En los partidos de fútbol se aprecia la testosterona en pleno, la intención de vencer, las ganas de quedar en el podio, la rabia contra el contrario que opaca las posibilidades propias... Incluso en los partidos femeninos se observa como la progesterona pasa a un segundo plano y vuelan dientes y empujes y... ni que decir de otros deportes de competencia en los que la violencia es el punto candente, las peleas de artes marciales, fútbol americano, balón volea, baloncesto... Qué no se maten en natación o en patinaje artístico no desaprueba para nada lo que me voy a atrever a decir al respecto de los juegos ─nunca he sido un seguidor, jugador o fanático de alguno de ellos─ "El juego es un sucedáneo de la guerra" no dudo que alguno de los analistas reconocidos lo haya hecho presente en alguno de sus análisis. Se busca que haya juego limpio y pocas jugadas riesgosas y la mayor reserva con las penalizaciones, que son, en muchos casos, poco severas: suspensiones, expulsiones, cobros de tiro penal, de tiro libre ─en cuanto al fútbol se refiere, que cada idioma trae su trajín─ creemos que el juego es diversión y deporte ─nunca el deporte es sano y eso lo podrán corroborar los terapeutas que se encargan de las lesiones y juraría que por mucho, las lesiones deportivas sobrepasan las de otros menesteres, incluyendo tal vez las de lesiones automovilísticas─ El juego era la manera como muchas culturas antiguas liberaban las tensiones que se presentaban sin entrar en conflictos bélicos y eso puede ayudar a explicar el porque, expresamente, ninguna cultura ha escapado a inventar algún tipo de juego violento. El juego con pelota de caucho de cadera de los Incas y el juego con pelota de vejiga de carnero de los samurais ─absurda idea aquella que habla sobre la invención del balón pie por los ingleses─ Los juegos de pelota han atravesado el alba de los tiempos y tener un "creador para servir y adorar" es carcoma humana. No quiero perderme en palabras plebeyas, sólo quiero dar por manifiesto la razón por la que un hombre se atreve a encerrarse con otro en una jaula y la razón por la que dos equipos se enfrentan en un escenario con alguna que otra regla; la razón por la que entrenamos para mejorar un factor de nuestras debilidades y ponemos empeño en "vencer". ¿Quién iría a un partido a perder? ¿Quién está del lado de los vencidos? ¿Quién, a propósito de juego, pierde por dar pasto? La mente humana es rica en trampas mentales para evitar el destrozo de la derrota y la impotencia del vencido: "tranquilo, participar era el interés" "se aprende de la derrota" "unas ganadas y otras perdidas" "perder también es ganar" "caer es levantarse"... No existe tal y si existe es un engaño de la mente para evitar el conflicto, el vencedor de la edad de piedra no obtenía nada, el león que es derrotado muere solo, la selva oscura no perdona fracasos, ni los premia con segundos puestos. En esos términos la humanidad pretende civilizar el deporte y eso aniquilaría su función primordial: aliviar la tensión almacenada en el subconsciente con un sucedáneo menos mortal que la guerra. La competencia es lo importante dicen, pero no quieren ser los derrotados. El mundo de las formas no puede ser derrotado por el mundo de las ideas, pero eso es sólo una idea... No se apuren mis cuates: el juego es una guerra chiquita y la tensión de ir a tirar piedra nos libra de parecernos a dar la vida por la patria y viceversa, el juego de la guerra involucra el poder y el deseo y la adrenalina necesaria para que la adicción del cuerpo no sufra un colapso. ¿Buscabáis algo mejor en el juego? la evolución no ofrece más perspectivas.
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