martes, 30 de abril de 2019

Evolución artificial

Otra vez el mismo perro. La propuesta de hoy es pensar sobre la evolución del ser humano y tratar de elucidar si su proyección es natural o artificial. En buena me he metido, pero empiezo a pensar y a sacar ideas del sombrero. Ya sabemos ─y acepto yo─ que las especies se originan por continuos cambios y adaptaciones. Un clima especifico, fortalece algunas cualidades y éstas se proyectan en las generaciones futuras, desapareciendo las que no tienen tal cualidad. Así los tigres dientes de sable debieron desaparecer porque al desaparecer las presas lentas, la adaptación requería predadores más veloces. La naturaleza premia a los animales de cuello más largo cuando hay escasez de alimento y las hojas bajas de los árboles desaparecen más rápido. Creo yo que las patas delanteras libres al bajarnos de los árboles, el dedo opuesto y mucho tiempo libre nos llevaron a darle uso a tales patas delanteras y cada utilización consiguiente requirió de un cerebro más grande para manejar tales dispositivos y fue perfeccionándose uno a otro. Bajarse de los árboles fue una causa natural que llevó a andar erguido y la desocupación de las manos y su empleo en otros menesteres como cargar la presa, matarla, usar herramientas causó una necesidad de más materia gris y empezó un feedback entre manos y cerebro. A más herramientas usadas, más crecía y más aplicaciones necesitaba el cerebro y mientras más crecía el cerebro, más aplicaciones buscaban para las manos que se hacían más diestras, rotar, empuñar, girar, pulir, discernir la piedra blanda de la dura, reconocer materiales por el tacto, apretar, lanzar, enrollar... La fabricación, la caza, el refugio, el fuego, el vestido llevaron cada vez más lejos al cerebro y hoy, 200.000 años después, no sé si desear que aún sea más grande, pero esa es la tendencia. Nuestro cerebro cada vez ha ocupado más espacio, no veo la razón para que la tendencia se detenga, así que nuestro cerebro parece que crecerá. La importante pregunta es si la evolución hoy es natural o artificial y la cosa está para quitarse los pelos porque los cambios que ha provocado esos primeros pasos se han intensificado al día de hoy: producimos el teclado y hemos aprendido a dominarlo con la ayuda de dedos más versátiles y móviles, al igual que tocamos instrumentos y manejamos las pantallas de nuestros celulares. Aprendimos a adaptar el entorno para que soporte la vida humana, al homo, sin grandes cambios y hacemos refugios en la Antártida o bajo el mar cuyos dispositivos humanos mantienen la calefacción y encierran los productos vitales como agua y oxígeno que son producidos por máquinas. Ya no nos adaptamos al ambiente sino que adaptamos el ambiente. Lo mutamos artificialmente para que se adapte a nuestros ideales y conserve y proteja nuestra humanidad. Trabajamos la selva y la aplanamos para construir en ella una urbanización dotada de todas las comodidades y tales comodidades son las que afectan nuestra evolución. Ya la naturaleza no tiene casi efectos en el ser humano en la pequeña escala y desde la creación de la técnica, toda nuestra evolución está dictada por las adaptaciones a las máquinas que el hombre mismo ha creado. Aprendimos a manejar los pedales del auto y de la motocicleta y conseguimos el equilibrio requerido. Nos adaptamos a las luces artificiales que cambiaron nuestros ritmos circadianos. El botón y la palanca han hecho mella en nuestra forma de vida y con ello en la manera como evolucionamos. Abandonamos la cueva y el río para vivir entre concreto y llaves de paso y son ellas las que dictan la evolución a pequeña escala y mientras natura no planee un siniestro cambio: una extinción masiva de especies, incluida la humana, nos llevaría a una readaptación de la especie o a la desaparición de la misma, pues la naturaleza es quien tiene la última palabra en cuanto a gigantescos cambios se refiere. Una nueva era glacial, un invierno volcánico, un virus pandémico, una descarga PEM producida por una expulsión de masa coronar ─MCE─ una inesperada y agigantada actividad sísmica o cualquiera de sus geniales inventos puede dejarnos en las cavernas y es en ese momento donde entrañaríamos toda esa evolución artificial y deberemos volver al arco y la piedra para producir fuego y a la caza y la pesca para comer y es harto probable que debamos aprender de nuevo a vivir desnudos. La conclusión no fue fácil pero a ella llegamos, la mayor cantidad de cambios logradas en los últimos  seis milenios se debe a los cambios técnicos y no a los naturales. La evolución del hombre de hoy es artificial.

No hay comentarios:

Publicar un comentario