Me la pusieron muy fácil, retroceder en el tiempo para determinar por asociación cuando "creamos" el lugar que nos serviría de refugio. Muy lejos hay que viajar en el tiempo porque debe ocurrir al bajarnos de los árboles y probablemente después de que nuestras manos empiezan a ser usadas para algo más que la locomoción. Los australophitecus fácilmente ya caminaban erguidos, pero requeriríamos al constructor Habilis para dar ese salto. Hace un par de millones de años Habilis ya manipulaba piedra y no es alocado pensar que cada que necesitaba refugio lo buscaba en la comodidad de las ramas de los árboles, excepto cuando no habían árboles cercanos o al acostumbrarse demasiado al suelo, en cuyo caso trató de formar una empalizada con ramas, troncos y hojas secas que le debió dar una mayor sensación de seguridad. La estilización de tales hogares llevaría al hombre a adecuarlos para "vivir" en ellos, ya que aquellas aún no eran viviendas, sólo se usaban para dormir y descansar. Todavía debió llegar el descubrimiento y control del fuego, para que alrededor de él se organizara la comida después de la caza y más allá, los dormitorios. No es de extrañar que trabajaran la piedra en un lugar especial de ese tendido imaginario dominado por la luz de la hoguera ─el taller─ en cuyo caso ya no nos extraña la palabra "hogar". El fuego brindaba protección de otros animales, luz, alimento más digerible y una especie de halo protector al que muy probablemente ya podría llamársele casa. Esta casa no se transportaba y nuestros ancestros se trasladaban constantemente en busca de presas y alimento. Al sitio al que llegaban, recreaban fielmente su espacio protegido y cada vez se hacían más hábiles extendiéndolo. No es raro que en algún momento, desalojaran un animal de su guarida y pasaran a la época de las cavernas. Era un refugio más fuerte y sólo había que cuidar una o dos entradas a lo sumo. Trasladar allí la parafernalia del fuego y las armas constituidas de maderos y piedras resultaba más sencillo y seguro, sobre todo cuando dejaron de temer a los animales más grandes que sabían controlados con el fuego y las varas. Ese puede ser el principio del sedentarismo, abandonar una buena cueva sólo podía ser por escasez de alimento o variación del clima que implicaba lo mismo. Ergaster fue viajero, pero ya tenía la capacidad de "construir" su hogar, he de suponer, más estilizado, con nuevos avances como probablemente varas enterradas o reforzadas con piedras para que el campamento fuese menos etéreo y sin embargo debió llegar Sapiens para tratar de emular las rocas y notar las propiedades del barro. No dudo que la llegada de las cosechas impulsó la tecnología del hogar, las fibras, el barro cocido, las divisiones, las áreas... todas construidas alrededor de una hoguera. De allí a la piedra labrada de los egipcios y a la argamasa de los romanos no restan más que unos miles de años, el cambio de la piedra al bronce y al hierro, el concreto y el cemento armado... Ahora no podemos concebir que alguien habite en la calle sin protección de los elementos o sin las necesidades básicas y hasta hemos determinado que las necesidades básicas han cambiado. En aquellas épocas remotas sólo se requería protección, luz y caza. Más adelante pensamos en agua y comida, bastaba en plantarse cerca de una fuente o río. Hoy requerimos una red de tuberias de desagüe y una red de tuberias de alimentación, lo mismo que un cableado para la energía que mantendrá una "despensa" a baja temperatura y permitirá la cocción de los alimentos. Hemos cambiado de forma no de fondo. Al principio se trataba del lugar designado para acampar y estaba en ciertas condiciones, en medio del campo para tener visibilidad o cerca a una pared de piedra que ahorrara construcción, en una cueva o entre las piedras. Hoy designa al sitio donde se vuelve. La mentalidad de hogar, donde está lo que nos pertenece y nos hace sentir seguros. Seguramente tendrá que escribirse una segunda parte sólo desde el punto de vista psíquico, pero no me involucra a mí.
PS: Quiero suponer que es en este momento es que puede empezar a existir un "cuartico sucio" dedicado a depositar las heces que puede estar representado simplemente por un lugar, o una zona de desechos, aunque no era ese el tema, debió empezar a regir una norma tácita de limpieza, ya olfativa, que nuestra dieta ya era de carne, ya de limpieza, ya organizacional.
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