martes, 29 de octubre de 2013

Test inalámbricos



Para realizar una serie de pruebas a una persona, a veces lo citamos a una reunión y lo pasamos a unas pruebas, llámenlas como quieran, de Roshcraft, de sangre, de ácido, de un virus x. Estos se pueden aplicar con el conocimiento del paciente o sin el conocimiento de este, depende del estado de conciencia. Algunos de ellos requieren un analista en sistemas, un doctor o una serie de aparatos tecnológicos inconcebibles para nuestra burda imaginación. Pero pueden hacerse otros tipos de pruebas que nos permitirán darnos una idea de lo que enfrentamos o de las personas que están a nuestro alderredor. Supongo yo, que habrán pensado en algunos, pero, mi estigma taxofílico me obliga a clasificarlos.

Test del aruño: si la decisión es aruñar o arañar como esté en el diccionario, podemos hacerlo sin herir demasiado al paciente, en cualquier circunstancia basta con un pellizco simple, no cariñoso, pero tampoco agresivo. ¿Cuántas cosas se pueden deducir del test? ahí va: si la persona no hace caso, su pasividad está garantizada, es tímido y acepta como mínimo hasta cierto punto las cosas nuevas aunque raras. Si se enoja ocurre lo contrario, pero dependerá de la intensidad del enojo e incluso de las facciones que adopte.
Test de la idiotez: consiste en hacer una pregunta a la que conocemos muy bien la respuesta o preguntar por algo incomprensible en un tema común. Sólo quedan dos opciones, la honestidad de responder, “no se de que me hablas Willie” o la posibilidad de escuchar una aceptación del término o teoría, con lo cual quedan demostrada dos cosas: o es un auténtico experto en la materia o es un farsante con efes redobladas.
Test de poder: Trate de imponer un pensamiento entre un pequeño grupo de amigos, o donde quiera que usted se encuentre, eso le revelará en promedio los machos alfa y los beta y los subordinados. Por ejemplo decida que en la pequeña reunión que están teniendo se tomará ron y no aguardiente e imponga hasta el punto de decidir irse. Observe quien empieza con el rumor de aceptar la condición o la exposición de que lo mejor es que se vaya a otra parte, siga el rumor hasta el alfa. Empezó en un escondido o en un beta que ve amenazada la posición de beta. Puede empezar en el alfa mismo, pero no camina, se expresa inmediatamente sin titubear y sin preguntar a otros
Test del orgullo: otro con mucho sentido; a cualquiera le gusta ser halagado, aunque algunos se sienten mal por como se dice. Un halago pequeño es suficiente para observar a la persona en cuestión subirse desde la mandíbula, lo que puede indicarnos de que siente orgullo o de que está satisfecho. No es difícil encontrar un punto, una mirada a lo que habla o lleva puesto es suficiente, el sitio donde se encuentra, en fin.
Test de videncia: tantos y tantos aseguran poder ver el futuro y que le llegan mensajes de ultratumba y de dioses que no aparecen en ningún lado. Para ellos se les pregunta si presienten las cosas y cuando respondan que si se les da un golpe y se les aclara que no les están transmitiendo bien pues no presintieron el golpe.




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