miércoles, 22 de julio de 2020

Bienvenido el cerebro

Todos estos textos evolutivos los escribí sin gran precisión y adivinando o siguiendo la lógica, mi lógica imprecisa. Me aparté de tratar de leer sobre el tema, aunque no dudo que en él se hayan mezclado mil conocimientos adquiridos y hasta haya tenido que hacer algo de investigación pagana, sin mucha ciencia detrás. Nunca he esperado descubrir algo nuevo y no me seduce decir que es palabra de dios. Lo que hago es pensar y empacar en cada texto un proceso de pensamiento y hasta una tendencia deformadora porque no acepto que se inmiscuyan en él creencias divinas. Las mías son bienvenidas. Esta semana leí un autor de 1970 sobre la mente humana y me dejó impactado, no por la cantidad de errores. Que el hombre tiene 2 millones de años evolucionando, cuando encontramos a Lucy de 3 y al "hijo de Lucy" de 3.5 millones de años de antigüedad o decir que tenemos 10.000 millones de neuronas. Esos datos están errados por que hemos podido confrontar nuevos datos y mañana tal vez hallemos un antepasado más antiguo y el errado será este escrito. La impresión me la deja es la formulación de ciertas leyes evolutivas como aquella de la constante cerebración que asume que las especies vienen de aumentar su cerebro cada vez, lo que se aplica a la especie homo según los datos recogidos de las diversas especies. Nuestro cerebro ha venido creciendo y haciéndose más complejo cada vez y el cociente de encefalización es el más alto en el hombre y por mucho, pero no a mucha honra. No quiero desterrar la posibilidad de que tal cerebración sea importante y esté empujada por los límites de la evolución natural, pero vista en pleno pareciera decir que el fin de todas las especies es aumentar su cerebro y me he cansado de repetirlo en estas páginas: "la evolución no persigue un fin, no tiene una dirección". La evolución es un proceso que premia a las especies más adaptables y promueve cambios en cuanto la adaptación se hace más presente. No es raro pues que el cerebro se retroalimente y siendo una excelente arma de supervivencia y adaptación sea premiado y crezca. Pero yo creo que es tanto como decir que todas las especies deberán tener en un momento determinado de la evolución, cerebros grandes con cocientes de encefalización similares o mayores que el del homo. Afirmo que la adaptación tiene mil formas y que el producto del ser humano es un azar evolutivo, el cerebro humano es sólo una de esas mil formas de adaptación. Puedo mentir y errar pero de lo contrario tendríamos que pensar que llegaríamos a un evento donde todas las especies ocupen el mismo escalón evolutivo en cuanto a cerebro y eso ya sería un acabóse. Los dinosaurios dominaron la tierra por unos 150 millones de años y no requirieron mayor evolución de su cerebro ─no es válido anotar que por eso se extinguieron ya que un evento de extinción masiva puede afectar al poderoso cerebro desarrollado del humano─ para hacerlo. Pensar además que somos el ideal de la evolución es un poco megalómano y tendiente más a la religión que acercándose a una realidad. La humanidad está en su apogeo y tarde o temprano la naturaleza nos deparará nuestra extinción y el dominio de una nueva especie. De ello no tengo duda. Asumo pues, como condición, que el cerebro es un excelente desarrollo de la naturaleza, pero creer que toda forma de vida puede llegar a desarrollarlo ampliamente depende únicamente de las variables evolutivas. Las bacterias no lo poseen y llevan con nosotros unos cuantos evos y a los cocodrilos les ha bastado ese minúsculo órgano para llevar una larga estasis.

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