
Test
del orgullo: otro con mucho sentido; a cualquiera le gusta ser halagado,
aunque algunos se sienten mal por como se dice. Un halago pequeño es suficiente
para observar a la persona en cuestión subirse desde la mandíbula, lo que puede
indicarnos de que siente orgullo o de que está satisfecho. No es difícil
encontrar un punto, una mirada a lo que habla o lleva puesto es suficiente, el
sitio donde se encuentra, en fin.
Test
de videncia: tantos y tantos aseguran poder ver el futuro y que le
llegan mensajes de ultratumba y de dioses que no aparecen en ningún lado. Para
ellos se les pregunta si presienten las cosas y cuando respondan que si se les
da un golpe y se les aclara que no les están transmitiendo bien pues no
presintieron el golpe.
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