La pregunta inicial es más que sencilla: ¿Por qué o para qué hemos desarrollado las alteraciones en la respiración como el hipo, la tos, el estornudo, el carraspeo, el suspiro y el bostezo? que no ha de ser sencillo pensar en las razones de cada una y exponerlas acá lo más claro posibles. Algunas no requieren demasiada explicación, siendo la tos y el carraspeo una contracción voluntaria o involuntaria de ciertos músculos para expulsar algo que nuestro cerebro capta como intruso, el uno más fuerte que el otro y, en la cima de los tres, está el estornudo, que utiliza una hidrolavadora neumática para expulsar todo aquello que inunda nuestras vías respiratorias y que le es ajeno. ¿Cuando evolucionó? Sin duda es un reflejo y todos esos reflejos provienen de nuestro cerebro reptiliano temprano: la médula oblonga, quien además se encarga de la respiración y las contracciones cardíacas, del sueño y la vigilia; no es de extrañar que un primer impulso al desarrollar la respiración, haya sido el de expulsar con el mismo aire, cualquier tipo de impureza y que de allí, al desarrollo completo de las tres acciones no haya más que desarrollo evolutivo, del tipo ensayo y error. Resulta un poco más difícil, sólo un poco, explicar el hipo, que es una contracción diafragmática, típica en los ebrios, en los consumidores poco habituales de especias y en los que se atragantan con una comida. Nacido también de la experiencia evolutiva, el hipo señala que estamos comiendo demasiado aprisa y a la par que usa el diafragma para ayudar a los movimientos peristálticos, detiene, por ocupación, la ingesta de más alimento. En los borrachos y en los otros sujetos se debe a una excitación en el cierre del estómago, el píloro, que envía la señal de que está saturado, aún sin estarlo. El hipo es pues, aunque no una señal de hartura, una señal de capacidad alcanzada. En cuanto al suspiro, diría que es más o menos involuntario, pero es una señal del cuerpo para obtener más oxígeno, lo que índica una necesidad de él, la necesidad puede ser ficticia, como un llamado a la realidad, algo así como: "piensa, eso no es para tí, inúndate, ten paciencia, razona" y la función de pensar requiere mucho oxígeno y por eso digo que todo suspiro es una señal de decepción amarga. El bostezo indica cansancio, sueño, hambre o aburrimiento y según he oído era una especie de señal para llevar el compás de los ritmos circadianos sociales y por ello es tan pegajoso y poco difícil de inducir, a mi modo de ver también es una necesidad de oxígeno, abrir la boca e inspirar; es la señal del sistema simpático de que el sistema parasimpático no está activo o se está desactivando y por tanto, el cerebro y el cuerpo en general requieren más oxígeno que el que se les está ofreciendo. Algo así como "respira suficiente o vete a dormir" "despierta o acuéstate". Quédame más complicado pensar en la risa, ese conjunto de interrupciones que desalojan a borbotones el aire de los pulmones. Si lo separamos en pequeñas fracciones, queda una salida brusca de aire, una nueva decepción pero sarcástica. Claro está que sólo nos burlamos del ridículo y la estupidez de una determinada situación. Quedan más alteraciones como el "sh" casi del "chite" que es una expulsión brusca de aire para expresar fuerza, ira, enojo, desprecio contra si mismo o contra un tercero y que en los albores de la humanidad debió equivaler a un gruñido para alejar o espantar presas indeseables y evitar el conflicto. Aún hoy lo asumimos como una ofensa de tratar de imponerse sobre nosotros sin dar pelea. Ah y el "fo" que nos provocan los malos olores, se debe a que es una letra labiodental fricativa y nos permite expulsar rápidamente el aire infectado que hemos absorbido; si no me cree trate de arrojar ese aire con una "p" sorda o con una "s" más lenta.
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