viernes, 21 de octubre de 2016

El rito y su aparición

Encontrándome en unas fiestas de pueblo, chicos y chicas se arrojaban por una pendiente de poco más de 15° en destartalados carros de balineras o rodillos, rodamientos si quieren y rulemanes para que aprendan una palabra nueva, y alguien me retó a hacerlo, a lanzarme en esos aparatos que a veces terminaban estrellados contra un andén y con sus pasajeros magullados. La posibilidad de morir es escasa, e incluso la de accidentarse. Estuvimos allí 5 horas y sólo vimos un volcamiento y dos o tres estrellones que no terminaron en nada o sólo en rasguños y quemaduras producidas por el asfalto. Mí actitud no fue de asumir el reto, sino de explicarlo. ¿Por qué la gente se lanza en esos carros? el riesgo de muerte es casi cero y la adrenalina de los que bajan se aumenta en la proporción de la novedad y por consecuencia, disminuye con la repetición. No deja de existir un cierto riesgo proveniente del desgate de los "carros" y la probabilidad de acercarse demasiado a otro "vehículo" o perder el control, pero, ¿Qué les obliga? El rito se confunde en los albores de la humanidad, los animales recurren a los ritos, es de esperarse que si una determinada acción me produjo un resultado, lo repita hasta que dicha acción pierda el sentido o pueda explicarse: El perro se sienta frente a un comensal y le mira atento, produce como efecto que el comensal le alimente: Rito de mendigar. Una avutarda infla su garganta o eleva su cresta para que una hembra lo siga: Rito de conquista antes del apareamiento... ¿De dónde surge el rito? La especie humana parece tener una parte del cerebro dedicada a observar casualidades y azares para convertirlos en ritos. El enterramiento y las creencias son los mayores ritos humanos. las creencias en seres con más poder y decisión se ven en sus ideas de explicar como resultó el mundo y como nacieron los humanos, todos involucran creencias que no pueden ser demostradas o que parten del animismo y la magia y los demás ritos se podrían explicar desde allí. La búsqueda de adrenalina es una explicación sencilla, pero a mi modo de ver todo tiene que ver con la procreación, el paso de la niñez a la adultez y el mostrarse como el pavo real, exhibiendo la capacidad de enfrentar "riesgos". Hay culturas que hacen saltar a sus adolescentes sobre reses o ponerse en las manos hormigas bala, dormir en la selva por tres días o sobrevivir a verdaderas pruebas de valor. Lanzarse por una pendiente en una llanta o en carros precarios es un motivo de orgullo y satisfacción como lo repiten quienes lo hacen: "Yo me lancé... Me raspé acá y acá... casi me parto una pierna... esta cicatriz..." Que esas cosas las hagan los jóvenes es una declaración de juventud, de fuerza, de osadía e incluso un poco, sino mucho, de candidez y una declaración: "somos jóvenes, hacemos locuras porque no nos da miedo". Me gustaría decir que comparto tales ritos, tal vez, si fuera joven, pero, ya no hay nada que demostrar y los ritos quedan para los chiquillos y para la gente que aún debe madurar. Los ritos y rituales se explican pues como un modelo evolutivo. El cazador se hacía hombre al cazar su primera presa, lo que le hacía atractivo a la tribu, la mujer se volvía hembra al llegar la menarquía. Hoy ya no hay caza y esos ritos son sus suscedáneos.

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