III
Pero demos por caso un nuevo factor, digamos, aunque suene a
profano, que Freud se equivocó cuando basó toda la moderna teoría de la
psicoanálisis en la superación de complejos sexuales nombrados con una
cosmología grecorromana. Sentemos precedentes para esto. El insigne Euclides,
hace unos dos mil quinientos años, con base en observaciones y con una gran
cantidad de tiempo libre, instauró una geometría a la que aún hoy día rendimos
culto y nos resulta agradable y hasta nos permite con sus cálculos entrever
algunas cosas que se escaparían sin su ayuda. Por 25 siglos esto ha sido tomado
como verdadero y aunque nadie ha podido probar los postulados básicos en su
totalidad, se acepta por el poder resolutorio de sus argumentos. En el siglo pasado
hicieron su aparición nuevas teorías que aunque no descartaban la de Euclides
empezaron a mostrar otros caminos: así B.B. Mandelbrot con su geometría fractal
nos da una nueva y más amplia explicación del mundo; Lobachevski hace su parte
con la geometría elíptica donde las paralelas se cortan en alguna parte, hecho
que se opone a la de Euclides sin contradecirla; existe también una geometría
curva, que se adapta más a la de la tierra y se explica con las geodésicas. Y
no podemos desconocer la geometría hiperbólica de Riemman aparecida en
1868. Aún muchas más geometrías han
hecho su aparición en el siglo pasado,
como una nueva manera de explicar fenómenos que aún no entendíamos. Ahora
podemos ver claro, si Freud hizo un hallazgo y lo interpretó desde el sexo, aún
si no fuese una ciencia en pañales podría ser ampliada y revisada hasta tal
punto que dentro de dos mil quinientos años -si la raza humana no ha logrado el
cometido de auto destruirse- nos parecerá irrisorio que en el siglo XXI o
antes, en el mismísimo y nunca bien ponderado siglo XX, nadie halla refutado o
ampliado las teorías del padre del psicoanálisis sino en el sentido en que éste
les dio, que fue precisamente, el sexual. Hasta aquí quedan perfectamente
explicadas todas las anomalías y desordenes que sufre el ser humano. Que es
megalómano, mitómano, anoréxico, bulímico
se burla del incesto y necesariamente es un neurótico; Que es maníaco
depresivo, psicópata, paranoico o esquizofrénico: forcluyó el Edipo sin
atravezarlo y es psicótico; voyeurista, escátofilico o posee alguna parafilia
entonces no reprime el incesto y juega a una doble negación y es, en
definitiva, perverso. Hasta aquí espero no haber sido demasiado irreverente y
también espero no haber pecado demasiado por ignorancia con las teorías del
padre y maestro de la psicoanálisis.
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