No es de extrañar que cada cultura haya desarrollado la observación de que los humanos atravesamos etapas diferentes en nuestro proceso de paso de la niñez a la adultez. Lo que no logro encontrar es muy bien definido aquello de bebe, niño, preadolescente, adolescente, adulto joven... Lo que si es claro es que hay que dar un paso antes de ser considerado un hombre o una mujer y que cada cultura tiene sus ritos. Nada nuevo digo yo si hablo de culturas que practican la ablación del clítoris como paso ritual a la consideración de ser mujer, el abandono en un río para que canten hasta por tres días para ser rescatadas, el paso en una cabaña de iniciación donde conviven orgíasticamente con compañeros de tribu, afilarse los dientes como los de un tiburón y el paso para los hombres como saltar amarrado de una liana desde una gran altura, ser circuncidado, saltar sobre bueyes o dejarse picar por hormigas bala y hasta escarificarse o pasar varios días o meses sólo en la selva o en el desierto. Bien, acá lo importante es que en una gran variedad de culturas aparece un rito como símbolo para aceptar que una persona ya no es un niño, sino que, aparentemente, puede ser tratada como adulta y aceptada en los asuntos "importantes" de la sociedad: participar del mando, formar familia y tener voto. Tampoco digo nada nuevo si suponemos el fracaso que representa no atravesar el rito o hacerlo mal, el o la fracasada son mantenidos al margen de la sociedad o en su defecto tratados como niños, aún siendo evidentes los rasgos de adultez. Está claro que existe un momento de cambio tanto para el hombre como para la mujer, en que, los cuerpos sufren una transformación: el ensanchamiento de las caderas, la aparición de la menstruación, el desarrollo adiposo de las glándulas mamarias por poner de manifiesto las más visibles y en los hombres la expansión de la caja toráxica, el engrosamiento de la voz y la aparición del vello púbico. También está claro y sabemos cuales son las hormonas que actúan para desencadenar tales cambios y sabemos que los cambios más fuertes aparecen en la actitud y en la forma de ver el mundo y eso mis queridos "aguafiestas" es lo que los padres celebran hoy día, queriendo o sin querer. En la dama, los famosos quince son un indicativo de que aquellos cambios ya son visibles y los padres, literalmente, están presentando a la joven a una sociedad para que disponga de ella, no dudo que todo aquello del baile, la música, el llanto y los pretendientes que desean formar pareja son los invitados ─todavía quiero yo preguntar porque a mí no me invitan ya a esas fiestas─ al cortejo de iniciación. En el hombre también es un proceso celebrado, un poco menos que en las jovencitas, pero los padres buscan la manera y la encuentran, de hacerle entender al adolescente que ya es hora de sentirse o actuar como adulto. Un padre que lleva a su hijo al trabajo, aquel que lo lleva a un burdel para darle iniciación e incluso aquel que lo incita a tomarse una primera copa de licor, incurre en el rito de iniciación. Es importante aclarar que la biología, rama encargada del cambio físico ─somos seres en constante evolución y hay cambios psíquicos─ ha variado y ahora, las chicas son más precoces y la menstruación y aquellos cambios tienden a adelantarse, con lo cual la fiesta de "quince" se está volviendo fiesta de "doce" y menos. Esto y la gran cantidad de información disponible, la necesidad de "machos" queriendo ejercer la función "iniciadora" y las capacidades de comunicación, convierte a nuestra civilización, en una civilización más precoz y de por sí, tal precocidad sin demasiada experiencia lleva al indeseado embarazo adolescente o sin planear ─lo cual, es lo mismo─ que abarrota a esta sociedad de más adolescentes y de niños precoces, es decir, el efecto dominó en pleno. No es mí función acá la crítica, sino la comprensión de la acción y podemos resumir que: los cambios en el cuerpo de un niño son muy notorios a cierta edad y para poder ser aceptados en la sociedad de los hombres, se les impone una prueba, que, bien ejecutada y soportada, dará como resultado ─la prueba es normalmente arbitraria, pero confirma el cambio interno de actitud no el externo biológico─ la aceptación del individuo como adulto con los derechos de este. Hay ritos de iniciación raros, complejos y dolorosos y hasta absurdos si se quiere y existen los que realiza la sociedad colombiana en pleno siglo XXI. El dramononon de los "quince" y la lluvia machista desde que se nace porque es que "los machitos no lloran".
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