domingo, 19 de junio de 2016

Efecto tribu capítulo III

III






Pero demos por caso un nuevo factor, digamos, aunque suene a profano, que Freud se equivocó cuando basó toda la moderna teoría de la psicoanálisis en la superación de complejos sexuales nombrados con una cosmología grecorromana. Sentemos precedentes para esto. El insigne Euclides, hace unos dos mil quinientos años, con base en observaciones y con una gran cantidad de tiempo libre, instauró una geometría a la que aún hoy día rendimos culto y nos resulta agradable y hasta nos permite con sus cálculos entrever algunas cosas que se escaparían sin su ayuda. Por 25 siglos esto ha sido tomado como verdadero y aunque nadie ha podido probar los postulados básicos en su totalidad, se acepta por el poder resolutorio de sus argumentos. En el siglo pasado hicieron su aparición nuevas teorías que aunque no descartaban la de Euclides empezaron a mostrar otros caminos: así B.B. Mandelbrot con su geometría fractal nos da una nueva y más amplia explicación del mundo; Lobachevski hace su parte con la geometría elíptica donde las paralelas se cortan en alguna parte, hecho que se opone a la de Euclides sin contradecirla; existe también una geometría curva, que se adapta más a la de la tierra y se explica con las geodésicas. Y no podemos desconocer la geometría hiperbólica de Riemman aparecida en 1868.  Aún muchas más geometrías han hecho su aparición en el  siglo pasado, como una nueva manera de explicar fenómenos que aún no entendíamos. Ahora podemos ver claro, si Freud hizo un hallazgo y lo interpretó desde el sexo, aún si no fuese una ciencia en pañales podría ser ampliada y revisada hasta tal punto que dentro de dos mil quinientos años -si la raza humana no ha logrado el cometido de auto destruirse- nos parecerá irrisorio que en el siglo XXI o antes, en el mismísimo y nunca bien ponderado siglo XX, nadie halla refutado o ampliado las teorías del padre del psicoanálisis sino en el sentido en que éste les dio, que fue precisamente, el sexual. Hasta aquí quedan perfectamente explicadas todas las anomalías y desordenes que sufre el ser humano. Que es megalómano, mitómano, anoréxico, bulímico   se burla del incesto y necesariamente es un neurótico; Que es maníaco depresivo, psicópata, paranoico o esquizofrénico: forcluyó el Edipo sin atravezarlo y es psicótico; voyeurista, escátofilico o posee alguna parafilia entonces no reprime el incesto y juega a una doble negación y es, en definitiva, perverso. Hasta aquí espero no haber sido demasiado irreverente y también espero no haber pecado demasiado por ignorancia con las teorías del padre y maestro de la psicoanálisis.



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