II
Hemos tenido que escapar por despecho de la tribu en
cuestión y aún no analizamos las razones que nos llevan a formar parte de
aquellas. El adolescente se encuentra en una etapa de su vida en la que está
tratando de definir sus posturas; los cambios en su cuerpo se han hecho
evidentes o se están haciendo y ya no pertenece, ni quiere pertenecer, a la de
su predecesor. Ya no acepta ser tratado como un niño. Tampoco acepta, ni
pertenece a ese otro estado de madurez, no quiere ser adulto y tampoco
abandonar completamente la niñez. Es necesario, aunque no lo sepa, que aclare
sus entes psicológicos, que resuelva su Edipo y evolucione la ley del padre.
Sus caracteres cambiantes no le permiten permanecer inmóvil y evoluciona en el
espacio; busca su ideal puesto en los otros individuos y de esa manera accede a
una búsqueda intensa que le ofrece, en los patrones de comportamiento, la
familia casual. La familia buscada opera como un ente de transición entre las
etapas. Es el medio del acoplamiento y como habíamos dicho, en ella, se opera
la misma escuela comportacional que en la familia.
Deberíamos decir que, sí fue la necesidad y el instinto de
supervivencia la que agrupó al ser humano en proporciones suficientes para
escapar de los peligros y procurarse el alimento, llevando consigo el
detrimento sexual. Fue ese mismo instinto el que lo reprimió en cuanto al sexo,
ya que, debió saltar de algún modo, de la simple manada en la que los derechos
sexuales eran exclusivos del miembro más inteligente al sistema en el que los
derechos se repartían “por igual”. Inteligencia comprendida por factores muy
diferentes a los examinados hoy, es decir, facilidad de caza y consecución de
alimentos, utilidad en la tribu, resolución de problemas menores e innovaciones
dentro de la misma tribu, como usar una piedra para romper los huesos y extraer
la preciada médula inaprovechada por los demás animales. Estos derechos deben
aparecer más extendidos en la nueva tribu, cada uno con más deberes que
derechos, pero cada uno con el derecho de cubrir sus necesidades sexuales,
latentes siempre.
Nótese mi reíntegro a la adolescencia, pero aclárese que las tribus, por más variadas que sean, se encuentran en diferentes edades y etapas del desarrollo psíquico y sólo delimito mi espacio muestral para ofrecer el panorama de la instauración de la tribu, que, por lo general, se mantiene incólume al pasar el tiempo. Si no en firme actividad, en feliz recuerdo.
Nótese mi reíntegro a la adolescencia, pero aclárese que las tribus, por más variadas que sean, se encuentran en diferentes edades y etapas del desarrollo psíquico y sólo delimito mi espacio muestral para ofrecer el panorama de la instauración de la tribu, que, por lo general, se mantiene incólume al pasar el tiempo. Si no en firme actividad, en feliz recuerdo.
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