No debemos dudar que la división de las tareas en el albor de los tiempos, nos lanzó en direcciones diferentes, evolutivamente hablando. Un hombre desarrolló más músculos porque necesitaba cazar mientras las mujeres más cadera para dar a luz. Quien se quedó con un largo embarazo y una crianza larga por culpa de levantarnos del suelo -disminución y mala posición del canal de parto obligan a nacer antes y con menos desarrollo, como consecuencia se pasa más tiempo de bebé incapacitado- y poseer el gameto interno, desarrolló unas cualidades y habilidades bien distintas al que, también se levantó del suelo, también utilizó en otras formas sus brazos, pero poseía el gameto masculino autoexpulsante. Es muy claro que desarrollar una hormona capaz de dar forma a todo aquello, no fue un salto evolutivo, fue una situación de milenios que moldearon, tanto las formas de ser como las características de cada par de la especie sapiens. Así podemos notar una voz aguda y protuberancias pectorales o una voz gruesa y ensanchamiento del tórax en el sapiens adulto, que ya muestra un elevado dimorfismo sexual. Pero ¿Por qué desarrollamos una voz más grave? La necesidad de gritar y coordinarse durante la caza, pero eso nos diría que la voz femenina es inútil para organizarse y es completamente falso si sabemos que las damas organizan colonias de feminismo, antimachismo y que su labia es más poderosa que la nuestra. Asumir que el alcance era muy importante, dejaría a las mujeres cazando porque la voz grave tiene poco alcance. Eso me queda por demostrarlo desde las ondas sonoras, pero en los experimentos que hice con voces, captamos más fácilmente las agudas que las graves. Uno diría que susurrar en la caza, era más útil que gritar y debimos desarrollar una voz difícil de detectar, pero tampoco me convence tal situación. ¿Que tal si no fue durante la caza que desarrollamos tan divino tono? Es para muchos claro que nuestro cuerpo por tamaño, emite un tono más grave y es también porque las cuerdas vocales masculinas son más largas y no pondría en duda que a eso ayuda la protuberancia masculina o "nuez de Adán". Si emitimos una señal grave, nuestras posibles parejas detectaran nuestro sexo y nuestra salud y posibilidad de descendencia. Eso no me asombraría, hemos desarrollado muchas características con el único propósito de demostrar nuestra salud y acceder a las hembras, pero se me ocurre lo siguiente: Prueben a ver una película de terror sin sonido o colocándole voces agudas a los personajes y notarán un cierto cambio en todo el conjunto. Los sonidos graves nos dan escozor y ese experimento está más que comprobado. Ninguna película de terror usa voces agudas para sus personajes -Freddy Kruger o Jason hablando como el pato Donald jamás- ni voces gruesas para sus personajes infantiles. El león y el tigre no intimidarían con la voz de Sailor Moon. James Bond no sería el conquistador que es, si Fleming le hubiese dado la voz de Lara Croft. Esto me lleva a pensar que el premio evolutivo se lo llevaba quien asustaba más a sus enemigos sin exponerse y esto llevó a pensar que la voz grave y gruesa era viril y una retroalimentación de lo mismo por años llevó a mejorar las hormonas en su poder de caracterización y hoy, tener una voz gruesa es sinónimo de virilidad, de madurez sexual y de prominencia, ofrece -no está muy claro porque aún hoy subsiste tal característica- seguridad y confianza, e incluso respeto. Puede que cada una de estas teorías por separado no exprese la evolución de la voz, pero en su conjunto, quedan una buena cantidad de teorías explicativas.
PS: Algunos alegaran que nueve meses son más que suficientes para que un humano salga desarrollado, pero la complejidad de nuestro cerebro discute lo contrario y no todos tenemos la virtud del viejo Lao.
PS: Algunos alegaran que nueve meses son más que suficientes para que un humano salga desarrollado, pero la complejidad de nuestro cerebro discute lo contrario y no todos tenemos la virtud del viejo Lao.
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